La manera en que se cría a los hijos no solo impacta en la familia, sino que también se refleja en la relación con las mascotas. Nuevas investigaciones muestran que los mismos estilos de crianza pueden trasladarse al vínculo con perros y gatos, influyendo de forma directa en la convivencia y el bienestar animal.
En particular, el enfoque autoritativo —basado en límites claros y afecto— aparece como el más efectivo. Según explica la Dra. Zazie Todd en Psychology Today, aplicar estos métodos mejora la relación humano-animal y favorece un entorno más equilibrado y saludable para las mascotas.
Los estudios muestran que la forma de educar impacta directamente en el comportamiento y el bienestar de perros y gatos. Optar por una crianza autoritativa —con altas expectativas y calidez emocional— promueve relaciones más seguras y reduce los niveles de estrés. En contraste, los métodos autoritarios y basados en el castigo tienden a generar problemas de conducta y deteriorar el vínculo afectivo.
Este enfoque proviene de la psicología infantil, donde los estilos de crianza son clave para el desarrollo. Trasladado al mundo de las mascotas, el modelo autoritativo combina exigencia con respuesta emocional adecuada, mientras que el autoritario impone reglas rígidas sin atender las necesidades del animal.
En la práctica, esto se traduce en acciones concretas: ofrecer opciones, enseñar normas mediante el ejemplo y responder con empatía ante el comportamiento. La especialista —también psicóloga, adiestradora certificada y creadora de Companion Animal Psychology— destaca que los cuidadores autoritativos priorizan el refuerzo positivo, observan las preferencias del animal y evitan el castigo como herramienta principal.
Evidencia científica sobre los estilos de crianza en mascotas
Investigaciones recientes respaldan la aplicación de los estilos de crianza en el entrenamiento y cuidado de mascotas. El estudio de la investigadora Ineke R. van Herwijnen y colaboradores en 2018 identificó tres formas de crianza de perros adaptando cuestionarios utilizados en humanos.
Detectaron que el enfoque autoritativo puede dividirse en “valor intrínseco autoritativo”, orientado a dar opciones y entender emociones y necesidades, y “autoritatativo-orientado a la formación”, basado en el refuerzo positivo para enseñar conductas.
En 2020, el mismo equipo comprobó que el estilo de crianza guía la interacción diaria entre cuidador y perro, incluso durante paseos con distracciones.
Las investigadoras Lauren Brubaker y Monique Udell, en 2023, encontraron que los perros educados bajo estilos autoritativos muestran mayor seguridad en el vínculo con sus dueños, además de destacar en sociabilidad y resolución de problemas. Estos hallazgos, difundidos por Psychology Today, resaltan que la elección del estilo incrementa el bienestar animal y la calidad de la relación humano-animal.
En gatos, el estudio de la investigadora Lauren R. Finka y su equipo en 2019 refleja que la personalidad del tutor influye en el comportamiento felino: altos niveles de neuroticismo derivan en más problemas, mientras que la amabilidad del cuidador se asocia a satisfacción y mayor bienestar del animal.
El impacto del castigo en el bienestar animal
El uso de métodos aversivos, como el grito, collares de púas o descargas eléctricas, incrementa el miedo, la ansiedad y la agresividad en los perros. Estas prácticas deterioran el vínculo entre persona y animal, además de aumentar el riesgo de conductas problemáticas.
En el caso de los gatos, acciones como gritar o rociar con agua generan consecuencias negativas parecidas. Todd advierte que los modelos autoritarios, centrados en el castigo, reducen la calidad del vínculo y afectan tanto al animal como al propio tutor, que experimenta más frustración y menor satisfacción.
Las investigaciones respaldan esta tendencia: el estudio del investigador Gal Ziv en 2017 demostró que los métodos aversivos en el adiestramiento canino contribuyen a problemas conductuales y a una valoración negativa de la relación.
Cómo aplicar un estilo autoritativo en la crianza de mascotas
Un enfoque autoritativo en la crianza responsable consiste en combinar altos estándares con calidez emocional en cada rutina diaria con perros y gatos. Esto implica dar opciones a la mascota, observar sus necesidades y utilizar siempre el refuerzo positivo como herramienta principal de aprendizaje.
La provisión de ejercicio regular, enriquecimiento ambiental y la observación cuidadosa del lenguaje corporal refuerzan una relación sana.
La doctora recomienda que todas las personas a cargo de un animal apunten a este estilo, ya que aumenta el bienestar animal y fortalece el lazo afectivo. Si se emplean métodos de corrección o castigo y surgen dificultades, el primer recurso debe ser informarse respecto al comportamiento animal y, si es necesario, consultar a especialistas en refuerzo positivo.
Adoptar esta forma de crianza reduce los problemas de conducta y mejora la calidad de vida de la familia. Aprender sobre los estilos de crianza favorece una educación fundamentada en el respeto y la empatía y permite dejar atrás prácticas perjudiciales.
Decidirse por el enfoque autoritativo repercute positivamente tanto en el comportamiento del animal como en el bienestar emocional del cuidador. Así, una crianza fundamentada en el respeto y la colaboración refuerza la confianza y la armonía en la convivencia, tal como destaca Todd.