Tres recomendaciones clave para fomentar el bienestar digital desde la infancia, según expertos

Diversos especialistas subrayaron en The Washington Post que la colaboración familiar y la adaptación de reglas a cada contexto permiten un manejo más saludable de los dispositivos y previenen efectos negativos a largo plazo

El establecimiento de reglas equitativas en el hogar fortalece la confianza y el vínculo frente a los desafíos digitales (Imagen Ilustrativa Infobae)

La preocupación por el tiempo que dedican niñas, niños y adolescentes a las pantallas y los teléfonos inteligentes sigue creciendo entre familias y profesionales de la salud mental. En un contexto donde la tecnología tiene cada vez más peso en la vida cotidiana, expertos citados por The Washington Post ofrecen 3 recomendaciones fundamentales para favorecer el bienestar digital en el hogar.

De esta manera, el informe también destacó que si tanto las familias como los menores aplican las reglas —detalladas a continuación— de forma equitativa se fomenta una percepción de justicia y confianza, fortaleciendo los vínculos frente a los desafíos de la vida digital.

1. Comunicación abierta y constante en casa

Promover el diálogo desde edades tempranas es clave para fijar expectativas realistas en torno al uso de pantallas. Megan Moreno, codirectora médica del Centro de Excelencia en Redes Sociales y Salud Mental Juvenil de la Academia Americana de Pediatría, aconsejó no posponer estas conversaciones hasta la adolescencia.

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Expertos recomendaron comunicación abierta en familia para gestionar el uso de pantallas por parte de niños y adolescentes (Freepik)

Además, sugirió que madres, padres y cuidadores expliquen a los hijos cuándo utilizan sus dispositivos y la razón de ello. También recomendó invitar a los menores a reflexionar sobre su propio uso por medio de preguntas como: “¿Qué estás haciendo ahora? ¿Te resulta útil o divertido? ¿Aprendes algo o conectas con alguien?”. Si alguna respuesta es negativa, Moreno señaló que se abre la oportunidad de replantear los hábitos familiares para buscar un uso más equilibrado.

La especialista resaltó la importancia de que los adultos reconozcan sus propias dificultades, como perder tiempo en redes sociales o distraerse con vídeos. Admitir esos retos facilita la empatía y fortalece el acompañamiento. Este enfoque colaborativo reemplaza el control estricto por una relación de apoyo mutuo, tal como expuso el medio estadounidense.

Asimismo, recordó que no existe una edad universal para entregar el primer celular inteligente. La decisión depende de las necesidades concretas del entorno familiar y el nivel de madurez que tenga cada niño o niña.

El diálogo temprano sobre tecnología ayuda a fijar expectativas realistas y a fomentar el bienestar digital en menores (Imagen Ilustrativa Infobae)

En casos concretos, explicó Moreno, ciertas condiciones médicas pueden justificar el acceso temprano a un dispositivo digital. Hay avances que permiten controlar la insulina o monitorear la glucosa mediante aplicaciones, lo que puede requerir un teléfono antes que el resto de sus compañeros.

2. Modelar hábitos saludables desde la adultez

La manera en que los adultos gestionan su vínculo con la tecnología tiene gran influencia sobre niños y adolescentes. Moreno advirtió que, si un adulto demanda desconexión mientras sigue atento al móvil, esto puede percibirse como una doble norma difícil de respetar para los menores.

Jennifer Katzenstein, neuropsicóloga pediátrica de la Universidad Johns Hopkins, sugirió explicar abiertamente a los hijos la necesidad de usar el teléfono por motivos laborales o de emergencia. “Mi hijo sabe que tengo el móvil cerca porque estoy de guardia. Le explico que voy a dejarlo a un lado y hasta activo el timbre, aunque a los adultos nos cueste”, señaló.

Adultos que explican motivos laborales o personales de uso de móviles generan coherencia y respeto en normas digitales familiares (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estas aclaraciones distinguen cuándo el uso es imprescindible y enseñan a los menores a interpretar qué situaciones justifican una interrupción. Los expertos resaltan que solo cuando los adultos aplican las mismas reglas que exigen, se genera coherencia y respeto hacia las normas digitales en casa.

3. Límites claros y flexibles, definidos en familia

No hay una única fórmula para determinar cuánto tiempo es adecuado dedicar a las pantallas. Las reglas deben adaptarse a cada familia según sus valores, otorgando margen de flexibilidad en relación a las prioridades.

Ante esto, la profesora asociada de la Universidad Rutgers, Gina Marcello recomendó establecer límites simples y tangibles: reservar momentos sin dispositivos, como las comidas, o delimitar horarios específicos para actividades digitales. “Estas son fronteras claras y concretas”, afirmó la especialista Marcello.

Definir límites claros y flexibles en el uso de pantallas según los valores familiares disminuye los conflictos y mejora la convivencia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando los adultos cumplen las normas que piden a sus hijos, las reglas suelen entenderse y aceptarse mejor, lo que disminuye los conflictos. Los especialistas insisten en la importancia de la colaboración para que el bienestar digital sea una responsabilidad compartida y no motivo de enfrentamientos.

Recursos y estrategias adicionales para el acompañamiento digital

Mantener un ambiente constructivo frente a la tecnología facilita el aprendizaje autónomo y el desarrollo de la responsabilidad en niños y adolescentes. Los expertos aconsejaron fomentar la escucha activa, plantear preguntas que ayuden a los menores a reflexionar sobre sus rutinas digitales y buscar soluciones juntos.

Proponer situaciones hipotéticas o escenarios imaginativos puede abrir el diálogo sobre los beneficios y riesgos de la vida digital, siempre en un espacio donde niñas, niños y adolescentes se sientan seguros para expresar dudas. El objetivo principal es que los límites se entiendan como una medida de protección, y no como una restricción arbitraria.

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