
Cada día, muchos padres comparten fotos y videos de sus hijos en redes sociales para documentar momentos importantes, como anuncios de nacimiento, primeros pasos y otras actividades cotidianas. Sin embargo, esta práctica, conocida como “sharenting” (una combinación de las palabras en inglés: “sharing” -compartir- y “parenting” -crianza-), puede tener consecuencias alarmantes para la privacidad y seguridad de los menores.
Según Leah Plunkett, profesora de la Facultad de Derecho de Harvard especializada en legislación familiar y tecnología, publicar constantemente sobre los niños puede poner en riesgo su privacidad y datos personales.
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En su libro de 2019, “Sharenthood: Why We Should Think Before We Talk About Our Kids Online”, Plunkett explora cómo los adultos pueden, a través de sus publicaciones en línea, hacer vulnerables a los niños a robo de identidad y acoso. Esta información puede ser usada por terceros con fines malintencionados.
“Hay un mercado negro próspero de información personal identificable”, indicó Plunkett en una entrevista con NPR. Datos como el nombre, fecha de nacimiento y dirección de los niños pueden ser utilizados para abrir líneas de crédito fraudulentas debido a que los números de seguridad social de los menores suelen no estar vinculados a un historial crediticio.
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Además de los riesgos económicos, existen preocupaciones de seguridad física. Plunkett afirma que ciertos contenidos compartidos pueden exponer a los niños a casos trágicos de acoso, hostigamiento y acecho. Alguien podría utilizar la información publicada en redes sociales para averiguar detalles sobre la vida cotidiana del niño, incluyendo dónde vive y sus horarios y rutinas.
La profesora de Harvard también alerta sobre el uso de datos de niños por parte de empresas tecnológicas. Al aceptar los términos y condiciones de las redes sociales, los padres podrían inconscientemente permitir que se utilicen fotos y videos de sus hijos con fines como el entrenamiento de software de reconocimiento facial. Tras la publicación del libro, The New York Times reveló cómo algunas imágenes de niños fueron usadas sin consentimiento para estos fines.
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Otro punto crítico señalado por Plunkett es la manera en la que compartir datos podría influir en futuras decisiones tomadas sobre los niños. “Tal vez en el futuro alguien tome una decisión sobre su hijo basándose en la información que usted ha publicado”, comentó. Esto podría afectar decisiones en el ámbito educativo o laboral, formando percepciones que tal vez no reflejen la realidad del niño, afectando su capacidad para construir y contar su propia historia.
Qué recomiendan subir los profesionales y cómo hacerlo
Para aquellos padres que desean compartir menos información sensible en redes sociales, Plunkett recomienda la regla del “tarjeta de felicitación o menos”. Esto implica publicar solo aquello que se consideraría apropiado en una tarjeta de felicitación: información no embarazosa ni particularmente privada. En su caso personal, evita publicar fotos donde se vean las caras de sus hijos, así como información detallada sobre sus actividades o ubicaciones.
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La experta también ofrece sugerencias sobre cómo abordar el tema con otros adultos que puedan compartir contenido sin permiso. Para eventos especiales como bautizos, recomienda hacer una petición amable solicitando no tomar ni publicar fotos, enfatizando la importancia de estar presentes en el momento.
Otra importante estrategia es enseñar a los niños sobre consentimiento digital desde una edad temprana. Los padres pueden explicar por qué quieren tomar una foto y preguntar si están de acuerdo con ello. “Podrías decirle a tu hijo algo como: ‘Estamos teniendo una gran comida. Estoy usando una receta que tu abuelo nos envió. Voy a tomar una foto para él. Todos sonrían para el abuelo’”, sugiere Plunkett.
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Antes de realizar cualquier publicación, los padres deben cuestionarse sobre si están revelando demasiada información personal. Es clave evitar compartir imágenes del niño en estados de desnudez, detalles sobre su ubicación precisa, nombre completo o fecha de nacimiento. Reflexionar sobre cómo se sentirían ellos mismos si sus padres hubieran compartido una publicación similar en su infancia también puede ayudar.
Finalmente, para aquellos padres que ya han compartido gran cantidad de información sobre sus hijos en redes, Plunkett aconseja no entrar en pánico. Se puede revisar el historial de publicaciones, eliminar aquellas que generen dudas y ajustar las configuraciones de privacidad. “No sean duros con ustedes mismos”, menciona, recordando que los padres siempre tratan de tomar las mejores decisiones posibles en cada momento, y que siempre es válido reconsiderar y ajustar prácticas en el camino.
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