Norberto Siciliani fue docente, director y es pedagogo entre tantas cosas. Hoy tiene su vocación puesta en dictar cursos a educadores para dar una visión distinta de la educación
Norberto Siciliani fue docente, director y es pedagogo entre tantas cosas. Hoy tiene su vocación puesta en dictar cursos a educadores para dar una visión distinta de la educación

Norberto Sicialini es pedagogo y escritor. Fue docente, director y es representante legal y coordinador de instituciones educativas de niveles inicial, primario, medio y superior. Sin embargo, su rol más importante es el de padre. Con seis hijos -una de ellos es la famosa actriz argentina Griselda Siciliani-y una compañera de vida llamada Ida, la vocación de enseñar y acompañar comenzó de la mano de la paternidad. Hoy se dedica a escribir y dictar cursos para educadores con una mirada que invita a "enseñar valores sin enseñarlos".

"Tengo un modelo muy importante que son mis padres: dos grandes educadores. Son un ejemplo de esfuerzo, ejercieron como maestros desde los 17 años. Siempre nos dieron libertad al momento de elegir", declaró tiempo atrás Griselda sobre su papá Norberto y su mamá Ida.

Padre de Griselda, Leticia, Guido, Malena, Marilina y Paulina, siempre quiso lo mismo para todos sus hijos: que sean felices. Aunque sin dudas en ese hogar bullicioso y repleto de vida, la diversidad es lo que abunda, a pesar de ser todos diferentes, el amor y el respeto lo comparten. "El respeto es la base de todo, es la forma de enseñar valores sin enseñarlos", dijo a Infobae Norberto Sicialini, quien admitió que su último libro –Cómo enseñar valores sin enseñarlos (SB Editorial) fue inspirado en su familia.

Padre de seis hijos, entre ellos la reconocida actriz argentina Griselda Siciliani, fue junto con su esposa Ida, el promotor del matiz del respeto en su familia
Padre de seis hijos, entre ellos la reconocida actriz argentina Griselda Siciliani, fue junto con su esposa Ida, el promotor del matiz del respeto en su familia

Lo cierto es que este octavo libro que escribe es muy especial para Norberto, quien además es abuelo de Margarita y Simón. "Es producto de una manera de pensar sobre lo que queríamos para la educación de mis hijos. Otorgarles la libertad para que pudieran elegir y cambiar de idea si se le antoja pero siempre defendiendo los valores, cuales fueran para su propia vida", comentó el escritor.

"El tema de los valores siempre es importante. En mi caso es desde un enfoque más adecuado a la realidad de hoy. Hay que tener una mirada alternativa a la mirada tradicional de la transmisión de valores", explicó.

Con una leyenda en la portada del libro que reza "no me instruyas, vive junto a mí, tu fracaso es que yo sea idéntico a ti", perteneciente al autor Humberto Maturana , busca ayudar a los jóvenes a que puedan descubrir qué es lo que quieren, defender lo que elijan y ayudarlos a convivir con sus ideales.

Hoy, los hijos de Siciliani son todos adultos. Sin embargo, aún recuerda los sueños e inquietudes de cada uno de sus hijos y la manera de acompañar y estar para cada uno de ellos. "En casa tenemos hijos muy variados: Malena es religiosa y ahora está en Paraguay; Griselda es actriz; Paulina es profesora de sociología y es militante de causas justas; Guido es profesor de educación física y participa de una ONG que trabaja en zonas carenciadas; Marilina está casada con un músico y vive en medio de las sierras y Leticia también es actriz y se define como una persona libre que eligió convivir con una mujer. Nosotros hacemos nuestra vida independiente de nuestros hijos, los apoyamos a lo largo de la vida, nos gustaran o no las decisiones, pero aquí estamos para acompañarlos", enfatizó.

Los Siciliani son una familia variada, con distintas ideas pero con un mismo matiz: el respeto por sobre todo
Los Siciliani son una familia variada, con distintas ideas pero con un mismo matiz: el respeto por sobre todo

En sus 160 páginas, les habla a aquellos que creen en la educación y se levantan todos los días para cambiar la realidad de los alumnos."El libro habla de abandonar la idea de transmitir los valores magistrales, para ayudar a que descubran por sí mismos los que valen la pena. Ayudarlos a partir de una idea de que educar es ayudar a otros a que se ubiquen desde un lugar donde puedan ver cómo influyen en las personas de su entorno. Y como consecuencia de esa experiencia, descubrir propios valores y su aporte a los que los rodean".

Nacido en 1951, Norberto define a su generación como muy distinta: "Vengo de una generación que venía con una serie de mandatos familiares. Vivíamos en una época de rebeldía, de desafiar a los mayores. Por mi parte yo era un niño muy inquieto, muy rebelde. Siempre fui la oveja negra de la familia, ya que mi hermana era muy obediente y respetuosa de los valores. Fuimos una generación que nos rebelamos a nuestros padres con mucho respeto. Había mandatos muy concretos de lo que debía ser cada uno, el hijo debía estudiar para tener un título y lo vivíamos como una carga".

En su escritorio repleto de libros, textos, un saxofón que intenta descifrar y un cartel que dice : “abuelo te amo”
En su escritorio repleto de libros, textos, un saxofón que intenta descifrar y un cartel que dice : “abuelo te amo”

También ahondó en el papel que juega su mujer Ida en su vida y la de sus hijos: "Nuestra familia siempre fue matriarcal, mi mujer fue la gestora de seis hijos y vivió en carne propia la experiencia de estar 15 años entre bebés y pañales", enfatizó el escritor.

"Vivimos en unidad la diversidad, todos somos muy distintos pero tenemos un matiz esencial, que es el respeto por el otro, siempre existió una norma para nosotros: respetar al otro es algo que nunca falto en el hogar", comentó.

Junto con sus dos nietos Simón y Margarita, y su esposa Ida
Junto con sus dos nietos Simón y Margarita, y su esposa Ida

Sobre sus hijos como ahora adultos y padres explicó: "Ellos tienen una misma impronta para educar a sus hijos con el matiz de la educación actual, el de una mirada de igualdad de género, la de no cargar sobre ellos la norma de lo masculino y femenino, acompañarlos para que se hagan cargo de sus decisiones pero siempre con el mismo factor en común: el respeto".

"Siempre hubo nuevas generaciones. Hoy podemos comparar algunas cosas que nos parecen tremendas con nuestra época, pero que son lógicas del mundo actual. Hoy está todo bien, los adultos educadores debemos adaptarnos a las nuevas realidades, conocerlas y saber que le podemos sacar provecho para los vínculos, la clave en la educación está en el ayudar al otro a que descubra las emociones en el mundo de hoy. Somos un mero instrumento para ayudar a que los otros se ubiquen en un lugar desde donde puedan ver, eso es educar", enfatizó.

Y aunque el libro esté pensado para los educadores, Siciliani fue claro: "Fue escrito pensando en mis viejos colegas, en cualquier ser humano sentado en la sala de espera del dentista, en los que esperan horas en los hospitales públicos, en gente como cada uno de nosotros que no podemos evitar tener hijos aunque no tengamos muy claro lo que hoy tenemos que hacer con ellos, por ellos y a pesar de nosotros".

Fotos: Guille Llamos

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