Todos advertimos que Juliana Awada es dueña de una belleza fresca y natural. Acorde a los tiempos, se destaca como una primera dama activa y sensible, pero sobre todo exhibe con orgullo el lugar que decidió ocupar: acompañar con personalidad a su marido, el presidente Mauricio Macri.
Lejos de las estridencias, que supo trasladar a su estilo fashionista que tanto encandila, la primera dama, además de ser la esposa de Macri, tiene una historia de vida muy interesante, que comienza en el seno de una familia de inmigrantes sirio-libaneses: su padre, Abraham Awada, que murió en 2012, era oriundo de Baalbek. Y su madre, -Pomi Baker- una luchadora incansable que es, hasta el día de hoy, uno de sus pilares.
En la década del '60, el matrimonio Awada levantó un emporio textil que sigue vigente: la marca familiar que Juliana lidera junto a sus hermanos -tiene cuatro, Daniel, Zoraida, Alejandro, el más conocido por su profesión de actor, y Leila-.
En 2003 nació su primera hija Valentina, fruto de su relación de 10 años con Bruno Laurent Barbier. Y el 10 de octubre de 2011, casi 11 meses después de casarse con Macri, llegó Antonia.
¿Pero cómo piensa la "hechicera" –tal como la apodó el Presidente– puertas adentro? ¿Cuáles son sus gustos e inquietudes?
Su relación con el presidente Mauricio Macri
– "No podría estar con alguien que no fuera sensible y cariñoso".
La primera dama reconoció que aprende mucho de su marido, y destacó la importancia que él le da al concepto de familia. Para ella, uno de los valores más destacables es su virtud como padre. Y no solo con Antonia, sino también con sus otros hijos, Agustina, Gimena y Francisco, los tres producto del matrimonio con su primera esposa, Ivonne Bordeu.
Su personalidad
– "Soy segura en todo sentido, soy una persona de convicciones; cuando decido algo, no tengo dudas".
Awada se reconoció como una mujer de muy buen carácter y con sentido del humor, pero con la convicción de que siempre hace lo que siente. Siempre cita el consejo que le dio hace muchos años su hermano Alejandro, y que se transformó en leit motiv para su vida: que escuche a su corazón.
Su maternidad
– "Es el trabajo más lindo que me tocó tener".
Awada nunca dudó en reconocer que Valentina y Antonia son lo mejor que le pasó, y que no imagina su vida sin el amor que les da y recibe de ellas.
La primera dama es una madre muy demostrativa, y no tiene pudor en demostrar su cariño por ellas en público.
Su rol social
– "Me parece muy importante apoyar a las madres en la educación de sus hijos, sobre todo en los primeros años de vida".
Es habitual verla de viaje por el interior del país con la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, recorriendo escuelas y comedores comunitarios. Apoyar el fortalecimiento de la primera infancia se convirtió en uno de sus principales tareas como primera dama.
Su admiración por las mujeres fuertes
– "Amo el universo femenino, a la mujer que es el sostén de familia desde lo económico, y también a la que se queda en su casa haciéndose cargo de sus hijos y las tareas domésticas".
Está claro que uno de los faros de Awada es su madre. Pomi siempre trabajó, inclusive cuando tuvo que criar a sus cinco hijos. Hace 15 años le ganó la batalla a un cáncer de mama, y entre las sesiones de quimioterapia, se iba a la oficina. Semejante ejemplo de vida resultó inspirador para ella, y una de las razones por las que, asegura, es agradecida. Su orgullo por la campaña #NiUnaMenos, y la promesa de que hará todo lo que esté a su alcance por la causa, es otra consecuencia de ello.
Su nueva vida como primera dama
– "No quiero que se alteren las cosas básicas: si fuera por mí, seguiría yendo al banco, y me encanta hacer las compras porque cocino".
La posibilidad de perder las pequeñas cosas de la rutina cotidiana siempre fue una preocupación, tanto ella como para Macri. Por eso no es de extrañar que se haya dejado ver en un supermercado, o que en los últimos días Awada haya armado su propia huerta en la quinta de Olivos, una experiencia que ya había realizado en Los Abrojos, la propiedad de 9 hectáreas que los Macri tienen en el partido bonaerense de Malvinas Argentinas.
Su guardarropas
– "No tengo ropa de colores muy estridentes: si alguien abre mi placard, va a decir 'esta chica es un aburrimiento'".
Awada es consciente de que su rol de primera dama la ubica en un lugar de alta exposición mediática, y su preferencia por los tonos neutros y lo monocromático es evidente en cada actividad oficial en la que participa. No suele salirse del beige, el gris, el azul marino y el negro.
El estilo de Awada habla mucho de su seguridad. No tiene pudor en repetir un vestido, algo que se alinea con sus intenciones de mostrarse como una mujer real. Para la primera dama, sin duda menos es más.
LEA MÁS:
Cuál fue el "toque glam" del look de Juliana Awada en los festejos del Bicentenario
La huerta de Juliana Awada en la Quinta Presidencial de Olivos