En sus calles se respira alegría. La semana que convulsionó a toda Tucumán tuvo varios ingredientes, los cuales fueron seleccionados cuidadosamente para alcanzar el plato final de la mejor manera. Hoy, 9 de julio, Argentina celebra su Bicentenario. 200 años del recuerdo imborrable de los congresistas que proclamaron la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata tras extensas sesiones.
Allí, en el sitio que fue remodelado, demolido y nuevamente construido para convertirse en un museo histórico, Infobae es uno de los tantos testigos que observa como la "Casa de Tucumán" se convierte en el fondo perfecto para que miles de turistas saquen sus cámaras y se lleven el recuerdo más preciado en este día.
También, para aprender que en esta vivienda -la cual solo conserva el salón principal de aquella estructura- culminó la lucha de los revolucionarios de 1810. A los alrededores, otros miles de ciudadanos pasan como si nada: sus rutinas no se ven alteradas por tal acontecimiento, aunque el escenario no sea el mismo.
La Plaza Independencia, en el centro de la ciudad, reúne a todos y todas: visitantes, comerciantes y espectáculos culturales que embellecen todo lo que sucede en la periferia. La Casa de Gobierno y la Iglesia Catedral son los edificios más importantes -entre tantos- que rodean la plaza, considerada el kilómetro 0 de esta provincia. En ellos, las banderas celeste y blanca enmarcan cada puerta y ventana.
Durante la semana, trabajadores municipales ultimaron todos los detalles. Pintaron los cordones de las veredas, los postes de luz y las líneas peatonales. En algunas ocasiones, el tránsito se volvió caótico. Todo sucedió en pleno día, a plena luz. Pero el esfuerzo valió la pena. El Jardín de la República amaneció convertido en el reflejo perfecto de la algarabía y expectativa que se vivió hace dos siglos.
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"Para nosotros no es un día más. Vivir en esta provincia es sentir como propio el lugar en donde sucedió el evento más importante de la historia argentina. Estamos felices de que esto suceda acá", confesó Patricia, artesana y tucumana desde siempre, que combate el molesto frío a base de mate y se gana la vida con pulseras, anillos y cadenitas que crea junto a Enrique, su marido.
Las mañana es fría pero encontrará el aumento de la temperatura a medida que pasen las horas y el sol radiante prometa quedarse. "Hace muchos años que esperamos esta fecha. Es hermoso ver como la gente viene aquí a conocer uno de los tantos símbolos patrios", dijo Susana, artífice de los pastelitos de batata más ricos del mundo. ¿El secreto? "Ni mis hijos lo saben", confesó.
Los niños que salen de los colegios pasan en fila por la puerta de la "casita tucumana". En el detalle, se canta el himno a cada rato y ellos, los más pequeños, gritan la letra eufóricos. Vestidos de época, las damas antiguas y los caballeros versión infantil se roban la atención de los adultos que pasan por allí.
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"Para los chicos es un día muy importante, porque saben lo que significa esta fecha en Tucumán. Se prepararon desde hace tiempo y están muy contentos", explicó Mariana, maestra de primer grado y responsable de controlar que no se rompa la fila de a dos.
El mate, tradición tucumana y argentina
Enmarcados en los festejos previos, Infobae también fue partícipe de una celebración inusual dentro del Museo Casa Histórica de la Independencia.
El encuentro, libre y gratuito, fue dictado por Valeria Trapaga, la primera sommelier especializada en cata de yerba mate en todo el mundo, de la mano de Yerba Mate Taragüi. Durante la cata, la especialista describió el rol del mate en la independencia y propuso novedosos maridajes con alimentos de la época junto a vecinos tucumanos que se acercaron al lugar.
"El mate era un elemento de identidad, aún cuando en lo que hoy es Argentina, solo existían colonias separadas por grandes distancias", señaló la sommelier.
Y agregó: "El hábito de tomar mate fue adoptado por todos los habitantes de estas tierras, incluso por las familias más aristocráticas de la época del Virreinato, que tenían por costumbre mandar a labrar sus ornamentales mates de plata a Potosí y ofrecerlos luego en reuniones, tertulias y agasajos como símbolo de unión".