La sexualidad juega un rol fundamental en el desarrollo de una pareja. No sólo se trata de la liberación de la libido, de la satisfacción del deseo, sino -sobre todas las cosas- del contacto, de reconocerse en el otro, de fundirse en un huracán provocado por el amor y la pasión.
Pero, ¿existen recetas para poder disfrutarla? ¿Hay un método aplicable a cada persona que otorgue los mismos resultados?
Para el psicólogo y escritor Gabriel Rolón, "la sexualidad humana es un enigma". Y agregó: "Causan gracia aquellos que se piensan que son los procesadores de la receta o que saben cómo hacer que disfrute o goce un hombre o una mujer. Porque cada hombre y cada mujer son distintos".
En ese sentido, el universo personal, las historias y, claro, la genética poseen un papel determinante, una combinación que varía según el portador, pero que a su vez cambia, se regenera, muta con las nuevas experiencias, con los diferentes intérpretes.
Y allí, en ese proceso de eterna construcción, ¿cuánto hay de instintivo? Para Rolón, nada: "En el ser humano no existe nada parecido al instinto. El instinto es aquello que le indica al animal cómo actuar, qué hacer y con quién hacer el amor".
"Por eso no existe un animal que le pregunte a su partener si le gustó estar con él o un perro que acompañe a la perra a su cucha. El humano sí. Pregunta cómo se sintió, si le gustó, si podrían volver a hacerlo".
El especialista sostuvo que justamente esa ecuación, ese interrogante, es el que sustenta la diversidad, la piedra basal de la constante sorpresa del encuentro con el otro y que motiva, empuja, a querer indagar más. A mantener viva la llama de la pasión.
"El sexo es un enigma que debemos recorrer en nosotros mismos para saber cómo y de qué manera disfrutamos del erotismo. Y también en el otro, porque cuando estamos con otra persona tenemos un universo sexual a descubrir".
Por eso, esta incógnita genera que cada nuevo encuentro con la sexualidad pueda convertirse en un renacer, porque a -fin de cuentas- aquello que sirvió en una relación no funciona en otra.
"Un enigma maravilloso porque nos incita a dejar de lado la repetición y crearnos en cada nuevo encuentro", finalizó Rolón.