Susana Giménez, íntima: su reconocimiento como una persona “solitaria”, los amores que la hicieron sufrir “por meses” y el insólito regalo de Suar

A días de debutar como actriz en una serie de la mano de Martin Piroyansky la gran diva argentina habla de todo con Teleshow

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Susana Giménez: "No hay nada que me haga sentir perdedora"

“Nunca hice una serie”, le dice Susana Giménez a Teleshow como quien confiesa una travesura, y en su tono se adivina la adrenalina de una primera vez. La revelación, con esa espontaneidad que la caracteriza, no deja de llamar la atención. La modelo a la que le cambió la vida cuando hizo “¡Shock!”, la actriz que desató todo tipo de pasiones con La Mary, la que figura brilló en el teatro como la mujer de año, la conductora que revolucionó la televisión recibiendo llamados de todo el país, no oculta sus nervios antes del estreno de Porno y helado, la serie escrita y dirigida por Martín Piroyanski que se verá por Amazon.

Con las actuaciones de Nachito Saralegui, Sofi Morandi y el propio Piroyanski, la historia transita tópicos como la búsqueda de la fama a cualquier precio, con tentaciones desmedidas y adicciones disparatadas, y con Susana en un papel que la sedujo desde el primer momento: “Me pareció que era simpático, rarísimo, totalmente diferente a todo lo que hice. Una señora seria con pelo recogido, casada con un senador que quiere ser presidente. Y bueno, era todo opposite a mí”, destaca sobre Roxana.

A pesar de su recorrido profesional y su estatus indiscutible de diva, Susana muestra el entusiasmo genuino por lo desconocido y destaca su alegría por haber trabajado con el joven director. “Es un genio”, sentencia sobre Piroyanski, y abre la puerta a la intimidad del set. “Yo quería que me marcara. Y sé que él decía: ‘¿Pero cómo la voy a marcar...?’. ¡Y yo se lo pedía por favor!”, evoca.

Martín agradece con el gesto y asegura que fue muy fácil trabajar con Susana a pesar de tratarse de una número uno. “Intimida la idea de conocerla, pero a la hora de trabajar fue súper fácil. Obviamente nunca vi un set tan silencioso como el primer día que vino, pero hasta que entraron en confianza. Y pobre Susana: le hicimos hacer cada cosa y ella no dijo ni mu”.

Lejos de quejarse, Giménez solo tiene palabras de gratitud para el equipo que rodó la serie en Uruguay, su país de residencia hace casi dos años, cuando decidió instalarse en su chacra La Mary, en Punta del Este, donde se la ve cada vez más cómoda. Pero de ninguna manera marca un retiro de la Susana que todos conocemos. Porque a lo largo de la entrevista, hablará de sus proyectos en televisión y de lo que extraña y le duele su país. Conoceremos algunos de sus talentos ocultos y analizará su relación con la fama. Y hará otras confesiones que se desprenden de Porno y helado, una forma diferente y atractiva de entrar al universo Susana Giménez.

Susana Giménez y Martín Piroyansky presentan "Porno Y Helado"

—Dentro de la comedia hay algunos disparadores que te dejan pensando, como el concepto de la estafa piramidal. ¿Alguna vez fueron convocados para algo similar?

Susana: —Yo fui estafada mil veces. Todos fuimos estafados en el 2001 en la Argentina desgraciadamente con el corral. Y muchísima gente quedó con el dinero dentro. Yo también, por supuesto. Eso fue lo más grande. Y después pequeñas estafas que siempre te hacen. ¿No, Martin?

Piroyanski: —Sí, yo vi cómo unas amigas fueron convocadas para el famoso telar de la abundancia y a pesar de que les dije que por favor no se metieran ahí, que era una estafa, vi cómo cayeron unas cuantas, lamentablemente.

Susana: —Otro tipo de estafas. No, no: en esa piramidal yo no entro. Pero sí otras, como cuando empecé, que me dejaban colgada y no me pagaban. También hicieron estafas con mi nombre, tuve que aclarar que si llaman por teléfono a tu casa y te dicen “Hola, soy del programa de Susana Giménez, te ganaste un auto pero tenés que traer tanta plata”, si no estoy en el aire y no me conocen la voz, no hagan caso.

—Otro tema interesante es el de las apariencias, y la desesperación por la fama.

Susana: —La gente hace cualquier cosa para ser famosa. Y es espantoso. A mí me da mucha pena eso porque muchas veces hacen papelones. Pero ahora hay otro tipo de fama que son los influencers de Internet: te enseñan cómo vestirte y ganan mucho. Hay distintos tipos de fama. Esa es una fama moderna.

—¿Cuánto abrazás y cuanto te harta la fama?

Susana: —Yo siempre agradezco la fama. A veces cuando insisten mucho con una cosa, sí, me molesta. Pero por otro lado, si vos te dedicás a esto, es lo que buscás, hay que agradecerlo. Siempre trato de ser muy amable con toda la gente y sacarme fotos. Pero eso sí: el barbijo no me lo saco.

—Los personajes protagónicos de Pablo, Ramón y Ceci son tres losers. Y pensaba lo difícil que es imaginarse a Susana perdedora. ¿Alguna vez te sentiste así?

Susana: —Bueno, en mi carrera no. He tenido mucha suerte porque fue siempre ascendente. Empecé como modelo, pero no era la protagonista de la publicidad, por ahí era la mano que se pintaba (risas), o pasaba alguien atrás de un biombo y esa era yo. O sea, empecé de muy abajo y tuve la suerte de crecer y que me tocaran publicidades que se hicieron muy famosas en América como lo de “¡Shock!” de Cadum o “Esta colonia mata”.

—¿Y en la vida, por fuera de la profesión? Porque conocemos a esta Susana que está siempre allá arriba.

Susana: —Yo soy muy alegre y soy siempre optimista y estoy arriba. No me permito deprimirme ni nada por el estilo. O a veces sí, pero yo no lo considero perder. Por ejemplo, en el amor: hay amores importantes que terminan y yo no lo considero una pérdida tampoco. Sí hay alguno por el cual habré llorado unos meses o un año, pero después se me pasa. O sea, no hay nada que me haga sentir perdedora y no quiero sentirme perdedora porque es bravo, estás luchando contra una cosa que vos creés que se tiene que ir para arriba y si vos vas para abajo con tu cabeza, no lo lográs.

Susana Giménez y el insólito regalo de cumpleaños que le hizo Adrian Suar

—¿Hoy estás con ganas de enamorarte?

Susana: —No. No. Ya me he enamorado muchas veces, ya está. Ahora quiero tener una vida tranquila, alegre. Estoy en una edad que necesito paz, tranquilidad y amigos. Me encanta tener amigos que me acompañen, que me hagan feliz. Que me acompañen a un teatro y después ir a comer y reírnos. Pero hasta ahí. El amor, ya está.

—Nosotros siempre te queremos ver de novia.

Susana: —Sí, es verdad. Una especie de Mary Pickford, “la novia de América” (risas). Me he enamorado muchas veces pero siempre parece que the wrong guy (el hombre equivocado). Qué vamos a hacer…

—Bueno, pero amigos sí: valen los amigos con derechos.

Susana: —Amigos sí.

—Sola nunca Susana.

Susana: —No, sola no. Yo soy bastante solitaria igual, eh. La gente no sabe, cree que salgo siempre, que estoy de fiesta y qué sé yo. Pero me das un buen libro y soy feliz. Veo la tele. Planto. Tengo mis animales. Tengo siete perros, siete gansos, tengo de todo en el lago. Hago muchas cosas en el campo acá y me gusta, soy feliz. No extraño para nada. Al contrario: me tengo que maquillar y peinar, y la verdad que es un trabajo.

Luz, cámara, ¡acción! Dentro de algunas cuestiones disparatadas que plantea Porno y helado, el personaje de Susana tiene una adicción muy particular vinculada a un mega bazar que vende productos para el hogar: “Nació como una necesidad disfrazada del típico fetiche sexual para abrirle la puerta a mil situaciones ridículas”, explica Piroyanski, y no explica más porque Susana lo reta. No quiere que revele más información de la trama. A cambio, sorprende marcando que aquí sí tiene puntos en común con su personaje.

—¿Te puedo ver con un taladro poniendo una repisa?

Susana: —¡Sí! Para mi cumpleaños anterior, la secretaria de Adrián Suar me llamaba y me preguntaba qué quería de regalo. Y yo le pedí una caja de herramientas. Suar se volvía loco, pero es verdad, te lo juro por Dios, y me salva de todo. Tengo martillo, tengo de todo.

—¿Adrián Suar te regaló una caja de herramientas?

Susana: —Suar tocó el timbre y me la trajo. Me dijo: “Vos estás re loca ¿no?”. Dije: “No, la necesito”. Tengo de todo. Porque si no, te regalan una camisa, un perfume que no uso. Viste: es muy difícil regalarme a mí. Por eso, esas cosas que no tengo me hacen mucha falta. A mí me gusta colgar los cuadros por ejemplo, o te puedo cambiar el cuerito. No te voy a decir que arreglo una cerradura, pero ciertas cosas sí, las hago. Me fascina.

Porno y helado es la nueva serie de Martin Piroyansky que puede verse por Amazon

—¿Tenés una personalidad adictiva hacia algo?

Susana: —Sí, fumé mucho en una época de mi vida. Era una adicción. Jamás probé una droga, soy anti droga total. Pero ni para saber cómo es. Te hablo de drogas como la cocaína, porquerías así. Probé alguna vez un pucho de marihuana a ver cómo era porque era en los 70 eso y teníamos una intriga. Bueno, te reís un rato y nada más, o sea que no me pareció. También soy adicta al orden, a la limpieza de la casa. Soy de las que pasa los dedos y si está sucio, ya no me gusta. Y un poco a las compras, pero para ir al canal, porque acá siempre estoy con un pantalón ancho y una camiseta.

“Acá” es La Mary, su adorada chacra esteña donde se instaló en mayo del 2020, poco después de que se decretara la cuarentena estricta. Allí pasa sus días, rodeada de familiares y afectos, ocupada en las tareas cotidianas y con contados regresos al país. Uno de ellos fue para una entrevista en Telefe Noticias bajo el formato de realidad aumentada. También viajó a París a entrevistar a Wanda Nara luego de su conflicto con Mauro Icardi. Dos asuntos que hoy parecen distantes pero que ella asegura que pronto se van a encontrar. “Voy a volver a Argentina. Este año haré televisión. Tengo el contrato firmado hasta el 2023″, sentencia.

—¿Cómo estás en Uruguay?

—Estoy instalada acá, muy feliz y muy en paz. Igual veo todo lo que pasa en Argentina porque no deja de ser mi país de nacimiento y al que amo profundamente y me pone muy triste ver todo lo que pasa. Muy triste. A veces todos me dicen: “¿Para qué ves eso, para amargarte?”. Pero no, hay que verlo. Tenemos que saber las cosas que pasan.

—¿Te da tristeza o también un poco te enoja?

—Las dos cosas. Me enoja que no se haga nada, me enoja que todos los días venga un señor a estacionar el auto y le maten al hijo por un par de zapatillas, por un teléfono. Estoy viendo muchas cosas horribles. Pero no quiero hablar de eso.

—Bueno, entonces vuelvo a la serie y les pregunto a los dos: ¿para qué están más hoy a la noche? ¿Para una porno o para un kilo de helado?

Susana: —Ay, no, yo estoy a régimen. Tomo un helado de agua.

—O sea que Susana está para la porno entonces.

Susana: —No, no, para la porno no. Hace años que no veo porno (risas). Pero ya lo que se ve en la tele es porno. Ya ponés cualquier canal argentino o americano y ¡pingui! Y yo no tengo los canales esos por suerte. Los Venus, esas cosas no. Pero yo no me meto con tu sexualidad, con tu sexo, con tu amor. Por ahí Martin está para una porno. Yo no.

Piroyanski: —Yo tengo un kilo de helado que me regaló Amazon así que ya está la respuesta.

Susana: —¡Ay, mi amor! Es un divino. Seguro ya debe estar pensando en su próxima serie.

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Entrevista a Susana Gimenez y Martín Piroyansky

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