En Guadalajara, México, Tini Stoessel regresó a los escenarios al presentar el primer espectáculo de FUTTTURA después del quiebre con su entorno más inmediato, situación que la impulsó a comenzar una auditoría de su gestión profesional y financiera, con su padre en el centro de la escena. En una jornada especialmente significativa, la cantante argentina volvió a la gira que abarca desde sus comienzos en Violetta hasta su consolidación como una de las artistas pop más populares de la región, pero con algunos cambios clave que hablan de su presente.
Además de las modificaciones en los aspectos visuales y en la ropa seleccionada por la cantante para presentarse en el escenario, que por momentos pusieron mayor énfasis en la inminente boda con Rodrigo de Paul, existieron otros cambios menos evidentes, aunque igual de relevantes. Uno de esos primeros ajustes llegó de la mano del bloque de Violetta, la serie de Disney que protagonizó en su adolescencia y que la lanzó al estrellato.
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En ese instante, junto a ella estaban el mexicano Jorge Blanco, quien además de ser coprotagonista de la serie era su novio en la ficción, y la argentina Mercedes Lambre, la actriz que encarnó a la antagonista de la novela. Para destacar la presencia de ambos, Tini optó por añadir dos canciones al setlist: “Podemos”, la balada que ella y Jorge interpretaron en formato de dúo durante los años en que se transmitía la serie, y “Juntos somos más”, un tema en el que los tres cantaron de manera simultánea. Fue precisamente durante esta última canción que Blanco se resbaló y cayó al piso del escenario, aunque el incidente no interrumpió la actuación y quedó en una simple anécdota. De hecho, las artistas no se enteraron del blooper y, si lo hicieron, mostraron todo su profesionalismo siguiendo con la canción.
El público celebró con entusiasmo estas incorporaciones y coreó cada una de las letras. El segmento que correspondió a Un mechón de pelo —álbum donde la artista plasmó su vivencia sobre su salud mental y el periodo en que su padre, hospitalizado, estuvo cerca de la muerte— transmitió el mensaje de mayor impacto, con una referencia explícita al complejo momento personal que atraviesa.
Dentro de ese bloque, Tini había interpretado históricamente “Pa” y “Ángel”, dos temas que escribió para relatar la hospitalización de su padre y los sacrificios que él llevó a cabo para darles a sus hijos la vida que deseaba. Esta vez, sin embargo, ambas canciones quedaron fuera del setlist, una decisión que marcó el distanciamiento familiar. Durante todo este bloque, los seguidores estuvieron atentos a cualquier otra modificación del set original, interpretando que si la artista no se iba a manifestar con palabras sobre su situación, lo iba a hacer con sus canciones.
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Entre los otros temas que también dejaron de formar parte del repertorio estaban “Buenos Aires techno”, “36 vidas” y “Maldita foto”. En su lugar, Tini incluyó canciones como “High”, su colaboración con María Becerra y Lola Indigo; “Pa Él”, el sencillo que estrenó recientemente junto a los Ángeles Azules; y “Hasta que me enamoro”, en la que vuelve a cantar junto a La Nena de Argentina.
En Guadalajara, la noche alcanzó el clima típico de los momentos inolvidables. El público, desde el inicio, evidenció que su presencia no era solo por un espectáculo, sino para acompañar. Hubo un instante en el que el tiempo pareció congelarse, cuando las gradas entonaron “No estás sola” en un canto espontáneo que fue creciendo hasta llenar completamente el lugar. Tini, sobre el escenario, oyó ese coro, trató de mantener la mirada fija, aunque finalmente no lo logró. Antes de que pudiera hablar, las lágrimas se hicieron presentes.
En otro pasaje, la música paró y Tini se dirigió de manera directa a quienes la oían. Sosteniendo el micrófono, con la voz segura, afirmó lo que muchos anhelaban: “Gracias a todo mi equipo por estar acá acompañándome; quiero que sepan que no me voy a ir, que me voy a quedar, que estoy más firme que nunca, más feliz que nunca con mi equipo, mis amigas de toda la vida y con el amor de mi vida”. Recibió una ovación y una ronda de aplausos, tal vez justo la respuesta necesaria. Y sin nombrar a nadie, todos parecieron entender qué es lo que encerraban esas palabras dichas desde el corazón.
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