“Que no me hagan cocinar pulpo, por favor, es lo único que pido”, grita Edith Hermida. La conductora no necesita demasiadas vueltas para dejar en claro cómo llega a MasterChef Celebrity: con humor, algo de miedo y la certeza de que, si hay competencia, se va a meter de lleno. Mientras se prepara para el reality que puede mostrar una faceta suya menos conocida, la conductora asegura que su prioridad sigue siendo Bendita y admite que el mayor riesgo no está tanto en el jurado ni en los platos difíciles, sino en ella misma. Entre nervios, entusiasmo y algunas cuentas pendientes con la cocina, habló con Teleshow, de su desembarco en el certamen.
—¿Cómo te preparás para las grabaciones y el ritmo del programa?
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—No estoy preparada ni estoy lista, pero tengo ganas. Siempre con ganas. No sé de dónde voy a sacar la fuerza, porque es mucho trabajo. Pero bueno, vamos, que se puede.
—¿Cuál es tu experiencia previa en la cocina?
—Cocinera lo fui siempre, porque al ser madre de dos hijos y tener una familia, una cocina. Pero en este último tiempo dejé un poco el delivery y me puse a cocinar para empezar a practicar algunas salsas, platos y cositas.
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—¿Qué especialidad tenés?
—Carnes. Las fábricas de pasta están a la orden del día en todos los barrios y hay muy buenas. Yo sé qué comprar en cada una. No amaso. Nunca en mi vida hice ni fideos, ni ravioles, ni ñoquis. Siempre compré.
—¿Y la pastelería?
—A mí me gusta hacer cosas dulces, me gusta mucho la pastelería, los budines, los panqueques, esas cosas. Siempre pasa que te agarran ganas de comer algo dulce en casa. Bueno, eso suelo hacer.
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—¿Qué te da rechazo en la cocina?
—No como mucho pescado, no sé pelar un pescado. Eso tengo que practicarlo. Y también aprender todo lo que son caracoles o ranas. El pulpo es lo que más rechazo me da, porque es un animal que me parece hermoso, inteligente. No como pulpo. No me gusta el pulpo.
—¿Te puede afectar la crítica del jurado o el hecho de estar en un reality?
—La verdad es que no me afectaría que me critiquen, porque sé que no es mi métier. Voy a aprender seguramente muchas cosas. A mí no me molesta la crítica para nada. Lo que sí me da mucho vértigo es el reality. Yo nunca, a pesar de haber hecho de todo, participé en ninguno. Es mi primer reality. El formato me encanta.
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—¿Qué te da miedo de la competencia?
—Tengo miedo de mí misma, porque soy muy competitiva. Si bien quiero empezar tranquila, me da miedo eso porque sé cómo soy. A veces me acelero, me pongo ansiosa. Una vez que estoy, me agarra como el ataque. Yo misma soy mi propia enemiga. Tengo miedo de cómo pueda reaccionar ante una competencia, porque sé que me gusta, que me pongo nerviosa, que me pongo ansiosa, que me pongo violenta. Como nunca estuve en un reality y sé cómo soy, mi miedo soy yo misma.
—¿Te preocupa cometer errores cocinando?
—En la cocina la pifiás todo el tiempo. Te salen mal las cosas. Pensás que algo va a salir bien. El otro día, por ejemplo, estaba practicando e hice un pollo teriyaki que nunca había hecho. No tenía vinagre de arroz, puse vinagre de manzana. Y a veces la cocción es distinta: te dicen diez minutos y en tres ya está. Me pongo nerviosa. Me agarran los nervios, me dan ganas de revolear algo. Soy medio loca en ese sentido.
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—¿Sentís que se mostrará un costado tuyo desconocido para el público?
—Sí, se va a ver un costado mío que la gente desconoce. Eso me da un poco de vértigo.
—¿Practicás recetas nuevas para el certamen?
—Tengo que hacerlo. Este fin de semana voy a ver si empiezo a hacer ñoquis, porque no sé amasar, no sé hacer ñoquis. Toda mi vida los compré.
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—¿Recibís ayuda de otros exparticipantes?
—La Gunda y Juariu se ofrecieron a pasarme tips. Las dos fueron grandes participantes de MasterChef. La Gunda fue la gran ganadora. Ella tira unos tips bárbaros en su cuenta de Instagram. Es muy buena. Yo, para la comida de todos los días, suelo mirar su Instagram.
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