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Wanda Nara a pleno disfrute en su lujoso yate con toda su familia hasta el anochecer: canciones, risas y nueva capitana

La empresaria registró el paseo por los canales de Nordelta en su reciente adquisición junto a Zaira, sus hijos, sobrinos, sus padres y su novio Martín Migueles. Las desopilantes charlas y proyectos compartidos

A través de varias historias en Instagram, la conductora disfrutó del río junto a su hermana Zaira, sus padres Nora y Andrés, sus hijos y sobrinos y con la compañía infaltable de Martín Migueles. Entre canciones a capela, videos y risas, la empresaria compartió la jornada repleta de afecto con sus seres queridos (Video: Instagram)

Wanda Nara eligió una vez más el río para disfrutar de lleno de su nueva adquisición, su exclusivo yate bautizado “Bandido”. A bordo del barco, compartió una tarde junto a sus hijos, su hermana Zaira, sus sobrinos, sus padres —Nora Colosimo y Andrés Nara— y su pareja, Martín Migueles. El sol caía y el agua espejada devolvía un reflejo cálido mientras la familia disfrutaba del aire libre, la música y la charla distendida. La atmósfera resultó natural, con risas, canciones y guiños cómplices que delinearon uno de esos días que quedan grabados.

En el centro de la escena, Wanda se animó a cantar a capela. “Tú sin mí, ¿qué hago con mi amor? Que era para ti”, entonó la canción de Dread Mar-I, y Zaira, al mando del timón, se sumó a la melodía. Las voces se mezclaron con el rumor del motor y el vaivén del agua, mientras los más chicos filmaban y el resto acompañaba con sonrisas. El ambiente se impregnó de esa mezcla única de intimidad y celebración que suele surgir cuando la familia se reúne lejos de la rutina.

Cantando a capela la canción Flaca, las hermanas Nara disfrutaron de un viaje por los canales de Nordelta en medio de un atardecer especial junto a sus padres y a todos sus hijos (Video: Instagram)

Entre bromas, charlas y planes, Andrés lanzó un comentario curioso, buscando saber qué se decidía para el resto de la jornada. Nora, resuelta, propuso el destino: “A Carmelo vamos a ir. Ya dijimos, vamos a ir a Carmelo”. La idea de dormir a bordo se mezcló con alternativas más cómodas: “Total, ¿sabés lo que hacemos? Anexamos una carpita, porque todo para dormir”, imaginó ella. Andrés, práctico, recordó que hay un buen hotel en la zona y Wanda se sumó a la opinión de su padre. El intercambio fluyó con la familiaridad de quienes comparten anécdotas y complicidades, sin urgencia ni formalidad.

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La música también ocupó un lugar protagónico. Las hermanas Nara se filmaron entonando “Flaca”, de Andrés Calamaro, mientras el atardecer teñía el cielo de rojo y los chicos capturaban el momento. La hija mayor de Wanda sumó su mirada, registrando a su madre y a su tía en plena canción. Las imágenes mostraron a la familia rodeada de agua y naturaleza, con el sol descendiendo y las sombras alargándose sobre la cubierta.

En otro video, Wanda mostró y pronunció en voz altay entre risas el nombre del barco: “Bandido”. De fondo, sonaba “Rosas”, de La Oreja de Van Gogh, y Wanda se animó a cantar: “Y llegabas con rosas, mil rosas para mí...”. El entorno, la música y la espontaneidad de la familia crearon un escenario donde la alegría y la naturalidad resultaron inseparables. No faltaron los gestos cotidianos: Wanda pidió ayuda para su madre, que descendía del yate cargando abrigos, confirmando el clima de colaboración y cuidado mutuo.

Al momento de descender de la embarcación, Wanda grabó el nombre del yate antes de bajar. "Bandido", leyó. En ese momento, todo el grupo se encontraba arribando al muelle de madera, que los llevaba a la casa imponente que Wanda adquirió y renovó toda en Nordelta.

El lunes feriado 17 de agosto, la empresaria sumó otro capítulo a su álbum íntimo. Eligió el Delta de Tigre para refugiarse junto a sus hijas más pequeñas y su padre. El día, gris y nublado, acompañó la búsqueda de tranquilidad y desconexión. Sin agenda pública ni flashes, Wanda navegó por el río Sarmiento y los canales clásicos de la zona, deteniéndose ante postales reconocibles como el Museo Sarmiento, el Tigre Club y el Puerto de Frutos. Las imágenes mostraron a Wanda relajada, envuelta en una campera azul y una manta rosa, mientras Isabella se acurrucaba a su lado, ambas preparadas para el frío. Compartieron mates, juegos y miradas cómplices en una escena donde la calma fue protagonista.

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La jornada familiar terminó con una imagen que resumió el espíritu de la travesía: madre e hijas, cubiertas por una manta, mirando el río y disfrutando de la serenidad, con el resto del mundo girando a otro ritmo. Francesca, la hija mayor, subió una historia en redes: “Te amo”, a lo que Wanda respondió: “yo más”. Así, la empresaria dejó claro que, al margen de los titulares y el bullicio mediático, eligió priorizar los afectos y los pequeños momentos compartidos. La calma del Delta y el cariño familiar se transformaron en el refugio más valioso para Wanda Nara en un día donde la felicidad se encontró en lo sencillo.

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