Chechu Bonelli y Darío Cvitanich llevan poco más de un año separados y el vínculo entre ellos no encontró calma. Declaraciones cruzadas, tensión pública y la aparición de Ivana Figueiras —nueva pareja del exfutbolista— fueron marcando una distancia que hoy se traduce en mails, abogados y silencio. Cuando trascendieron los rumores de compromiso entre Cvitanich y Figuerias, los cronistas de Intrusos, por América TV, fueron a buscar la reacción de Bonelli. La encontraron.
La primera respuesta de Chechu marcó el tono de todo lo que vino después. “Están buscando a la persona equivocada”, dijo entre risas, antes de que el cronista pudiera terminar la pregunta. Cuando le aclararon que se hablaba de una propuesta de casamiento, fue tajante: “No tengo ni idea. Siempre agarro el rebote de cosas que yo no tengo nada que ver”.
La pregunta sobre si sus hijas estaban al tanto de la situación abrió el tema más sensible de la entrevista. “No tengo diálogo, no tengo diálogo. No tengo diálogo”, repitió tres veces. Y cuando le preguntaron si ese diálogo podía llegar en algún momento, respondió: “Ay, ojalá, sí, ojalá que el tiempo ayude. Me encantaría, por todo, por mis hijas, sobre todo”.
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Lo que describió a continuación fue el estado concreto de su relación con el padre de sus tres hijas. “Hoy mi relación con él es a través de mails. Es por mail y tenemos cuarenta y ocho horas para contestarnos. Nunca le presté atención a los mails, hoy le tengo que prestar atención a los mails. Es todo el tipo de diálogo que hoy tengo y con abogados de por medio.”
Admitió que hubo una excepción reciente. “Hace poco una situación particular donde tuve que llamarlo y tener un diálogo con él, pero bueno, son como excepciones a la regla, que para uno puede llegar a ser de urgencia y para otro no”. No dio más detalles sobre esa situación.
En medio de todo eso, Chechu describió el esfuerzo cotidiano que implica sostener los acuerdos. “Tenemos acuerdos firmados donde trato de respetarlo también por él, por su pareja, y trato de ser supereducada y tratar de entender cosas, aunque por ahí puedan llegar a costarme o no”. Y cerró ese tramo con una confesión directa: “Sinceramente, con una mano en el corazón, estoy cansada.”
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El cronista le mencionó que Cvitanich había dicho que Figuerias intentaba mediar entre ellos para reconstruir el vínculo. La cara de Chechu, según el propio cronista, lo dijo antes que las palabras. “No, no, nunca lo sentí”, respondió. Y aclaró con firmeza: “El que tiene que de última tener una comunicación conmigo es él. No tiene que haber ningún tipo de mediadora o mediador.”
Dicho eso, abrió una puerta. Cuando le preguntaron si aceptaría un acercamiento a través de Figuerias, la respuesta fue inesperadamente abierta: “Me encantaría, sí, re, obvio. Recontra.” Lo repitió varias veces, sin dudar.
Lo que más la agota, explicó, es quedar atrapada en situaciones que ya no le pertenecen. “Desde el momento que uno sube y expone cosas, hay rebotes. En este caso, hay situaciones de ellos que siempre termino yo en el medio cuando no debería terminar en el medio porque no formo más parte de la vida de Darío. No es que quiero meter cizaña, pero como que vienen a buscarme a mí como para decir: ‘¿Cómo reaccionó Chechu?’”. Trato de no subir cosas que generen polémica, aclaró. “Trato de no exponer mucho mi vida privada.” Y sobre los rumores de compromiso en particular: “Sabía que iba a pasar esto, claramente.”
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El cierre fue tan medido como todo lo anterior. “Nunca voy a desear el mal a nadie, no va con mi esencia y con mis principios”, dijo. Y antes de alejarse de la cámara, dejó una última frase que resumió su postura: “Que estén felices todos. Everybody.”