El domingo 19 de julio, España le ganó 1-0 a Argentina la final del Mundial 2026 en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Antes de que se enfriara el partido, las redes ya ardían con otra disputa: Rosalía reposteó en TikTok un video de Mia Khalifa en el que la exactriz de contenido para adultos simulaba cantar un fragmento de “La Perla” y sumaba la frase “Así suena la vida ahora que las perlas fueron derrotadas”.
Si bien Rosalía, autora de la canción, ya pidió disculpas en sus redes sociales por el mensaje que compartió, la chicana futbolera tuvo un impacto directo en la cantante española. En los próximos días tiene programada una serie de shows en el Movistar Arena de Buenos Aires y vio cómo se desataba una ola masiva de devolución de entradas.
La reacción de los fanáticos argentinos fue inmediata y contundente. En X e Instagram, los mensajes de enojo se multiplicaron junto a los comprobantes de reembolso. El episodio tomó una dimensión que superó con creces la chicana original: lo que empezó como un reposteo se convirtió en un aluvión de comentarios por lo que Rosalía hizo un posteo en sus redes para pedir disculpas.
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El video de Mia Khalifa mostraba a la actriz de contenido para adultos simulando cantar un fragmento de “La Perla” con la frase alusiva a la derrota argentina como epígrafe. El comentario era directo: las “perlas” eran los argentinos, y su derrota ante España era la banda sonora del momento.
La pregunta se repitió de forma masiva en X e Instagram durante las horas siguientes a la viralización del clip: ¿qué significa exactamente ser “una perla”? La canción “La Perla” se refiere a alguien que es egoísta o problemático. La duda, lejos de quedar circunscripta a un nicho, se extendió entre usuarios que no seguían el repertorio de la artista española.
En el lenguaje cotidiano y en el contexto del tema que interpreta junto a Yahritza y Su Esencia, la metáfora de la “perla” funciona de forma irónica. Señala a una persona de la que “nadie se fía”, alguien manipulador, deshonesto, que oculta sus verdaderas intenciones detrás de una fachada encantadora. La propia letra no deja margen para la ambigüedad: “Es una perla, nadie se fía / Es una perla, una de mucho cuidao (...) Un terrorista emocional, el mayor desastre mundial, la decepción local, rompecorazones nacional”.
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El retrato que construye la canción es el de una expareja narcisista. Alguien que “miente más de lo que habla”, que desaparece cuando se le pide ayuda, que se autoinvita y vive en casa ajena si puede. La letra acumula cargos con precisión quirúrgica: “Nunca le prestes na’, no lo devolverá / Ser bala perdida es su especialidad / La lealtad y la fidelidad es un idioma que nunca entenderá”.
Varios seguidores relacionaron esa descripción con Rauw Alejandro, expareja de Rosalía, con quien estuvo casi tres años. La propia artista, sin embargo, se encargó de señalar otro origen para el concepto.
La inspiración, según contó Rosalía, vino de la historia de Santa Fabiola de Roma, una aristócrata del siglo IV que atravesó un matrimonio complejo. Fue la referencia al esposo de Fabiola como “un perla” la que disparó la idea. “¿Por qué no hacer una canción desde eso?”, explicó la cantante. El modismo español —usar “una perla” para describir irónicamente a alguien problemático— encontró así su forma musical.
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Lo que la canción construyó como retrato del desamor, las redes lo mutaron en pocas horas hacia el terreno del folklore deportivo. “Una perla” dejó de ser solo el perfil de una expareja difícil para convertirse en el mote con el que Khalifa bautizó a los argentinos tras la final. El salto semántico fue tan veloz como la viralización del clip.