Un joven vivió un momento inolvidable en el escenario de Es mi sueño, en una noche a puro cuarteto. Tras interpretar uno de los clásicos de Rodrigo Bueno, y hacer bailar a todos en el estudio, recibió una devolución inesperada de Carlos “La Mona” Jiménez, el gran prócer del ritmo cordobés, quien no escatimó en elogios y observaciones técnicas que marcaron la noche.
La emoción fue visible en el rostro de Sergio Maldonado, el participante en cuestión, apenas terminó de interpretar “Soy cordobés”, de las más significativas del repertorio del malogrado cantante. El público y el jurado, entre ellos Jiménez, lo acompañaron con aplausos sostenidos, reconociendo el esfuerzo y la entrega del cantante en el escenario. El episodio quedó sellado por la devolución del ídolo cordobés, que incluyó tanto reconocimiento como consejos puntuales sobre la ejecución de un género tan exigente como el cuarteto.
El momento clave ocurrió cuando Jiménez tomó la palabra desde su estrado y, mirando al participante, sentenció: “Vos tenés tu personalidad, cantás muy bien. Me gustó el tono de voz que tenés”. Esa frase, inesperada para Maldonado, fue el punto de inflexión que lo dejó sin palabras y le aseguró el pase al palco del teatro Ópera, premio reservado solo para quienes deslumbran en la competencia.
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La interpretación de Maldonado no fue un simple homenaje. Subió al escenario con chaqueta de cuero y gafas oscuras, dos elementos que evocan la estética clásica del cuarteto cordobés y que, sumados a su voz, construyeron una atmósfera de celebración y nostalgia. En todo momento, los asistentes acompañaron el ritmo con palmas, generando una energía compartida entre escenario y platea.
La devolución de Jiménez fue mucho más que un halago. Se transformó en una pequeña clase magistral sobre el arte de interpretar los temas del Potro Rodrigo en un certamen televisivo. “Los temas de Rodrigo son difíciles porque tienen mucha letra, van muy rápido y te quitan el aire constantemente”, explicó el intérprete de “Beso a beso”.
El consejo cobró aún más peso porque vino de uno de los máximos referentes del cuarteto. Para quienes se preguntan por qué estos temas requieren tanto oficio, la respuesta está en el propio ritmo: la velocidad de las canciones, la densidad de la letra y la exigencia de la puesta en escena demandan una preparación especial. Jiménez no solo lo señaló, sino que lo ejemplificó con la actuación de Maldonado. Durante su intervención, el ícono cordobés agregó otra observación: “A la mitad de la canción te quedaste un poquito sin aire, pero lo remontaste inmediatamente sobre el final”.
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La reacción de Maldonado ante las palabras de Jiménez fue de asombro y gratitud. El participante, que había preparado su actuación con esmero, se mostró emocionado y sin palabras frente a la consideración del artista. En palabras del propio jurado, el mérito estuvo en la entrega y en el compromiso mostrado durante la interpretación.
El resto del jurado, aunque no intervino con palabras, acompañó la devolución de Jiménez con gestos de aprobación y aplausos. La dinámica del set televisivo se vio alterada por el clima de reconocimiento, generando un ambiente de celebración colectiva que trascendió la competencia.
Para el público presente y quienes siguen el programa por televisión, el episodio marcó uno de los momentos más destacados de la jornada. La combinación de música en vivo, nerviosismo de los participantes y la voz autorizada de Jiménez construyó una escena que rápidamente se viralizó en redes y fue tema de conversación entre los seguidores del ciclo.
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La participación de figuras como Jiménez en el jurado aporta un valor agregado al ciclo, ya que permite a los concursantes recibir devoluciones de referentes directos del género. Las observaciones técnicas, lejos de desalentar, funcionan como incentivos para seguir mejorando. Y cuando se trata de un referente tan cercano, cada palabra vale doble.