Maxi López lo celebró desde Estados Unidos, donde cubre el Mundial de fútbol, con una imagen que muestra al bebé contra su pecho: “El más bb de papá. Cumple 6 hoy”, escribió el exfutbolista. A miles de kilómetros, en el verano europeo de Suiza, Daniela Christiansson registró el hito desde la cotidianidad: primero con Lando recostado en la cuna, con una tarjeta en inglés que proclama “Now I’m 6 months! I’m getting big” (“¡Ya tengo 6 meses! Estoy creciendo”), y luego al aire libre, con sombrero de ala ancha y las manos extendidas sobre el volante de un tractor de juguete verde. “Where did those 6 months go?!” (“¿A dónde se fueron esos 6 meses?“), escribió la modelo sueca, sin traducir los mensajes al castellano como es su costumbre y con una etiqueta a su esposo que funcionó como un puente entre los dos continentes.
Lando nació el 31 de diciembre de 2025 en Ginebra, el último día de un año intenso para la pareja. El parto no fue sencillo. Después de más de cuarenta semanas de gestación, el equipo médico del hospital de Ginebra determinó que el bebé —que llegó a pesar más de 4,4 kilos— no podría nacer de forma natural. “Dani no podía dar a luz. El nene pesaba mucho. Los doctores en Suiza le cumplieron el deseo de tener el parto natural, pero le dijeron: ‘El nene no va a poder nacer por parto natural’”, explicó López en una entrevista con Los Profesionales, por El Nueve. La cesárea fue la indicación médica, tomada en conjunto con el equipo del hospital y con el consentimiento de ambos padres.
La decisión generó polémica en su momento, a partir de una frase del exjugador —“vamos a hacerlo salir, si no me matan”— que circuló en redes y medios y fue interpretada como una presión laboral sobre el parto. López salió a aclararlo públicamente: “El 31 no quería salir el chico. Y le dije al doctor: ‘Vamos a hacerlo salir, por favor, que yo tengo que volver a cocinar, si no me van a cocinar acá arriba. Si no vuelvo, me matan’”. Explicó que sus palabras surgieron en tono humorístico para aliviar la tensión del momento, y que en ningún caso hubo presión laboral de por medio.
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El nombre del bebé también despertó curiosidad. López contó que la elección fue personal y que, al igual que con su primera hija con Christiansson —Elle, nacida en Londres—, buscó un nombre inglés. La inspiración llegó, en parte, del piloto de Fórmula 1 Lando Norris. “La preferencia por nombres ingleses tiene un trasfondo personal”, explicó el exfutbolista en una charla con Susana Roccasalvo en Implacables, por El Nueve.
Con la llegada de Lando, la familia sumó un nuevo integrante a un universo ya de por sí multinacional. López tiene otros tres hijos varones —Valentino, Constantino y Benedicto— fruto de su relación con Wanda Nara, quienes viven en Argentina. Esa cercanía fue, precisamente, uno de los motivos que impulsó la decisión de la pareja de mudarse definitivamente al país. El otro fue la nueva exposición pública que López ganó tras su participación en MasterChef Celebrity (Telefe) y su incorporación al canal de streaming Olga.
Una vez que Lando y Elle completaron el calendario de vacunas correspondiente, la familia se instaló en la Argentina. Pero el proceso de mudanza definitiva desde Ginebra es complejo: implica trasladar el contenido de una casa entera al otro lado del Atlántico, con papeles, coordinación y tiempos que no se resuelven en pocas semanas. Por eso, cuando López partió hacia Estados Unidos para cubrir el Mundial, Christiansson aprovechó el viaje para volver a Suiza con los chicos y resolver los pendientes. “Volví a Suiza por varias razones. La primera es mi perrita, que tengo que estar con ella también, cuidarme de ella y principalmente tengo que organizar todos los papeles para poder llevarla a Argentina”, explicó la modelo en un video publicado en sus redes. A eso sumó la organización de la mudanza, compromisos laborales propios y el deseo de ver a su familia y amigos antes del traslado final.
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Así, los seis meses de Lando se festejaron con el lago de Ginebra de fondo, entre tardes de sol, pileta y un tractor de juguete verde con el que el bebé ya parece tener planes propios. La foto que eligió su madre para marcar el hito lo muestra con el sombrero de ala ancha puesto y las dos manos pequeñas extendidas sobre el volante, como si el destino siguiente fuera cosa suya. El papá, desde el otro lado del Atlántico, respondió con una imagen más quieta: el perfil serio, la mirada perdida fuera de cuadro y el peso de ese cuerpo pequeño sobre el pecho, como si la distancia y ese momento fueran, por una vez, la misma cosa.