El lunes por la noche, la escena del espectáculo porteño vivió una de esas postales inesperadas que rápidamente se convierten en tema de conversación. En la función de prensa de Sottovoce, la obra que protagoniza Adrián Suar en el Teatro El Nacional, Araceli González sorprendió a todos al llegar acompañada por sus hijos: Toto Kirzner, fruto de su relación con el productor y actor, y Flor Torrente, su hija mayor nacida de una pareja anterior.
Ni bien la divisaron al bajar del auto, Ara recibió la ovación de quienes se agolpaban en la puerta del teatro El Nacional, dando cuenta de que no se trataba de una famosa más. Era la reconciliación pública después de un tiempo de guerra fría y no tanto, con visita incluía a los tribunales para revisar algunas cuestiones del pasado.
Por eso, después de la de la actriz, la palabra más buscada era la de Toto, único hijo de la pareja que habló ante las cámaras de Desayuno Americano (América) un rato antes de comenzar la función. “Con lo que está pasando ahora en este momento, exactamente, estoy muy contento”, dijo el conductor de Olga. Y contó que el acercamiento se dio de manera natural: “Ambos tuvieron un diálogo, mi viejo la invitó y ella aceptó y acá está”.
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Sobre el significado de la noche, Toto no dudó en describirla como “un momento de paz, de unión divino, que se festeja muchísimo”. Y acotó:“Lo que me sucede a mí es colateral en base a lo importante, que es que ambos fueron dos personas que engendraron esto, lamentablemente”, reconoció entre risas, dejando ver su característico humor. “Entonces tienen que estar contentos en algún punto y están rebién ahora, así que es una alegría”.
Toto dejó en claro que no tuvo un rol activo en propiciar el acercamiento: “Lo hicieron solos. No porque no quiera, sino porque no me correspondía. Uno cumple el rol del hijo y ahora mi rol es estar contento porque mis dos viejos están acá, bien felices. Está buenísimo”. Respecto al proceso que llevó a este reencuentro, Toto apeló a la ironía: “Se hizo largo. Bueno, mirá, desde que asumió Cámpora, calculo. Fue mucho tiempo, pero estaba tranquilo. Obviamente que ahora cuando aparece esta realidad, uno siempre prefiere esto, pero si no, yo estaba bien”.
Con espontaneidad y una sonrisa, Toto se refirió a la posibilidad de que este clima de armonía perdure: “Sí, va a durar muchísimo. Ya está. Ahora es un antes y un después”. Consideró que la familia necesitaba resolver situaciones pendientes: “Pasaron todas las cosas que se tenían que solucionar de temas extramatrimoniales, de personas que estuvieron en pareja. El hijo... ‘¿qué hablaba el hijo? ¿Qué está opinando el hijo de dos personas adultas?’”, reflexionó, mostrando la madurez con la que asume su lugar en la familia.
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Finalmente, Toto aseguró que no le incomoda hablar de sus padres y que vive este reencuentro con alegría: “Para nada. Los adoro y estoy re feliz. De verdad, estoy muy contento que están acá”.
Mientras tanto, Ara también se mostró abierta al diálogo con la prensa. Consultada sobre cómo se encuentra hoy su vínculo con Adrián Suar, respondió con naturalidad: “Por suerte estamos muy bien disfrutando de este momento, revinculándonos como familia”. Sobre quién tomó la iniciativa para este acercamiento, no dudó en atribuírselo: “Yo, yo y yo. Yo lloro y avanzo, es así. Lo di. Creo que es el trabajo de muchos años. No es que uno de golpe hace las cosas. Hace de golpe después de trabajar mucho en uno. Así es”.
La imagen de Araceli, Toto y Flor juntos en la alfombra roja, los aplausos del público y la actitud relajada de todos los protagonistas marcaron una noche especial para el espectáculo argentino y, sobre todo, para una familia que eligió dejar atrás viejas diferencias y apostar por una nueva etapa de reencuentro y armonía.
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