La llegada de Natalie Pérez al jurado de Es mi sueño agitó el ambiente en el certamen de talentos, generando especulaciones sobre supuestas tensiones entre sus integrantes. En medio de las versiones, Joaquín Levinton rompió el silencio y eligió el humor para referirse tanto a los rumores de malestar como a su vínculo con Abel Pintos.
Las versiones sobre una relación difícil entre los jurados circularon durante días, alimentadas por la reciente incorporación de Natalie como reemplazo de Jimena Barón. El cantante de Turf se permitió una respuesta irónica ante las preguntas de Infama: “La convivencia es bárbara y no hay pica. Hay muy buena onda”, afirmó Levinton, descartando cualquier tipo de conflicto.
Lejos de terminar ahí, decidió redoblar la apuesta y se definió de forma particular frente a sus compañeros. “Tal vez yo me destaque más pero no es problema, por mi carisma y mi sabiduría”, lanzó entre risas, dejando en claro que no pierde el estilo descontracturado que lo caracteriza. Consultado sobre su trato con Abel Pintos, fue directo: “Sigue lo que yo le digo atrás de cámara”, soltó, y añadió: “Yo lo coacheo a Abel y después él sabe lo que hace”.
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De esta manera, Levinton buscó restarle gravedad a los rumores y dejar una imagen de camaradería puertas adentro del jurado. Su frase, cargada de ironía, sirvió tanto para despejar dudas como para inyectar algo de humor a una polémica mediática que había crecido en las últimas jornadas.
Desde que Natalie Pérez se sumó al programa para cubrir la ausencia de Jimena Barón —quien tomó vacaciones en Europa—, algunas publicaciones sugirieron que su presencia había generado incomodidad en el grupo. El cantante de Turf, sin embargo, optó por la diplomacia: “No la vi llorar, ella es una divina”, sostuvo, y resaltó que tanto Natalie como Jimena cumplen bien su labor en el ciclo.
La situación de Natalie Pérez también se volvió foco de atención tras una entrevista en Intrusos, donde la actriz apareció visiblemente emocionada al intentar desmentir los rumores sobre su relación con el resto del jurado. En ese momento, la cámara captó sus lágrimas y, lejos de disipar las dudas, la escena despertó nuevas preguntas entre los espectadores sobre el clima laboral en el certamen.
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En esa nota, Natalie confesó que el inicio de su participación la puso “un poco nerviosa porque era algo nuevo para mí”, pero aclaró que con el correr de los días se fue adaptando. “Día a día me van pidiendo que me quede más días”, compartió la actriz, quien desde su llegada cubre los espacios que dejan otros jurados cuando se ausentan temporalmente del programa.
Durante la entrevista, Natalie relató con sinceridad el momento en que rompió en llanto: “Me estaban diciendo algo feo sobre mi persona en mi lugar de trabajo y me afectó. Les pedí que no me graben, pero seguían. Me di cringe de mi misma cuando me vi”. Así, explicó que sus lágrimas no respondían a un conflicto grave con sus colegas, sino a la sensibilidad que experimentó al escuchar comentarios negativos sobre su desempeño en vivo.
Para quienes se preguntan si existe un conflicto grave entre los miembros del jurado de Es mi sueño, tanto las declaraciones de Joaquín Levinton como las de Natalie Pérez apuntan a que la convivencia es cordial y que no hay peleas abiertas. Los protagonistas sostienen que, aunque no mantienen una amistad fuera del programa, trabajan bien juntos y se divierten durante las grabaciones.
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En relación a su futuro en el ciclo, Natalie fue cauta: “Voy a evaluar cómo me sentí en esta primera etapa, pero me divierte”, anticipó sobre la posibilidad de continuar en una próxima temporada. La actriz admitió que ese día estaba “un poco sensible y con lágrima fácil”, lo que terminó amplificando el impacto de la nota.
Cuando se le consultó sobre el supuesto malestar de sus compañeros, Natalie eligió no entrar en detalles y prefirió destacar la buena relación profesional: “No somos amigos, pero sí buenos compañeros y nos divertimos mucho trabajando juntos”, señaló la artista