El escenario de Es mi sueño (Eltrece) volvió a ser testigo de uno de los momentos más conmovedores de la televisión argentina. La protagonista fue María Mirabile, la joven artista oriunda de Villa Mercedes, San Luis, que regresó al programa conducido por Guido Kaczka para una segunda oportunidad tras haber conmovido al jurado y al público en su debut. Su regreso no solo volvió a mostrar su talento, sino que terminó generando una escena de gran emoción al punto de quebrar a Abel Pintos.
En esta ocasión, María eligió interpretar “I’m Not the Only One”, de Sam Smith. Desde los primeros acordes, la sala se llenó de una energía especial. La potencia y el sentimiento de su voz conquistaron a Jimena Barón, Carlos Baute, Joaquín Levinton y al propio Abel Pintos, que rápidamente activaron las palancas verdes, confirmando su aprobación y el pase directo a la siguiente etapa. Pero la emoción no terminó ahí. Lejos de celebrar con euforia, la participante no pudo contener las lágrimas y se sinceró frente a todos: “Me da mucha vergüenza vivir con tanta emoción y debilidad, pero soy una persona muy vulnerable y tengo que aceptarlo”.
Lo que siguió fue un intercambio de palabras que sacudió a los presentes en el estudio y a los televidentes. María, conmovida, quiso aprovechar la ocasión para agradecer a Abel Pintos por el gesto que había tenido con ella en su participación anterior: el cantante le regaló uno de sus sacos frente a todos, en un acto de cariño y reconocimiento que se volvió viral.
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“Es un sueño que vengo acompañando desde muy chiquita y quiero decir unas palabras porque siento que me fui con las palabras en la boca la vez pasada. Yo recibí un regalo que no solo abriga el cuerpo sino que también abraza un sueño. De alguna manera, me diste una llave que abrió una puerta para abrazar más fuerte ese sueño y me sentí reconocida por primera vez”, expresó con la voz quebrada.
El impacto de esas palabras fue inmediato. Abel, que ya durante la interpretación había mostrado signos de emoción, terminó completamente quebrado. El cantante se tomó un instante para recomponerse y, cuando pudo hablar, lo hizo con total honestidad: “Me cuesta, estoy muy emocionado y me siento contento de ser padre porque siento debilidad al escucharte cantar, pero el ser padre me ha hecho sentir esa debilidad y también poner límites. Me pareció impresionante y me emocionaste mucho”.
La escena fue celebrada y aplaudida por todo el estudio. El abrazo entre Abel y María, registrado por las cámaras, fue el broche de oro de una noche en la que la música fue el vehículo para el encuentro entre sueños, sensibilidad y empatía. Las redes sociales no tardaron en hacerse eco del momento, multiplicando los mensajes de apoyo y admiración tanto para la participante como para el jurado.
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No es la primera vez que María Mirabile logra conmover al público. Su paso anterior por el reality ya había captado la atención de miles de personas, especialmente por la interpretación de “Qué Bonito” de Rosario Flores, que recibió elogios unánimes del jurado y una viralización inmediata en redes. En aquella ocasión, Abel Pintos también había mostrado una conexión especial con la joven, destacando no solo su talento, sino también la inteligencia con la que usaba su voz. “Tomaste decisiones inteligentes y supiste cuidar tu voz sin forzarla”, le dijo entonces el músico, antes de sorprenderla con el regalo del saco.
La puntana, que había alcanzado notoriedad nacional por su paso por La Voz Argentina, volvió así a demostrar que su crecimiento artístico va de la mano de una sensibilidad poco común y una autenticidad que desarma defensas.