El lanzamiento de Triángulo amoroso representa un antes y un después para la producción de contenidos digitales de Telefe. No solo es la primera ficción diseñada exclusivamente para ser consumida en formato vertical y en redes sociales, sino que también reúne frente a cámara a Maxi López y Wanda Nara, una dupla que supo ser protagonista de los titulares más explosivos de la última década. En medio del furor por el estreno y la promoción, el exfutbolista sorprendió al sincerarse sobre el presente familiar de su exmujer y su vínculo con Mauro Icardi, reconociendo que, de alguna manera, la historia parece repetirse.
Todo sucedió en el estudio de A la Barbarossa (Telefe), donde Analía Franchín fue al hueso y le preguntó si, con los años, había logrado perdonar a Icardi y si sentía que ahora podía ponerse en su lugar, viendo la separación mediática entre Wanda y el futbolista. Maxi no esquivó la pregunta. “Yo hablé con él hace muchos años”, reveló, y relató un diálogo que mantuvieron cuando sus propios hijos estaban en el centro de un conflicto mediático. “Yo le dije: ‘Vos hoy no tomás dimensión de todo lo que están haciendo con los chicos, y para golpearme a mí, pero porque no tenés hijos. El día de mañana, cuando vos tengas hijos, vas a entender todo lo que están haciendo’. Y me miraba como diciendo... no entendiendo la situación”.
El exfutbolista confesó que, con el tiempo, algunos roles y sentimientos se invirtieron. “Hoy todo lo que pasa, hablé también con Wanda, ¿viste? Pero eso es un tema de ellos. Cada vez que me meto u opino o digo algo, después me salen a matar. Y yo le dije: ‘Wanda, me parece que el padre tiene que ver a los chicos. Si hay guerra, sepárenla, así los chicos están tranquilos’. Pero bueno, viste, es hablar con Wanda...”, deslizó entre risas, admitiendo la complejidad de la dinámica familiar y mediática que los rodea.
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Franchín quiso saber si muchas de las actitudes de Wanda durante su separación con Maxi estuvieron “impulsadas o estimuladas” por Icardi. Maxi respondió con una mirada honesta sobre las relaciones: “Cuando estás en pareja, obviamente aceptás cosas, resignás cosas, potenciás, te fusionás. Por ejemplo, mi pareja siempre me baja a tierra”, dijo, y sugirió que el efecto puede ser el contrario si la dinámica es distinta. “Puede pasar lo contrario también”, agregó.
Mariana Brey fue directa: “¿Él no colaboró?”. Maxi, sin rodeos, señaló que es clave tener una referencia lógica en el entorno, alguien que marque el rumbo. “Si no tenés una persona, un punto lógico o una referencia que te diga: ‘Mirá, es por acá, por acá no’, perdés el eje. Como lo fue el padre de Wanda durante mucho tiempo. Ella se apoyaba mucho en él: cuando le hablaba, ella escuchaba. Después, si perdés eso, perdés un poco el eje. A veces está bueno siempre tener a alguien que te baje a tierra”, reflexionó.
El exjugador contó que él tiene su propio círculo de contención: “Yo tengo cuatro o cinco personas así con las cuales me confronto, charlo y hablo. Fundamental, porque vos a veces por el problema te cegás, no ves y quizás te equivocás”.
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La sinceridad de López sorprendió en el piso, especialmente por la empatía que mostró, reconociendo que lo que alguna vez vivió en carne propia, la exposición mediática, las peleas, los chicos en el medio, hoy le toca a su exmujer y a quien fue su gran rival en la trama más mediática del fútbol y el espectáculo argentino.
El lanzamiento de Triángulo amoroso lo encuentra a Maxi en un momento de balance y madurez: dispuesto a reírse de sí mismo en la ficción, pero también a mirar el pasado y el presente familiar con menos enojo y más aprendizaje. El propio Maxi, que durante años eligió el silencio o las respuestas escuetas, hoy se permite hablar con distancia y hasta con cierta ironía sobre los enredos sentimentales que llenaron portales y programas de televisión.
En la ficción, Maxi y Wanda se animan a jugar con sus propias historias, a mezclar realidad y parodia, y a exponer ante la cámara la complejidad de los vínculos, los egos y las segundas oportunidades. Y en la vida real, el exfutbolista demuestra que, aunque las guerras mediáticas puedan repetirse, siempre hay lugar para aprender, para pedir contención y para buscar un poco de calma en medio del ruido.
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El estreno de la serie vertical es un nuevo capítulo en la vida de López, que lo encuentra como protagonista de su propia historia, pero también como testigo de cómo, a veces, las vueltas de la vida terminan poniendo a todos en lugares inesperados. Mientras tanto, el público sigue atento cada declaración y cada guiño que la dupla Wanda-Maxí es capaz de regalar, tanto en la ficción como en la vida real.