La noticia sorprendió a todos: Raquel Mancini confesó en diálogo con Juan Etchegoyen que mantuvo un romance a escondidas con Nicolás Repetto en el verano de 1992. Después de décadas de silencio, la ex vedette decidió contar la verdad sobre aquel vínculo secreto que hasta ahora permanecía oculto. La revelación surgió luego de que el periodista compartiera la información en el streaming de Infobae en vivo, lo que motivó a Mancini a dar detalles en una entrevista al aire en Mitre Live.
“Sí, bueno, es verdad, todo, todo, ya pasó mucho tiempo, él está casado ahora, no tiene nada que ver, pero bueno, en su momento fue así. Yo veía el programa de él y ahí pegamos onda, era noviembre”, comenzó relatando Raquel. Recordó que Repetto se encontraba separado de Reina Reech y que ambos coincidieron en no querer exponer la relación ante el público. “Empezamos a salir, obviamente escondidos, porque no estaba para que sea público, yo no tenía ganas y él tampoco, era muy fuerte en ese momento eso. Entonces, bueno, nos escondíamos”, relató la modelo, dejando claro que la discreción fue clave en aquel romance.
La historia tomó un giro aún más inesperado cuando Mancini repasó cómo lograban mantener el romance lejos de los flashes de la prensa. “Después vino a Punta del Este y fui a la casa de él y entré en un baúl cinco cuadras antes, porque antes no estaban las redes sociales, estaban los paparazzis con las cámaras enormes, así, que te miraban y ponían el teleobjetivo y te hacían bola, o sea, te sacaban. Entonces, entré en el baúl, me quedé tres días en su casa y cuando me fueron a buscar de vuelta me fui en el baúl de nuevo. Y nadie se enteró hasta ahora, que lo cuento. Fue hace treinta años y Nico es un divino, Florencia (Raggi) es una divina", detalló.
En aquel momento, la presencia de periodistas y fotógrafos en Punta del Este resultaba abrumadora para los famosos. Las cámaras y los teleobjetivos formaban parte del paisaje, por lo que cualquier figura pública debía extremar los recaudos para evitar ser captada. Mancini recordó cómo el clima de aquel enero sumaba una dificultad extra a la aventura. “Me cagué de calor, te cuento”, admitió entre risas, evocando el momento en que tuvo que viajar escondida en el baúl de un auto durante cinco cuadras, en pleno verano y con el interior del vehículo repleto de arena y objetos de playa.
El operativo de ocultamiento incluyó entrar a la casa de Repetto en Uruguay de la forma más sigilosa posible. “Cinco cuadras antes de entrar a la casa me metía en el baúl y aparte imaginate el calor en verano ahí adentro con arena que queda de las cosas que guardás después de la playa. Estuve tres días con él en esa casa y luego me fui,” describió Raquel.
Respecto a la relación en sí, Mancini fue sincera con sus sentimientos y el vínculo que los unió en aquel entonces. “Buena onda, buen feeling, todo eso, pero no llegué a sentir ni enamorarme, o sea, buena onda, nada más. Me sentía bien con él estando juntos, pero nunca lo quise, no me enamoré de él, para nada”, aseguró. También afirmó que Repetto no llegó a enamorarse de ella. “Él después se enganchó con Flor, se enamoró de Flor. Yo agarré otro camino también, así que… cada uno fue su camino, en la mejor onda y chau”, resumió la ex vedette, dejando claro que la relación no trascendió el plano del buen trato y la complicidad del momento.
Con el paso del tiempo, ambos siguieron sus vidas por separado. Mancini relató que nunca más volvió a encontrarse con Repetto, salvo algún cruce ocasional en eventos públicos, donde el trato fue cordial y breve. “Me lo crucé con hace diez años, una cosa así, con Florencia. ‘Hola, ¿qué tal? Hola, ¿qué tal?’ No pasó nada”, contó Raquel, minimizando cualquier posibilidad de reencuentro romántico o de mantener contacto más allá de un saludo formal.
Hoy, la protagonista de esta historia mira hacia atrás y valora aquel episodio como una anécdota divertida, sin rencores ni nostalgia. “Es algo divertido que quedó como anécdota, porque la verdad que nos reíamos mucho después en casa de todo eso”, recordó. Considera que no tiene nada de malo compartir el recuerdo, al igual que cualquier otra historia graciosa de la juventud. “Fue divertido, es una anécdota divertida, qué sé yo. Por ahí te preguntan del carnaval, cuando eras chiquito, te acordás de algo y tenés una anécdota divertida y la contás. Esto es divertido”, afirmó, restando dramatismo a una experiencia que, según sus propias palabras, “no pasa todos los días”.