El verano en Punta del Este encuentra a Benjamín Vicuña con una sonrisa amplia, entregado al disfrute pleno de la playa de José Ignacio. El actor elige el mar como escenario principal de sus días de descanso y no deja pasar oportunidad para sumergirse en las aguas frescas del Atlántico. Desde su cuenta de Instagram, comparte imágenes y videos que lo muestran en su elemento favorito: la playa. Traje de baño oscuro, piel bronceada, mirada relajada y el gesto alegre que lo caracteriza. Vicuña baja a la arena, camina hacia el agua con paso seguro y, sin dudar, se lanza al mar. Nadar se convierte en su pasatiempo predilecto. Su silueta recorta las olas, avanza entre las crestas de espuma, se adelanta a la rompiente y se deja llevar por la corriente. La cámara lo captura justo cuando su cuerpo desafía la ola, se sumerge y sale a flote casi al llegar a la orilla. Barrenar se vuelve un juego, una rutina de libertad, una celebración del verano.
Las imágenes revelan el placer simple de nadar sin prejuicios, de entregarse al vaivén del agua. Al llegar a la orilla, se incorpora todavía sonriente. En otra escena, la cámara lo ubica semi a contraluz, con el sol del atardecer cayendo detrás, la silueta recortada en tonos dorados. El artista no oculta su plenitud. Se nota en el gesto, en la postura, en la naturalidad con la que se mueve entre el agua y la arena. La frescura del mar y la calidez de la tarde parecen amalgamarse en ese instante. Vicuña, de pie, contempla el horizonte, respira el aire salino y deja que el entorno lo envuelva.
La playa de José Ignacio se transforma en su refugio. Bañistas distantes, olas rompiendo, viento suave. La rutina del verano adquiere un ritmo propio. El actor chileno registra cada momento, desde la zambullida inicial hasta la salida del agua. Nada lo apura. La escena no requiere grandes producciones ni artificios. Vicuña prefiere la espontaneidad. En una de las tomas, una fogata crece junto al mar. El fuego acaricia el viento, las llamas bailan en la penumbra mientras la noche cae sobre la costa uruguaya. La postal se completa con una medialuna que asoma en el cielo oscuro y contrasta con el fondo negro del anochecer. El actor observa, sonríe, su presencia se integra al paisaje.
La elección de Punta del Este como destino no es casualidad. El balneario reúne a celebridades, familias y anónimos durante la temporada estival. Benjamín elige quedarse cerca del mar, sumar horas de descanso, regalarse espacios de disfrute y compartir actividades con sus afectos. El agua, el fuego, la arena: elementos sencillos, cargados de sentido en su rutina veraniega.
La presencia de Anita Espasandín, su pareja, suma otra dimensión al verano. La relación atraviesa un momento afianzado, ensamblado con la vida familiar de ambos. Los hijos mayores de Vicuña, fruto de su vínculo con Pampita, y los dos pequeños que comparte con la China Suárez –Magnolia y Amancio– forman parte de su cotidianeidad, cuando no se encuentran en Turquía junto a su madre, China Suárez. Las jornadas de playa y mar se alternan con la convivencia familiar, el tiempo compartido y la construcción de nuevos recuerdos.
El clima relajado se traslada también a las redes sociales. Hace pocos días, la pareja celebró San Valentín con una muestra de humor y ternura. Anita compartió una imagen recostada en la cama, apoyando la cabeza en una almohada muy particular. Se trata de un muñeco de jengibre color naranja, decorado con un moño verde y botones rojos, al que le colocaron la cara de Benjamín Vicuña con gafas de sol. Espasandín acompañó la foto con el mensaje: “Mi Valentín”. La escena transmitió complicidad, ternura y un guiño a la capacidad de reír juntos. El actor, por su parte, eligió una foto en blanco y negro, ambos abrazados en una reposera al aire libre, descansando bajo el sol. Ella tendida sobre él, los dos abrazados, el gesto relajado. Vicuña sumó una sola palabra: “Así”, y etiquetó a su novia. El sentido de la fecha se resumió en la elección de lo simple, en compartir la vida cotidiana.
El álbum digital de Anita Espasandín, compartido con sus seguidores, documentó también la estadía familiar en Punta del Este. La arquitecta se mostró junto a sus dos hijos, su madre y su pareja. “Mis hijos, mis mini guardianes… mi fortuna, mi mamá, su compañía y amor incondicional, Benjamín, mi mejor compañero. El mar que todo lo sana. Gracias enero”, escribió como introducción al recorrido visual de sus vacaciones. La calidez de los días y la importancia de cada compañía se reflejaron en cada imagen. Entre las postales, su madre apareció sonriente en una feria de artesanías, con vestido largo en tonos verdes y azules, sandalias verdes y sombrero de ala ancha, mientras sostenía una figura de pez entre recuerdos típicos de la costa.
El verano en Punta del Este para Benjamín Vicuña significa contacto pleno con la naturaleza, conexión con su familia y un repertorio de momentos simples, donde el mar funciona como escenario y refugio. Las olas, el fuego junto a la playa y la complicidad con Anita Espasandín construyen un relato de disfrute, cercanía y alegría compartida.