Natalie Pérez estrenó su nueva canción, llamada Amor, una cumbia dedicada especialmente a su pareja, Tomás Rottemberg. El lanzamiento de este tema fue acompañado en las redes sociales de la actriz y cantante con la frase “Está canción ya no es mía, es nuestra! Gracias por tanto AMOR!”.
En los primeros versos del sencillo, Pérez canta: “Atravesar una galaxia para encontrarme con vos. Viajamos a mil años luz de nuestra habitación”, según la letra del propio tema. El gesto de dedicarle una canción al productor provocó eco en el ambiente del espectáculo. Pérez, reconocida tanto en la música como en la actuación, eligió la música para transparentar un vínculo que germinó en los últimos meses del 2025.
Las frases principales de la letra refuerzan la idea de un vínculo oportuno en la vida de ambos. “Amor, no llegaste tarde. Llegaste justo para mirarme cuando empezaba a enojarme”, canta la artista, en una expresión de rescate emocional. Al interpretar: “Sabemos, es difícil, desconfiamos del amor. Las lágrimas nos unen de tanto decir que no”, la canción aborda la fragilidad y la reconstrucción de la confianza en la pareja.
Otro momento de la composición detalla una transformación personal: “yo ya no creía en el amor porque no tenía ganas, porque ya no había nada en mí, nada que sorprenda a nadie y fue así que te sorprendí”. Así, Rottemberg aparece como el motor de un renacer afectivo, y la historia narra cómo un encuentro inesperado resignifica experiencias pasadas y abre la posibilidad de un futuro compartido.
La confirmación pública de la relación se produjo en televisión, cuando Pérez visitó el programa “Otro día perdido” (El Trece). Allí reveló: “Mi suegra me vistió hoy. Me prestó este vestido, esta cartera. Mi suegra es La Flaca Escopeta”. Con esto, despejó cualquier duda sobre la identidad de su novio, aludiendo directamente a Linda Peretz, madre de Tomás y figura histórica de la televisión y el teatro argentino. La reacción fue inmediata entre los presentes y consolidó el vínculo ante la audiencia.
Linda Peretz, conocida en sus primeros tiempos como La Flaca Escopeta, es una figura en el espectáculo nacional, directora de La Casa del Teatro, y su referencia durante el programa reforzó la cercanía familiar. La relación con la familia Rottemberg sitúa a la pareja en el centro del escenario artístico, ya que también destaca Carlos Rottemberg, padre del productor.
El primer evento público juntos fue una función de teatro en Colegiales, Buenos Aires, donde Pérez y Rottemberg asistieron a “Next to Normal Immersive”. Durante la noche, compartieron gestos de afecto y se mostraron distendidos ante los fotógrafos. Esa velada, Pérez optó por ropa urbana con un toque personal y Rottemberg eligió un atuendo informal y cómodo. Ambos mostraron afinidad en su estilo y una sintonía que quedó registrada en las imágenes captadas durante la cita.
Las fotografías difundidas por el medio mostraron a la pareja en momentos de espontaneidad y afecto, como cuando ella abrazó a Rottemberg por el cuello y él la sostuvo por la cintura. Caminaron por el barrio riendo y tomados de la mano, imágenes que disiparon finalmente los rumores en torno a su vínculo.
El camino a la oficialización de la relación incluyó meses de apariciones discretas y respuestas evasivas. Rottemberg, de perfil bajo, llegó a afirmar: “Salimos un par de veces, no voy a mentir. El tiempo dirá”. La salida de la canción confirma la fortaleza del vínculo y la decisión de encarar el romance sin ocultamientos.
La letra de “Amor” concluye evocando la unión íntima y el deseo de construir una historia juntos. En sus últimas líneas, Pérez expresa la voluntad de compartir el presente y el porvenir a partir de esta conexión. Así, la historia de amor entre la cantante y Tomás Rottemberg se fortalece en la esfera pública, sostenida por la complicidad familiar y una canción nacida para celebrar el inicio de una etapa compartida.