Existen dos funciones clave en los dispositivos iPhone que pueden representar un riesgo para la seguridad de los datos personales cuando se utilizan en lugares públicos: el Bluetooth y el WiFi.
En espacios como aeropuertos, centros comerciales y cafeterías, los ciberdelincuentes aprovechan la conectividad permanente de los teléfonos para acceder sin autorización a información privada.
Especialistas en ciberseguridad advierten que mantener estos servicios activos en espacios concurridos puede exponer información confidencial a ataques, como el robo de fotos, contraseñas y otros datos sensibles.
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Por qué el Bluetooth puede poner en peligro las fotos y contraseñas
Según el Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE), el concepto de bluesnarfing consiste en la extracción no autorizada de datos a través de conexiones Bluetooth activas y visibles. Los atacantes pueden obtener desde contactos y mensajes hasta archivos privados sin que el propietario lo note.
Los atacantes explotan debilidades en los protocolos de comunicación de esta tecnología. Estas vulnerabilidades permiten que, si el dispositivo no cuenta con las actualizaciones necesarias o tiene configuraciones poco seguras, sea posible acceder a la información personal.
Cómo opera un ciberataque a través del Bluetooth
El bluesnarfing requiere que el atacante se ubique a una distancia reducida del objetivo, habitualmente no mayor a 15 metros. Los ciberdelincuentes usan herramientas específicas para detectar dispositivos con Bluetooth activo y visibles. Una vez identificados, pueden iniciar la extracción de datos personales, sin que el usuario perciba actividad inusual en el momento.
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Este tipo de ataque resulta muy peligroso porque la mayoría de los usuarios utiliza el Bluetooth a diario para conectar auriculares, relojes inteligentes o sistemas de manos libres. Muchos no revisan con regularidad el historial de conexiones, lo que dificulta la detección de accesos no autorizados.
Cuáles son las señales de que un dispositivo ha sido atacado por bluesnarfing
Detectar un ataque de bluesnarfing puede ser complicado, porque los ciberdelincuentes suelen actuar con discreción. Existen algunos indicios que alertan sobre un acceso no autorizado.
De acuerdo con INCIBE, entre las señales más comunes están el bloqueo inesperado del dispositivo y el envío de mensajes desde apps sin intervención del usuario. Otros signos pueden incluir un consumo inusual de batería y la aparición de dispositivos desconocidos en el historial de conexiones Bluetooth.
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Además, la actividad sospechosa en cuentas bancarias o perfiles en línea, como inicios de sesión no reconocidos o compras no autorizadas, podría estar relacionada con la extracción de datos mediante bluesnarfing.
Por qué las redes WiFi públicas son peligrosas
Las redes WiFi gratuitas, disponibles en restaurantes, hoteles y aeropuertos, ofrecen comodidad pero riesgos destacados. Según Kaspersky, la ausencia de autenticación robusta en estos puntos de acceso facilita que los hackers intercepten la información transmitida entre el usuario y el servidor.
El mayor peligro radica en la posibilidad de que un atacante se sitúe entre el usuario y la red de internet, capturando todos los datos enviados sin restricciones. Una vez que el atacante logra esta posición, tiene acceso a correos, credenciales bancarias y otra información sensible.
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Esta situación convierte a cualquier dispositivo conectado a una red pública en un objetivo potencial. En este contexto, se sugiere evitar el uso de servicios críticos, como la banca en línea, cuando se recurre a estas conexiones.
Asimismo, el uso de una red WiFi pública facilita la distribución de malware si el usuario mantiene activada la opción de compartir archivos. Los ciberdelincuentes pueden introducir software malicioso en los dispositivos conectados, aprovechando vulnerabilidades en el proceso de conexión.
Qué sugieren los expertos para proteger los datos en lugares públicos
Los especialistas en ciberseguridad sugieren desactivar tanto el Bluetooth como el WiFi en cualquier espacio público donde no sea estrictamente necesario su uso. Mantener estos servicios apagados reduce drásticamente la superficie de ataque y dificulta que los ciberdelincuentes accedan a información personal.
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Otras medidas son actualizar regularmente el sistema operativo y las aplicaciones, utilizar contraseñas robustas y evitar el almacenamiento innecesario de información sensible en el dispositivo.
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