El iPhone X ha sido declarado obsoleto por Apple, lo que marca el final de una etapa para uno de los dispositivos más influyentes de la última década en el sector de los teléfonos inteligentes. Este modelo, que en 2017 supuso una revolución en diseño y tecnología para la marca, se despide de todo soporte técnico oficial y de la posibilidad de obtener reparaciones con piezas originales, salvo excepciones puntuales.
Así, el ciclo vital de un terminal que redefinió cómo se conciben los smartphones llega a su cierre, dejando tras de sí una serie de características que aún hoy siguen presentes en la industria.
Qué implica que el iPhone X sea considerado obsoleto
La declaración de obsolescencia para el iPhone X significa que Apple ya no proveerá servicios de reparación ni repuestos oficiales para este modelo en sus tiendas ni a través de proveedores autorizados. Este estatus, habitual para los productos con siete años en el mercado, implica que el dispositivo ha completado su ciclo y deja de recibir soporte técnico directo.
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A partir de ahora, quienes posean un iPhone X no podrán acceder a mantenimiento de hardware ni a la sustitución de componentes originales, salvo en el caso específico de la batería, que puede seguir cambiándose solo si existen unidades en stock y la regulación local lo permite.
Cabe señalar que esta última excepción se mantiene durante un periodo máximo de 10 años tras la última venta, pero no está garantizada para todos los mercados.
Para quienes todavía conservan un iPhone X, la noticia tiene un componente nostálgico, al poner fin de manera oficial a la historia de un dispositivo que en su momento marcó un antes y un después en la línea de Apple.
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El iPhone X recibió su última actualización de sistema operativo con iOS 16.7.16 y queda muy por detrás de la versión más reciente, iOS 26.6, lanzada en julio de 2026. Esta diferencia evidencia la rapidez con la que avanza el software y cómo los dispositivos antiguos dejan de ser compatibles con las nuevas funciones y medidas de seguridad.
Cuáles son las características que hicieron del iPhone X un referente en los smartphones
El iPhone X incorporó cambios fundamentales que transformaron el panorama de los teléfonos inteligentes y establecieron nuevas tendencias, tanto en diseño como en funcionalidad. Su legado se resume en cinco aspectos principales que definieron su identidad y su impacto en la industria.
Uno de los cambios más notorios fue la eliminación del botón Home, una característica presente en todos los modelos anteriores. Al prescindir de este elemento, Apple logró un frontal prácticamente sin bordes, iniciando la era del “Todo Pantalla”.
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El sistema de navegación por gestos, como deslizar hacia arriba para regresar a la pantalla principal, se convirtió en un estándar adoptado por otros fabricantes tanto en iOS como en Android.
Otra novedad fue la introducción del “notch”, una muesca en la parte superior de la pantalla destinada a alojar los sensores frontales. Aunque inicialmente recibió críticas y se convirtió en objeto de memes, el notch sirvió para distinguir visualmente al iPhone X y se transformó en una referencia reconocible a distancia, asociándose inmediatamente con la marca.
En el apartado de seguridad biométrica, el iPhone X supuso la transición de Touch ID, el sensor de huellas, a Face ID, un sistema de reconocimiento facial avanzado.
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Este método no solo utilizaba la cámara, sino que incorporaba sensores infrarrojos y un proyector de puntos invisibles gracias a la tecnología TrueDepth. El resultado fue un sistema seguro, incluso en completa oscuridad, y capaz de autorizar pagos mediante Apple Pay.
La pantalla también representó un salto cualitativo, ya que el iPhone X fue el primer modelo de Apple en equipar un panel Super Retina OLED. Esta tecnología permitió ofrecer negros puros, un contraste mucho mayor y compatibilidad con estándares de imagen avanzada como HDR y Dolby Vision, mejorando la experiencia visual respecto a las pantallas LCD de generaciones anteriores.
En cuanto a los materiales, el iPhone X dejó atrás el aluminio mate y optó por un chasis de acero inoxidable pulido y una trasera de cristal. Esta decisión no solo aportó una sensación de mayor calidad al tacto, sino que también permitió la integración de la carga inalámbrica mediante el estándar Qi, sumando comodidad y funcionalidad.
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El lanzamiento del iPhone X en 2017 no solo celebró una fecha especial para Apple, sino que marcó un punto de inflexión en el desarrollo de los teléfonos inteligentes. Las ventas reflejaron la aceptación de un diseño disruptivo y de funcionalidades que, con el tiempo, se incorporaron en los productos de la competencia.
El modelo fue recibido como un símbolo de estatus y de innovación. Su influencia puede rastrearse en la presencia actual de pantallas sin bordes, sistemas de reconocimiento facial avanzados y la adopción generalizada de la carga inalámbrica en el sector.
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