Este 21 de junio de 2026, Colombia celebra la segunda vuelta de sus elecciones presidenciales, así que a lo largo de la jornada, millones de ciudadanos acuden a los puestos de votación y, tras depositar su voto, reciben el certificado electoral que acredita su participación.
Lo que antes era un documento guardado en el bolsillo, hoy se convierte con frecuencia en una publicación de WhatsApp, Instagram o Facebook, acompañada de mensajes que invitan a otros a ejercer el sufragio.
Sin embargo, detrás de ese gesto aparentemente inofensivo hay un riesgo concreto. Expertos en ciberseguridad y autoridades como la Policía Nacional de Colombia advierten que compartir el certificado electoral en redes sociales y aplicaciones de mensajería expone a los votantes a fraudes digitales y suplantación de identidad.
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Qué datos privados contiene el certificado electoral colombiano
El certificado electoral que se entrega en Colombia tras votar no es un simple comprobante de asistencia. El documento incluye el número de cédula, el país, la ciudad, el puesto y la mesa de votación del elector. En la parte superior derecha figura un número único de identificación que determina la validez legal del certificado.
Ese conjunto de datos permite identificar con precisión a una persona y su lugar de residencia aproximado. Según la Policía Nacional de Colombia, compartir este documento en redes sociales, incluso de manera parcial, pone a disposición de desconocidos información que puede ser utilizada para distintos fines ilícitos.
Por qué publicar el certificado electoral es un riesgo de suplantación
Según el Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE), la huella digital que cada persona deja en internet va mucho más allá de fotos o publicaciones cotidianas. Los ciberdelincuentes recopilan los datos compartidos de manera voluntaria y los que aparecen en documentos oficiales difundidos en redes sociales.
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El certificado electoral, al exponer el número de cédula y la ubicación de votación, se suma a otros datos como fechas de nacimiento, direcciones o matrículas de vehículos.
Esa combinación de información permite construir perfiles detallados que facilitan ataques personalizados, entre ellos técnicas de phishing en las que los delincuentes usan detalles concretos para hacer más creíbles sus fraudes.
Qué pasa con los datos personales una vez que circulan en internet
El INCIBE advierte que, una vez que los ciberdelincuentes acceden a datos personales, estos no siempre se utilizan de inmediato. Gran parte de la información obtenida se comercializa en el mercado negro digital, donde se venden bases de datos completas, accesos a cuentas verificadas y documentos de identidad escaneados.
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Asimismo, existe una demanda permanente de este tipo de registros entre redes dedicadas al fraude y la suplantación, lo que incrementa el valor de cada certificado compartido de manera pública.
En este sentido, la publicación de documentos legales facilita la tarea de quienes buscan construir identidades falsas o acceder a servicios financieros y administrativos a nombre de otras personas.
Cuáles amenazas digitales adicionales existen
Otra amenaza identificada es el malware o software malicioso, que puede instalarse en dispositivos a través de descargas no autorizadas o enlaces sospechosos. Algunos programas de este tipo están diseñados específicamente para extraer contraseñas, cookies de sesión y datos financieros almacenados en navegadores.
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Si una persona publica su certificado electoral e interactúa posteriormente con archivos o enlaces enviados por desconocidos, el riesgo de infección aumenta.
El peligro se incrementa si los sistemas operativos y las aplicaciones no están actualizados o si el dispositivo carece de protección antivirus. El INCIBE sugiere evitar la descarga de aplicaciones o archivos que lleguen por mensajes o correos no verificados, y no difundir documentación oficial por canales digitales.
Otra modalidad es la ingeniería social. Modalidades como el phishing, el smishing y el vishing aprovechan la información disponible en internet para crear mensajes personalizados que generan urgencia o temor.
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