Crear vida desde cero y un sistema visual perfecto, es posible: el resultado fue inesperado

Investigadores de la Universidad de Lund y el MIT descubrieron que una IA podía desarrollar estructuras similares a ojos sin recibir instrucciones

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Investigadores de la Universidad de Lund y el MIT lograron que un sistema de IA logre crear ojos durante una evolución digital. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un equipo de investigadores de la Universidad de Lund, en Suecia, y del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) logró que una inteligencia artificial desarrollara formas de vida digital capaces de generar un sistema visual funcional sin recibir instrucciones específicas sobre cómo hacerlo.

El hallazgo, publicado en la revista científica Science Advances, representa uno de los experimentos más llamativos en el campo de la evolución artificial y abre nuevas posibilidades para comprender cómo surgen estructuras complejas tanto en la naturaleza como en sistemas creados por computadora.

La investigación consistió en introducir organismos virtuales extremadamente simples dentro de un entorno completamente digital. Estas criaturas no contaban con ojos ni con ningún mecanismo predefinido para percibir su entorno. Sin embargo, tras miles de ciclos evolutivos, desarrollaron estructuras capaces de detectar la luz y procesar información visual, reproduciendo patrones muy similares a los observados en organismos reales.

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Los investigadores no le dieron ninguna indicación a la IA sobre cómo crear ojos, ellos lo fueron desarrollando solos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo la IA logró crear sistemas visuales sin recibir instrucciones

El experimento se basó en un principio conocido por los biólogos desde hace décadas: la selección natural. Los investigadores asignaron a los organismos virtuales tareas básicas como desplazarse, encontrar recursos y evitar obstáculos.

A medida que avanzaban las generaciones, el sistema introducía variaciones aleatorias y seleccionaba aquellas configuraciones que permitían a los organismos desempeñarse mejor en su entorno.

De este modo, la evolución artificial fue moldeando gradualmente las características de estas criaturas digitales. Lo sorprendente es que ninguna de las estructuras visuales fue programada manualmente. La IA no recibió indicaciones sobre cómo construir un ojo ni sobre cómo procesar las señales luminosas. Todo surgió como consecuencia de la adaptación continua.

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Varias IA desarrollaron sensibilidad a la luz, lo que derivó que desarrollen ojos digitales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los ojos digitales aparecieron de forma espontánea

Con el paso del tiempo, comenzaron a aparecer células virtuales sensibles a la luz. Estas estructuras se organizaron progresivamente hasta formar sistemas visuales más sofisticados conectados a redes internas de procesamiento.

Según los científicos, el proceso fue similar al que habría ocurrido durante millones de años en la evolución biológica.

El profesor Dan-Eric Nilsson, especialista en biología evolutiva de la Universidad de Lund, destacó la importancia del hallazgo.

“Hemos logrado crear una evolución artificial que produce los mismos resultados que en la vida real. Es la primera vez que se utiliza la inteligencia artificial para seguir cómo puede surgir un sistema visual completo sin indicar al ordenador cómo debe formarse”, explicó.

Los investigadores descubrieron que la IA abría utilizado la misma evolución que tuvieron los seres vivos en la Tierra. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las simulaciones reprodujeron estructuras presentes en la naturaleza

Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores fue que las estructuras generadas por la inteligencia artificial guardaban una notable semejanza con sistemas visuales existentes en diversos organismos.

Durante las simulaciones aparecieron configuraciones equivalentes a:

  • Fotorreceptores dispersos.
  • Ojos simples tipo cámara.
  • Ojos compuestos similares a los de algunos insectos.

Para Dan-Eric Nilsson, uno de los resultados más sorprendentes fue comprobar que estas soluciones evolutivas aparecieron incluso dentro de un entorno extremadamente simplificado.

Los ojos que desarrollaron la IA fue tipo cámara. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Lo más sorprendente fue que los ojos del ordenador se desarrollaron del mismo modo que en los organismos reales, a pesar de que el entorno que creamos era muy simplificado”, señaló.

Qué son los agentes de IA corporizada

El proyecto se apoyó en una tecnología conocida como inteligencia artificial corporizada. Se trata de sistemas que poseen una representación física o virtual capaz de interactuar con el entorno.

A diferencia de otros modelos de IA centrados únicamente en procesar información, estos agentes pueden percibir cambios, adaptarse y desarrollar comportamientos en función de las condiciones que enfrentan.

Gracias a este enfoque, la presión evolutiva puede actuar sobre funciones prácticas y favorecer la aparición de soluciones cada vez más complejas.

Para este experimento, los investigadores usaron agentes de IA coporizada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las posibles aplicaciones de este descubrimiento

Aunque el estudio tiene una evidente relevancia para la biología evolutiva, sus implicaciones van mucho más allá. Los investigadores consideran que comprender cómo surgen estructuras complejas podría ayudar al diseño de sistemas tecnológicos más resistentes, flexibles y adaptativos.

Además, este tipo de simulaciones podría utilizarse para anticipar soluciones que todavía no existen en la naturaleza o para desarrollar nuevas generaciones de inteligencia artificial capaces de evolucionar de forma autónoma.

“Esto es solo el principio. Utilizando inteligencia artificial, podemos explorar futuros evolutivos potenciales y ver qué soluciones están a la vuelta de la esquina, mucho antes de que la propia naturaleza llegue a ellas”, concluyó Dan-Eric Nilsson.

El experimento demuestra que, incluso dentro de un mundo construido con código, la evolución sigue siendo capaz de producir resultados sorprendentes. Y, en esta ocasión, una inteligencia artificial terminó reproduciendo algunos de los mecanismos que permitieron a los seres vivos desarrollar la capacidad de ver.