El ascenso de Nvidia al liderazgo mundial en semiconductores y a una valoración bursátil superior a los 5 billones de dólares se edificó sobre años de sacrificio personal, presiones extremas y un nivel de exigencia que su fundador, Jensen Huang, hoy confiesa que no estaría dispuesto a repetir.
En una amplia reflexión sobre las consecuencias humanas del éxito empresarial, el director ejecutivo de Nvidia admitió que, pese al impacto global de la compañía, no volvería a emprender el mismo camino al conocer de antemano el coste emocional vivido.
Qué momentos críticos atravesó Jensen Huang al fundar Nvidia
En una entrevista concedida al podcast ‘How I Built This’ de Guy Raz, Huang detalló que Nvidia atravesó al menos tres momentos críticos en los que la continuidad de la empresa estuvo en la cuerda floja.
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Entre ellos, la crisis financiera de 2008, cuando las acciones se desplomaron alrededor de 85% desde máximos históricos de 2007, y una situación límite en 1996, cuando no pudieron entregar a tiempo un chip para SEGA y la compañía japonesa debió invertir cinco millones de dólares para evitar el cierre definitivo.
Fundada en 1993 y con salida a bolsa en 1999, Nvidia sobrevivió a chips fallidos, despidos masivos y años de escepticismo tanto de empleados como de inversores. Huang relató que, frente a cada retroceso, la dureza de las circunstancias lo convirtió en “la única cara a la que todo el mundo odia”.
El ejecutivo resumió estos episodios como etapas de “vergüenza” y “humillación”, ambiente que marcó el desarrollo de proyectos como CUDA: la plataforma de software que más tarde resultaría esencial para el avance de la inteligencia artificial pero que en su momento generó dudas y pérdida de valor para los accionistas.
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Cuál fue la respuesta de Jensen Huang sobre si volvería a fundar Nvidia
El testimonio de Huang en el podcast no se limita a la dimensión empresarial. El CEO se refirió a la pregunta clave sobre si repetiría la fundación de Nvidia: “Supón que entonces ya sé todo lo que sé ahora: lo difícil que es, todo el dolor y el sufrimiento, toda la vergüenza y la humillación, todos los reveses. La respuesta es, rotundamente, no”.
Así, reconoció que muchos fundadores minimizan el desgaste emocional de construir una empresa, porque la narrativa del triunfo suele omitir lo que no se ve.
El empresario aclaró: “si la pregunta es si, sabiendo cómo ha resultado Nvidia, conociendo la contribución que hemos hecho al mundo, conociendo el impacto de la compañía hoy en día en tantas industrias y todos los beneficios que hemos obtenido gracias a nuestro éxito, ¿amo todo eso? La respuesta es sí. Pero esa no era la pregunta”.
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Qué sacrificios familiares hizo Jensen Huang al liderar Nvidia
En el plano personal, Huang compartió detalles sobre los efectos del cargo en su vida familiar. Recordó que se perdió varios torneos de kárate de sus hijos por las demandas del trabajo y del posgrado en Stanford, y agradeció a su esposa por “encargarse de todo”.
“Me perdí mucho”, admitió. La estrategia psicológica que adoptó para resistir fue “olvidar el día anterior”, siguiendo, según explicó, la lección que los deportistas aplican tras una derrota puntual: cada jornada debía ser un nuevo comienzo, sin espacio para el arrepentimiento.
A pesar de es dureza, el CEO de Nvidia subrayó la importancia de la resiliencia y la voluntad de defender ideas no convencionales: “Creo que mucha gente olvida el dolor y el sufrimiento necesarios, la resistencia necesaria para hacer algo grande. Es porque siempre estás mirando hacia adelante y olvidando el pasado”.
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Su relato evidencia que, detrás del éxito global de la compañía, hubo años de decisiones solitarias, crisis financieras y una apuesta por tecnologías rechazadas por el consenso de la industria, sobre todo la vinculación entre tarjetas gráficas y el futuro de la computación más allá del mercado de videojuegos.