Meta, la empresa propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, planea eliminar más de 700 puestos de trabajo en Irlanda vinculados al entrenamiento y supervisión de sistemas de inteligencia artificial. La medida forma parte de una reestructuración más amplia con la que la compañía busca reducir costos operativos y acelerar la automatización de procesos relacionados con IA.
Según reportó Wired, los empleados afectados trabajan para Covalen, una firma con sede en Dublín que presta servicios externos a Meta en tareas de moderación de contenido y etiquetado de datos. Gran parte de estos trabajadores se dedica a revisar, clasificar y evaluar información utilizada posteriormente para entrenar modelos automatizados de inteligencia artificial.
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La posible ola de despidos representa cerca del 10% de la plantilla global que Meta busca recortar dentro de su actual estrategia corporativa. Al mismo tiempo, la empresa planea aumentar de forma significativa sus inversiones en inteligencia artificial y en el desarrollo de nuevos sistemas automatizados capaces de asumir funciones que actualmente realizan personas.
Entre los empleados afectados se encuentran alrededor de 500 anotadores de datos, especialistas encargados de alimentar y corregir sistemas de IA para mejorar su capacidad de moderación y toma de decisiones. Su trabajo consiste en analizar contenidos, identificar posibles violaciones a las normas de la plataforma y enseñar a los algoritmos cómo actuar frente a diferentes situaciones.
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De acuerdo con testimonios citados por Wired, muchos trabajadores consideran que su labor actual equivale a entrenar los sistemas que terminarán reemplazándolos. “Es básicamente entrenar a la IA para que nos sustituya”, afirmó uno de los empleados de Covalen bajo condición de anonimato.
Las tareas asignadas a estos equipos no solo implican clasificar publicaciones o detectar contenido problemático. También incluyen la creación de prompts complejos para probar los límites de los modelos de IA, generar escenarios de riesgo y evaluar si los sistemas automatizados son capaces de identificar contenidos prohibidos o peligrosos.
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Nick Bennett, uno de los trabajadores entrevistados por Wired, explicó que el equipo recibió la noticia mediante una breve videollamada sin espacio para preguntas. “Teníamos un mal presentimiento antes de la reunión. Esto ya ha pasado antes”, señaló.
La situación ocurre pocos meses después de otro importante recorte dentro de Covalen. En noviembre pasado, la empresa ya había anunciado aproximadamente 400 despidos, lo que derivó en protestas y tensiones laborales en Irlanda. De concretarse esta nueva reducción, la plantilla local quedaría prácticamente reducida a la mitad, según el sindicato Communications Workers’ Union.
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La estrategia de Meta coincide con una etapa de fuerte inversión en inteligencia artificial. En enero, el director ejecutivo de la compañía, Mark Zuckerberg, adelantó que 2026 marcaría un cambio profundo en la forma de trabajar dentro del sector tecnológico gracias al avance de la IA.
“Creo que 2026 será el año en que la IA empiece a cambiar de forma drástica la manera en que trabajamos”, declaró Zuckerberg en referencia al creciente papel de los sistemas automatizados dentro de las operaciones de Meta.
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La empresa también confirmó públicamente que busca depender menos de proveedores externos y trasladar más procesos hacia plataformas internas impulsadas por inteligencia artificial. Erica Sackin, portavoz de Meta, aseguró que la compañía desplegará sistemas más avanzados para transformar áreas como la moderación de contenido y las operaciones digitales.
El caso reabre el debate sobre el impacto laboral de la automatización y la inteligencia artificial en la industria tecnológica. Diversos sindicatos y organizaciones laborales sostienen que muchas compañías están utilizando IA para reemplazar tareas especializadas realizadas durante años por trabajadores humanos.
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Desde UNI Global Union, la secretaria general Christy Hoffman cuestionó la situación y advirtió que las empresas tecnológicas están tratando como “desechables” a trabajadores que ayudaron a desarrollar y entrenar los sistemas actuales de IA.
Además de la incertidumbre laboral, algunos empleados denunciaron cláusulas contractuales que les impedirían trabajar durante seis meses para otros proveedores relacionados con Meta, dificultando su recolocación inmediata dentro del mismo sector.
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Mientras Meta acelera su apuesta por la inteligencia artificial y automatiza cada vez más procesos internos, el caso de Irlanda refleja uno de los principales desafíos que enfrenta la industria tecnológica: cómo equilibrar el avance de la IA con el futuro laboral de quienes participaron en su desarrollo.