El fanatismo por el modo Ultimate Team de FIFA llevó a un grupo de usuarios a crear un granja de minado con 3.800 consolas PlayStation 4 en un edificio en Ucrania, en el que el objetivo era obtener cartas de manera masiva.
Toda esta historia, que se hizo viral en 2021, empezó como una supuesta desmantelación de una granja de criptomonedas y terminó siendo un caso en el que los delincuentes usaron un antiguo almacén de la compañía eléctrica local para obtener dinero con este videojuego.
En el hallazgo, las autoridades incautaron más de 500 tarjetas gráficas, 50 procesadores, teléfonos móviles, memorias USB y documentación relacionada con el consumo eléctrico, por una saturación ilegal de electricidad estimada en decenas de miles de euros.
Cómo era la granja de Ultimate Team de FIFA
Al principio, tanto los medios ucranianos como internacionales difundieron la versión de que el operativo había terminado con una granja de minería de criptomonedas. El uso de hardware de alto rendimiento y el robo de energía reforzaban esta hipótesis, ya que el minado de monedas digitales requiere enorme capacidad de procesamiento y un alto consumo eléctrico. Sin embargo, pronto comenzaron a surgir dudas.
Las fotografías del lugar mostraban, en su mayoría, consolas PlayStation 4 Slim, no la versión Pro, ni tampoco equipos especializados como los ASIC, preferidos por los mineros profesionales.
La diferencia de potencia entre ambas versiones de PS4 es notable: una Slim alcanza 1,84 teraflops, mientras que la Pro supera los 4,2 teraflops. Además, en varias de las imágenes se distinguían discos de videojuegos sobresaliendo de las bandejas, algo poco habitual en una granja de criptomonedas.
La explicación oficial sobre minería comenzó a perder fuerza. La prensa especializada y fuentes consultadas por el medio ucraniano Delo.ua confirmaron que se trataba de una bot farm dedicada a FIFA Ultimate Team.
El núcleo de la operación consistía en controlar miles de consolas a través de ordenadores y bots programados para jugar durante horas al modo Ultimate Team. El objetivo era simple: acumular la mayor cantidad posible de monedas virtuales y objetos valiosos dentro del juego. Estas monedas y cuentas, una vez “cargadas”, se vendían en el mercado negro por dinero real.
FIFA Ultimate Team permite a los jugadores construir equipos personalizados con estrellas del fútbol mundial. Existen dos vías para obtener las codiciadas cartas: comprar loot boxes (paquetes de cartas) con dinero real o invertir incontables horas en el llamado grind, es decir, repetir tareas monótonas para obtener recompensas virtuales.
La magnitud de este mercado es considerable. Se calcula que, por ejemplo, una cuenta con una plantilla de alto valor puede venderse en plataformas especializadas por sumas que oscilan entre 1.500 y 2.500 grivnas (aproximadamente 45 a 75 euros al cambio de la época).
Además, la venta directa de monedas FUT es un negocio consolidado, pese a los reiterados intentos de EA por combatirlo. Para ponerlo en contexto, comprar 40.000 FUT coins podía costar apenas un par de euros, mientras que la carta “Summer Stars” de Lionel Messi alcanzaba 1,5 millones de monedas en la subasta dentro del juego.
El impacto en la industria y la reacción de los involucrados
El escándalo traspasó fronteras y fue recogido por medios internacionales ligados a los videojuegos y la tecnología. El caso de Ucrania ilustra la escala y sofisticación que ha alcanzado el mercado negro de objetos y cuentas en FIFA Ultimate Team. Electronic Arts advierte regularmente que la compraventa de monedas o cuentas está prohibida y puede conllevar el bloqueo permanente de los usuarios implicados.
Sin embargo, la existencia de granjas como la desarticulada en Vínnitsa demuestra que la demanda sigue activa y que los controles, por ahora, no logran erradicar el fenómeno.
El modo Ultimate Team, según datos de la propia compañía y analistas como Daniel Ahmad de Niko Partners, representa cerca del 30% de la facturación anual de EA. En 2021, solo la venta de loot boxes y microtransacciones reportó a la empresa aproximadamente 1.620 millones de dólares, siendo FIFA uno de los principales motores de este ingreso.
La mecánica de sobres y cartas raras ha sido objeto de controversia en diversos países, llegando incluso a compararse con prácticas de juego de azar, y motivando demandas colectivas y regulaciones en mercados como el belga.