Esta nueva tecnología de baterías de litio-aire promete almacenar hasta 10 veces más energía

La innovación permite que la batería mantenga más de 550 ciclos de carga y descarga estables, superando a los catalizadores tradicionales

Investigadores desarrollaron un catalizador con diseleniuro de tungsteno que mejora la eficiencia y estabilidad de las baterías de litio-aire. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los avances en almacenamiento energético son clave para el desarrollo de vehículos eléctricos y sistemas de energías renovables. En este contexto, investigadores han presentado una tecnología basada en baterías de litio-aire que promete revolucionar la capacidad y eficiencia de las soluciones eléctricas.

Según el equipo del Korea Institute of Science and Technology y el Institute for Advanced Engineering (IAE), esta innovación podría permitir almacenar hasta diez veces más energía que las actuales baterías de ion-litio, acercando la viabilidad de una nueva generación de dispositivos de alta demanda energética.

El desarrollo se centra en la aplicación de un nuevo catalizador fabricado a partir de diseleniuro de tungsteno (WSe₂), un material bidimensional cuya superficie, hasta ahora, solo era parcialmente activa en las reacciones químicas necesarias para el funcionamiento de la batería.

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Las nuevas baterías de litio-aire logran acelerar las reacciones químicas clave sin perder conductividad eléctrica. (Instituto de Tecnología Shibaura)

Mediante la incorporación de átomos de platino y la creación de vacantes atómicas deliberadas en la estructura, los investigadores lograron transformar toda la superficie del material en un plano catalítico completamente activo. Sus resultados fueron publicados en la revista Sustainable Energy & Fuels.

El salto de la batería de litio-aire

Las baterías de litio-aire destacan dentro de las tecnologías emergentes por su potencial de ofrecer densidades energéticas superiores a cualquier otra solución comercial. Mientras la demanda de vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento crece, las limitaciones de las baterías de ion-litio —como la capacidad limitada y la degradación tras múltiples ciclos— impulsan la búsqueda de alternativas.

El reto principal para la batería de litio-aire ha sido la lentitud de las reacciones químicas y la corta vida útil. Estas limitaciones derivan de la escasez de sitios catalíticos activos sobre los que se producen las reacciones de reducción y evolución de oxígeno, procesos fundamentales durante la carga y descarga.

El uso del WSe₂ modificado permite acelerar estas reacciones gracias a vacantes atómicas que actúan como puntos de anclaje para las moléculas de oxígeno, mejorando la eficiencia sin sacrificar la conductividad eléctrica.

La tecnología abre posibilidades para reducir costos y mejorar otros sistemas como pilas de combustible y electrólisis de agua. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Más ciclos de vida y mayor estabilidad

El catalizador avanzado permitió alcanzar una vida útil estable de más de 550 ciclos de carga y descarga, incluso en condiciones de funcionamiento rápido. La batería superó en durabilidad y estabilidad a catalizadores tradicionales de alto costo como el platino sobre carbono (Pt/C) y el óxido de rutenio (RuO₂), manteniendo su rendimiento a diferentes velocidades de carga.

Esta longevidad operativa representa un avance significativo, ya que las baterías convencionales suelen degradarse rápidamente con el uso intensivo. Los investigadores resaltan que la clave está en el diseño del catalizador, que convierte toda la superficie del material en sitios activos, superando así las limitaciones estructurales de los materiales bidimensionales convencionales.

Implicaciones y aplicaciones futuras

La tecnología desarrollada no solo incide en el ámbito de las baterías de litio-aire. El enfoque de maximizar la actividad catalítica puede aplicarse a sistemas como la electrólisis del agua y las pilas de combustible, donde la eficiencia de los catalizadores es determinante para mejorar el rendimiento y reducir costos.

El avance podría transformar el almacenamiento energético para vehículos eléctricos y sistemas renovables de alta demanda. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El avance fue respaldado por el Departamento de Energía de Estados Unidos, que en enero de 2025 presentó una batería de litio-aire sólida capaz de ofrecer hasta cuatro veces la energía de las baterías de ion-litio convencionales, operando a temperatura ambiente. Estos resultados, sumados a la nueva tecnología, abren la puerta a una rápida evolución en soluciones de almacenamiento energético para movilidad eléctrica y aplicaciones industriales.

Finalmente, el equipo señala que la colaboración internacional y la investigación conjunta refuerzan el potencial de comercialización de estos sistemas, posicionando a la batería de litio-aire como una de las apuestas más prometedoras para la próxima generación de energía de alta densidad y larga duración.

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