América Latina bajo ataque: conoce los malware más peligrosos del momento

Si bien cada país presenta peculiaridades, el estudio detectó patrones comunes en las campañas de cibercrimen

El análisis de ESET destaca la presencia recurrente de Rugmi en varios países latinoamericanos. REUTERS/Kacper Pempel

Un reciente análisis de ESET revela que Perú, México, Argentina, Brasil y Colombia encabezan la lista de países latinoamericanos con mayor actividad de malware.

Si bien cada país presenta peculiaridades, el estudio detectó patrones comunes en las campañas de cibercrimen, destacando la presencia de familias de malware que se repiten a lo largo de la región y sugieren cooperación entre grupos o la distribución coordinada de variantes específicas en varios territorios.

Principales amenazas y tendencias de malware en Latinoamérica

En Perú, que lidera el ranking, las amenazas crecieron de manera gradual y, en algunos casos, sirvieron como punto de partida para campañas que luego se extendieron a otros países.

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En Perú, que lidera el ranking, las amenazas crecieron de manera gradual. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los ataques se dirigen principalmente a organismos gubernamentales y sectores críticos. Entre los malware más detectados se encuentran Backdoor.Win32/Tofsee, Trojan.PDF/Phishing.D.Gen y Trojan.Win32/TrojanDownloader.Rugmi.AOS.

México ocupa el segundo puesto, con una alta frecuencia de campañas de phishing y ransomware, impulsadas por tácticas de ingeniería social. Las amenazas más comunes incluyen Trojan.Win32/TrojanDownloader.Rugmi.AOS, Trojan.PDF/Phishing.A.Gen y Trojan.Win32/Spy.Banker.AEHQ.

En Argentina, el tercer país más afectado, se observó un aumento de los ataques, especialmente dirigidos al sector salud y al sector público. Entre los códigos maliciosos predominan Trojan.Win32/TrojanDownloader.Rugmi.AOS, Trojan.Win32/Exploit.CVE-2012-0143.A y Trojan.HTML/Phishing.Agent.AUW. El exploit CVE-2012-0143, a pesar de tener más de 14 años, sigue siendo efectivo para los ciberdelincuentes al explotar fallos de memoria en herramientas de Office.

En Argentina se observó un aumento de los ataques, especialmente dirigidos al sector salud y al sector público. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Brasil, en cuarto lugar, está especialmente marcado por el impacto del troyano bancario. Las variantes más frecuentes son Trojan.JS/Spy.Banker.KN, Trojan.Win32/TrojanDownloader.Rugmi.AOS y Trojan.HTML/Phishing.Agent.BGB.

En Colombia, el volumen de ataques por organización ha crecido, con énfasis en campañas de malware y en la explotación de vulnerabilidades conocidas. Entre los malware más detectados destacan Trojan.Win32/TrojanDownloader.Rugmi.AOS, Trojan.PDF/Phishing.D.Gen y Trojan.Win64/Kryptik.EDF.

Rugmi y el auge de los downloaders en la región

El análisis de ESET destaca la presencia recurrente de Rugmi en varios países latinoamericanos. Este malware actúa como un downloader, es decir, su función principal es analizar la infraestructura del entorno comprometido antes de desplegar la carga maliciosa definitiva.

Los malware son programas maliciosos diseñados para infiltrarse en dispositivos sin el consentimiento del usuario. (Imagen ilustrativa Infobae)

“El uso de etapas previas a la infección permite a los atacantes analizar el entorno comprometido antes de continuar con el ataque. Este enfoque dificulta que los equipos de seguridad identifiquen rápidamente qué tipo de amenaza están enfrentando y complica el análisis del artefacto principal”, señaló Daniel Cunha Barbosa, especialista en seguridad informática de ESET Latinoamérica.

Asimismo, el informe identifica una alta incidencia de phishing genérico, como Trojan.PDF/Phishing y Trojan.HTML/Phishing, que se presentan en diferentes variantes. Aunque no siempre es posible asociarlos a amenazas más complejas, representan un riesgo considerable debido a su amplia distribución y capacidad para engañar a los usuarios.

Estrategias de protección contra malware

Las similitudes observadas en las tácticas de los ciberdelincuentes en distintos países de América Latina sugieren que pueden aplicarse estrategias de protección similares en diferentes entornos para mejorar la eficiencia en la defensa.

ESET recomienda el monitoreo constante, la actualización de sistemas y la capacitación de los usuarios como pilares fundamentales para mitigar el impacto de las amenazas. A medida que la actividad del malware sigue en aumento, la colaboración regional y la adopción de buenas prácticas se vuelven esenciales para enfrentar los desafíos del cibercrimen en la región.

Algunos malware tienen la capacidad de propagarse a otros dispositivos conectados a la misma red. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo actúan los malware

Los malware son programas maliciosos diseñados para infiltrarse en dispositivos sin el consentimiento del usuario, con el objetivo de robar información, dañar sistemas o tomar el control de equipos. Suelen ingresar a través de correos electrónicos fraudulentos, enlaces infectados, descargas de software no confiable o vulnerabilidades del sistema operativo.

Una vez dentro, pueden actuar de manera silenciosa, recopilando datos sensibles como contraseñas, información bancaria o documentos personales, y enviándolos a los atacantes.

Además, algunos malware tienen la capacidad de propagarse a otros dispositivos conectados a la misma red, expandiendo así su alcance y dificultando la contención. Otros pueden modificar archivos, bloquear el acceso a la información (como sucede con los ransomware) o instalar puertas traseras para permitir el acceso remoto de los ciberdelincuentes.

Esta versatilidad y capacidad de ocultamiento hacen que el malware sea una de las amenazas más persistentes y peligrosas en el entorno digital actual.

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