En plena expansión de la industria de la inteligencia artificial, la formación profesional para acceder a los nuevos empleos tecnológicos parece más importante que nunca. Sin embargo, Daniela Amodei, presidenta y cofundadora de Anthropic —la empresa responsable de Claude—, desafía la creencia dominante: para destacar en la próxima generación de IA, no basta con saber programar.
Según Amodei, las humanidades serán más relevantes que nunca para quienes quieran un papel destacado en el sector.
El papel de las humanidades en la IA: visión de Anthropic
Durante una entrevista con ABC News, Daniela Amodei aportó una perspectiva novedosa sobre el futuro de los trabajos en tecnología. Aunque la demanda de especialistas en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) sigue siendo elevada, la ejecutiva defiende que el valor diferencial lo aportarán quienes hayan estudiado humanidades.
Formada en Literatura, Amodei sostiene que habilidades como el pensamiento crítico, la comprensión de la historia y la capacidad de entender la naturaleza humana serán esenciales para el desarrollo de la inteligencia artificial. Según su visión, los modelos de IA como Claude pueden sobresalir en tareas técnicas, pero lo que nos hace únicos como humanos será cada vez más relevante.
En sus palabras: “Creo en un mundo en el que la inteligencia artificial es tan lista y capaz de hacer muchísimas cosas, que lo que nos hace humanos se volverá mucho más importante, no menos importante”.
La presidenta de Anthropic insiste en que el conocimiento de humanidades no es solo un valor añadido, sino una necesidad creciente en el sector: “Creo que estudiar humanidades será más importante que nunca. Muchos de estos modelos [de IA] son muy buenos en STEM. Pero creo que esta idea de que hay cosas que nos hacen exclusivamente humanos, [como] entendernos a nosotros mismos, entender la historia, comprender qué nos motiva”.
“Creo que eso será siempre muy, muy importante. Y que tener pensamiento crítico y aprender a interactuar con otras personas será cada vez más importante”, agregó.
Las habilidades humanas en el centro de la IA
Lo más llamativo del enfoque de Anthropic es que no se limita a una visión futurista o teórica, sino que ya se implementa en el proceso de selección de personal. Amodei explica que su empresa valora habilidades como la comunicación, la inteligencia emocional, la compasión y la curiosidad a la hora de contratar nuevos empleados.
“Cuando queremos contratar personal en Anthropic, buscamos personas que sean grandes comunicadores. Que tengan excelentes habilidades sociales e inteligencia emocional. Que sean bondadosos y compasivos, curiosos y que quieran ayudar a los demás. Al final del día, a la gente todavía le gusta mucho interactuar con otras personas. Y en un mundo ideal, la IA complementará esas habilidades [humanas]”, sostuvo Amodei.
Para la presidenta de Anthropic, el reto será educar a la inteligencia artificial para que comprenda mejor a las personas y potencie las capacidades humanas. Programar, diseñar o resolver problemas complejos seguirá siendo importante, pero llegará un punto en que el foco principal será enseñar a los modelos de IA a interactuar de manera más humana y empática.
Por qué las habilidades sociales marcan la diferencia en el trabajo
Las habilidades sociales en el trabajo son fundamentales para crear un ambiente laboral positivo, facilitar la colaboración y mejorar la productividad de los equipos. Estas competencias incluyen la comunicación efectiva, la empatía, la escucha activa y la capacidad para resolver conflictos, así como el trabajo en equipo y la adaptación a distintos perfiles profesionales.
En la práctica, una persona con buenas habilidades sociales se relaciona con respeto y asertividad con sus compañeros, sabe expresar sus ideas de manera clara y también está dispuesta a escuchar y considerar las opiniones de los demás. Esto ayuda a prevenir malentendidos y fomenta la cooperación, ya que todos los miembros del equipo se sienten valorados.
Además, las habilidades sociales permiten negociar, persuadir y mediar en situaciones de desacuerdo, lo que resulta clave para alcanzar objetivos comunes y mantener un clima laboral armonioso. Quienes desarrollan estas capacidades suelen ser percibidos como líderes naturales y son más propensos a generar confianza, motivar a otros y resolver problemas de manera constructiva dentro de la organización.