La industria automotriz ha dado un giro drástico al reincorporar botones físicos en autos eléctricos tras años de apuesta por el minimalismo digital. Diversos fabricantes, presionados por regulaciones y usuarios descontentos, están revisando el diseño interior de sus autos y recuperando los controles tangibles en funciones clave, un giro que desafía el paradigma de los tableros completamente táctiles.
Modelos próximos como el Audi e-tron 2027 ofrecerán una experiencia más tangible para el usuario, con controles físicos más accesibles. Ferrari, en conjunto con Jony Ive, antiguo responsable de diseño de Apple, ha integrado una gran cantidad de botones físicos en el primer eléctrico de la marca.
Tesla, otra de las pioneras en la digitalización radical de sus interiores, ha decidido rediseñar las manijas de las puertas en respuesta a la demanda.
Andreas Mindt, jefe de diseño de Volkswagen, anticipó el giro de la industria automotriz: “Nunca más volveremos a cometer este error. Sinceramente, es un coche. No es un teléfono”, declaró el año pasado a AutoCar, marcando un punto de inflexión en la conversación sobre el exceso de pantallas.
Por qué las pantallas táctiles se adueñaron del interior de los vehículos eléctricos
El auge de las pantallas táctiles en vehículos eléctricos emergió de razones técnicas, económicas y estéticas. El pionero fue el Model S de Tesla y su pantalla central de 17 pulgadas, que impulsó la tendencia de interfaces minimalistas en toda la industria.
Sam Abuelsamid, especialista y coanfitrión del podcast Wheel Bearings, explicó a Business Insider que el movimiento pretendía crear la impresión de una mayor sofisticación, reducir costos y facilitar la actualización del software.
La influencia de Tesla se evidenció en diversas marcas: el ID.4 de Volkswagen prescindió de perillas de climatización; las puertas del Rivian se deslizan hacia el interior del marco y Ford apostó por enormes tabletas en el Mustang Mach-E y la F-150 Lightning.
Incluso la propia Tesla llegó a eliminar las palancas físicas de las luces direccionales en el Model 3, solo para reincorporarlas más adelante.
Inicialmente, estos cambios cautivaron a los entusiastas de la tecnología y a los consumidores motivados por la innovación ambiental. En los primeros años, el perfil del comprador coincidía con el usuario ávido de dispositivos tecnológicos, para quien la interfaz digital representaba un atractivo diferencial.
De dónde vienen las críticas hacia las múltiples pantallas en los autos eléctricos
La expansión de los vehículos eléctricos hacia un público más amplio agudizó las críticas sobre la usabilidad de los tableros dominados por pantallas. Spencer Penn, exingeniero del Model 3 de Tesla y actual director de LightSource, describió a Business Insider el riesgo principal.
“La principal preocupación en materia de seguridad no es la fiabilidad mecánica, sino la distracción. Las pantallas táctiles requieren atención visual y carecen de retroalimentación háptica”, dijo. Agregó que la inmediatez ergonómica de un botón difícilmente puede igualarse con menús y deslizadores digitales.
El regreso casi obligatorio a controles analógicos responde a exigencias regulatorias. China ha prohibido ciertos diseños ocultos de manijas por motivos de seguridad. En Estados Unidos, la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras ha investigado decenas de quejas vinculadas a mecanismos electrónicos de puertas.
Asimismo, en 2024, el Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte decidió que ningún vehículo con un exceso de pantallas recibiría la calificación máxima de cinco estrellas en seguridad.
Qué depara el futuro en cuando al interior de los vehículos
La visión de un auto como prolongación del teléfono inteligente, con software constantemente actualizable, persiste en la estrategia de muchas marcas.
General Motors impulsa suscripciones digitales para funciones de los autos. Tesla continúa lanzando actualizaciones para la conducción autónoma, y la nueva generación de eléctricos de Ford dependerá de plataformas conectadas a la nube.
Sin embargo, la tendencia se dirige hacia la preservación de controles físicos en funciones frecuentes o críticas: volumen, climatización, luces de emergencia y limpiaparabrisas volverán a tener su propio botón, mientras que la navegación y las funciones secundarias quedarán en manos de los menús digitales.
En este sentido, el futuro del vehículo eléctrico radica en hallar el equilibrio entre innovación digital y experiencia tangible, marcada por el contacto directo del conductor con su espacio.