Un pasajero de Azul Linhas Aereas protagonizó un incidente de alto riesgo al intentar conectarse a Internet durante el despegue de un vuelo comercial en Brasil. El viajero, cuya identidad no ha sido revelada, instaló una antena Starlink junto a una batería portátil de gran capacidad, superando con creces los límites de seguridad establecidos para dispositivos electrónicos a bordo.
La compañía aérea inició una investigación interna tras la difusión del caso en redes sociales, según informó Correio do Estado. La acción puso en peligro a todos los ocupantes de la aeronave y activó la preocupación sobre los protocolos de seguridad en vuelos comerciales.
Un invento improvisado
El intento de conexión quedó documentado por el propio pasajero en su cuenta de Instagram, donde compartió un vídeo mostrando cómo instalaba la antena Starlink en la ventanilla del avión, sujetándola con la persiana y conectándola a una batería portátil ubicada en el bolsillo del asiento delantero.
En la publicación, el usuario escribió: “¿Quién no ha sufrido la frustración de subir a un vuelo de cuatro horas y no tener Internet? Cuando subes al avión y el WiFi no funciona… ¡Se acabaron tus problemas!”.
El dispositivo utilizado para alimentar la antena tenía una capacidad de 60.000 mAh y 222 Wh, muy por encima de los 100 Wh permitidos por la normativa brasileña para vuelos comerciales.
Según los reguladores, las baterías de gran tamaño presentan riesgos severos a bordo, debido a la posibilidad de autocombustión en caso de sobrecalentamiento o cortocircuito, lo que puede derivar en la liberación de gases peligrosos y situaciones difíciles de controlar para la tripulación.
La investigación de Azul Linhas Aereas se centra ahora en determinar cómo el pasajero logró embarcar con un dispositivo prohibido y cuáles fueron las fallas en el control de seguridad. La aerolínea reiteró que la seguridad de los pasajeros y la tripulación es su máxima prioridad.
La conectividad satelital en el transporte aéreo
El sistema Starlink, desarrollado por SpaceX, la empresa de Elon Musk, busca ofrecer acceso a Internet en zonas remotas mediante una red de miles de satélites en órbita baja. El servicio funciona a través de una antena compacta que, orientada hacia el cielo, recibe la señal y la distribuye mediante un router.
Aunque Starlink se promociona como una solución para áreas sin cobertura de redes móviles, su uso en vuelos comerciales sigue regulado estrictamente y requiere la integración formal con los sistemas de la aerolínea.
Aunque algunos aviones ya ofrecen Internet satelital, el proceso implica la utilización de equipos certificados y protocolos de seguridad para evitar interferencias y riesgos. El caso de Azul Linhas Aereas se produce en un contexto donde varias compañías, incluyendo Iberia, British Airways, Vueling y United Airlines, han iniciado pruebas para implementar Starlink de forma oficial en sus flotas.
Las primeras experiencias recogidas por las aerolíneas han mostrado mejoras en la velocidad y capacidad del servicio frente a opciones anteriores.
La diferencia central radica en el control y certificación de los dispositivos que se instalan a bordo. Las baterías de ion-litio, como la empleada por el pasajero brasileño, pueden provocar incidentes graves si no cumplen con los estándares exigidos por las autoridades aeronáuticas. Las regulaciones limitan la capacidad y cantidad de estas baterías a bordo para reducir el riesgo de incendios y facilitar la respuesta de la tripulación en caso de emergencia.
La aerolínea mantiene la investigación activa y reiteró que toda violación a las normas de seguridad será sancionada conforme a la legislación vigente. El incidente de Azul Linhas Aereas abrió un nuevo debate sobre los desafíos de la conectividad en vuelos comerciales y la necesidad de reforzar los controles para proteger la integridad de los pasajeros y la tripulación.