El aumento de llamadas de números desconocidos y spam ha convertido la gestión de estas comunicaciones en una preocupación diaria para millones de usuarios de teléfonos móviles. La manera en que se responde a una llamada inesperada puede marcar la diferencia entre evitar futuras molestias o incrementar el riesgo de fraudes y filtraciones de datos personales. Expertos en seguridad recomiendan adoptar respuestas neutras y evitar cualquier información que pueda ser utilizada para identificar o registrar la voz del usuario.
La reacción instintiva de colgar inmediatamente al recibir una llamada de un número desconocido puede tener consecuencias inesperadas. Los sistemas automáticos de marcación impulsados por inteligencia artificial, ampliamente utilizados por empresas y estafadores, registran cada interacción, analizan la duración de la llamada y la reacción del usuario.
Cuando el receptor cuelga sin emitir palabra, el sistema interpreta que el número está activo, lo que incrementa la probabilidad de recibir nuevas llamadas, tanto desde la misma numeración como desde otras diferentes en horarios alternos.
Estas plataformas recopilan datos que permiten ajustar estrategias de contacto, identifican horarios de mayor respuesta y patrones de conducta, con el objetivo de optimizar la eficacia de futuros intentos. Este seguimiento algorítmico facilita que los usuarios sean contactados de forma más persistente y personalizada. Frente a este escenario, la decisión sobre qué responder adquiere relevancia no solo como mecanismo de autoprotección, sino también como herramienta para reducir el volumen de comunicaciones no deseadas.
Estrategias recomendadas: cómo responder y qué evitar
La mejor práctica consiste en contestar con una palabra neutra, evitando cualquier información personal o confirmación de identidad. El saludo “¿Aló?” cumple con este criterio, ya que no ofrece datos útiles a los sistemas automáticos ni a estafadores que buscan grabar y reutilizar fragmentos de voz.
En la mayoría de los casos, los sistemas de spam cortan la comunicación si no reciben la respuesta esperada, como un nombre o una afirmación clara. Incluso al interactuar con un operador humano, el saludo neutro permite evaluar las intenciones de la llamada antes de exponer cualquier dato. Ante señales sospechosas como grabaciones, silencios prolongados o insistencia por obtener información, lo recomendable es cortar la comunicación y bloquear el número.
Si la llamada proviene efectivamente de un operador, las frases sugeridas por los especialistas incluyen: “¿Con quién hablo?”, “¿De parte de quién?” y “¿Cuál es el motivo de la llamada?”. Estas preguntas desplazan la presión hacia el interlocutor, obligándolo a identificarse y a explicar el objetivo de la comunicación, lo que proporciona al usuario mayor control y reduce el riesgo de exposición de datos sensibles.
En situaciones donde se confirma que se trata de una oferta comercial no deseada, los expertos recomiendan utilizar respuestas concretas como “no estoy interesado, gracias”, o en casos de mayor insistencia, “No autorizo esta llamada” o “Elimine este número de su base de datos”. Estas expresiones suelen ser suficientes para que tanto sistemas automáticos como operadores marquen el número como negativa definitiva, disminuyendo la recurrencia de nuevos contactos.
Otra estrategia válida consiste en afirmar que ya se cuenta con el servicio ofrecido o, en el caso de propuestas de cambio de proveedor, mencionar que se reside en una vivienda alquilada sin autorización para realizar modificaciones.
En contraparte, las recomendaciones de ciberseguridad destacan las frases que nunca deben pronunciarse en este contexto. Entre ellas destacan: nunca decir “Sí”, no proporcionar el nombre ni apellido, evitar la frase “¿Quién habla?” —ya que puede activar sistemas automáticos— y no compartir datos de identificación, números bancarios ni ningún tipo de información sensible. La prevención y la respuesta adecuada permiten reducir los riesgos y el impacto de este tipo de comunicaciones.