La adopción de inteligencia artificial (IA) está redefiniendo la dinámica de crecimiento y rentabilidad en el entorno empresarial global. Un informe reciente de NTT DATA muestra que solo un grupo reducido de compañías, denominadas “líderes en IA”, está logrando transformar este potencial tecnológico en ventajas económicas concretas.
Este grupo se distingue por una estrategia clara y una ejecución madura, lo que se traduce en resultados superiores respecto al resto del mercado.
El estudio, basado en una encuesta a más de 2.500 ejecutivos de alto nivel en 35 países y 15 industrias, revela que únicamente el 15% de las organizaciones analizadas cumplen con los criterios de liderazgo en IA.
Estas empresas reportan tasas de crecimiento en ingresos y rentabilidad significativamente más elevadas, demostrando que la IA, bien implementada, ya no es solo una promesa sino una realidad con impacto directo en el balance financiero.
El motor del crecimiento diferencial
Las compañías líderes en IA consideran esta tecnología un elemento central para el crecimiento y no solo una herramienta complementaria. La clave está en la alineación estratégica: la IA se integra desde el principio con los objetivos corporativos, lo que permite transformar la visión en retornos financieros tangibles.
Este enfoque implica actuar con rapidez y definir claramente los dominios de alto valor donde la IA puede generar beneficios económicos desproporcionados.
El informe destaca el denominado “efecto multiplicador”: las primeras inversiones en IA suelen traducirse en éxitos rápidos, cuyos resultados alimentan nuevas inversiones y aceleran el crecimiento. A diferencia de quienes aplican la IA solo en áreas periféricas, los líderes rediseñan procesos y aplicaciones centrales, integrando la inteligencia artificial desde la arquitectura básica de sus sistemas.
Según Pablo Sáez, responsable de Data and Analytics para Iberia, Latinoamérica y otras regiones en NTT DATA, las empresas que más provecho extraen de la IA son aquellas dispuestas a desafiar sus propias estructuras y adoptar modelos operativos innovadores.
El avance no consiste en asumir riesgos sin control, sino en seguir el ejemplo de las compañías líderes: estrategias alineadas al negocio, madurez operativa y una ejecución iterativa y segura.
La ejecución como clave
El salto cualitativo de las empresas líderes en IA se explica en gran parte por su capacidad para ejecutar la estrategia con solidez. Uno de los pilares es la construcción de infraestructuras tecnológicas escalables y seguras. Estas organizaciones invierten para superar limitaciones estructurales y garantizan la privacidad y soberanía de sus datos, aspectos críticos en el contexto actual.
Lejos de buscar la sustitución del capital humano, las empresas más avanzadas utilizan la IA para potenciar el talento y multiplicar el impacto de los profesionales más calificados. La transformación organizacional se aborda como un proceso estructurado de cambio, con el objetivo de minimizar la resistencia interna y asegurar una adopción ágil y sostenida.
La gobernanza escalable es otro factor determinante. Los líderes instituyen mecanismos de supervisión centralizada y designan responsables específicos, como Chief AI Officers (CAIOs), para alinear la innovación con la gestión de riesgos y la estrategia corporativa.
Asimismo, el crecimiento se apalanca en alianzas estratégicas con socios externos, adoptando modelos colaborativos orientados a resultados para acelerar el retorno de la inversión en IA.
Abhijit Dubey, CEO y CAIO de la firma, subraya la importancia de identificar uno o dos dominios de alto impacto y rediseñarlos de extremo a extremo con IA, siempre respaldados por una gobernanza robusta, infraestructura moderna y alianzas sólidas. Este enfoque es el que permite a las empresas líderes convertir los proyectos piloto en beneficios reales y consolidar su posición en el mercado.
La investigación deja claro que la IA puede ser un verdadero motor de rentabilidad y crecimiento, pero solo para aquellas organizaciones que la adoptan con visión estratégica, compromiso organizacional y una ejecución rigurosa.