La interacción con sistemas de inteligencia artificial como ChatGPT ha cambiado la manera en que las personas buscan respuestas y gestionan tareas cotidianas. La facilidad para consultar dudas en tiempo real y la amplitud de temas abordados han hecho de estas herramientas una referencia habitual en la vida digital.
Sin embargo, expertos en ciberseguridad de WeLiveSecurity, han advertido sobre riesgos importantes relacionados con la privacidad, la protección de datos y la calidad de la información obtenida.
A medida que el uso de asistentes de IA se multiplica, surgen preguntas sobre los límites que los usuarios deben establecer al utilizar plataformas como ChatGPT. No todo puede ni debe consultarse con la inteligencia artificial, ya que ciertas preguntas exponen datos sensibles o requieren un nivel de análisis que este tipo de sistemas no puede ofrecer.
4 consultas que no le debes hacer a ChatGPT
- Información personal: el principal riesgo
Uno de los errores más frecuentes es compartir información confidencial con ChatGPT o sistemas similares. Jamás deben introducirse contraseñas, datos bancarios, números de identificación, información médica o cualquier dato personal relevante.
Las conversaciones con IA no están cifradas de extremo a extremo y, por tanto, los datos pueden quedar expuestos a procesos internos de las plataformas o a potenciales ataques externos.
La popularidad de ChatGPT lo ha convertido en un blanco atractivo para ciberdelincuentes, quienes buscan acceder a cuentas, conversaciones y datos privados que podrían comercializarse o utilizarse para fraudes. Ningún sistema de inteligencia artificial asegura el resguardo absoluto de los datos compartidos, por lo que la información delicada debe mantenerse fuera de estos espacios digitales.
- Información empresarial y profesional: riesgos para organizaciones
El uso de IA en entornos laborales requiere especial atención. No se debe compartir información de propiedad de una empresa, como reportes financieros, bases de datos de clientes, estrategias comerciales o documentos confidenciales. Estos datos pueden almacenarse en servidores externos, ser objeto de filtraciones o quedar expuestos a usos no autorizados.
Las políticas de privacidad de estas plataformas suelen permitir el procesamiento y almacenamiento de información con fines de mejora del servicio, lo que incrementa el riesgo de pérdida de control sobre los datos.
Por ello, es fundamental que tanto empleados como directivos establezcan protocolos claros para el uso de IA, evitando cualquier consulta que involucre material sensible o estratégico.
- Consultas médicas, legales y financieras: límites del conocimiento
La inteligencia artificial puede proporcionar información general, pero no debe sustituir a especialistas en temas médicos, legales o financieros. Consultar a ChatGPT sobre diagnósticos, tratamientos, interpretación de síntomas, decisiones legales o inversiones puede derivar en respuestas erróneas o incompletas, ya que la IA no accede a la historia clínica personal ni al contexto individual de cada persona.
Los sistemas de IA no cuentan con validación profesional ni con el criterio experto de médicos, abogados o asesores financieros. Las consecuencias de actuar con base en recomendaciones automatizadas pueden ser graves, por lo que siempre se debe recurrir a profesionales acreditados para asuntos críticos en estas áreas.
- IA como “terapeuta”: límites en el acompañamiento emocional
Aunque la interacción con ChatGPT puede resultar fluida, la inteligencia artificial no tiene emociones, conciencia ni experiencia personal. Preguntar a la IA por opiniones, valores, preferencias o consejos emocionales solo genera respuestas simuladas, construidas a partir de patrones de lenguaje, sin autenticidad ni comprensión real de la situación.
La toma de decisiones personales importantes debe basarse en el apoyo de familiares, amigos o especialistas con formación adecuada. ChatGPT puede servir como punto de partida para informarse, pero no reemplaza el acompañamiento humano ni la evaluación profesional ante situaciones emocionales complejas.
Para proteger la privacidad y la seguridad, es importante revisar las configuraciones de privacidad de la plataforma, evitar la introducción de información identificable y establecer límites claros sobre los temas que se consultan. La prevención y el sentido crítico son las herramientas más eficaces para un uso seguro de la inteligencia artificial.
El potencial de ChatGPT y sistemas equivalentes radica en su capacidad para complementar tareas y apoyar la productividad. Sin embargo, el uso responsable implica reconocer sus limitaciones, proteger los datos personales y empresariales y acudir siempre a profesionales para cuestiones sensibles o críticas.