Roberto Piazza era un reconocido diseñador de modas hasta que un día se hizo famoso por su lucha denodada contra el abuso sexual en menores que terminó plasmada en una ley.

Como toda norma tiene un número, pero desde su origen ésta fue llamada la "Ley Piazza". Se trató de una reforma trascendental al artículo 63 del Código penal que modificó los plazos de prescripción en casos de abuso sexual infantil. A finales del 2015 la norma volvió a reformarse y el tiempo de prescripción comenzó a computarse a partir del momento de la denuncia. Esto significó un mayor amparo a los que sufrieron delitos contra la integridad sexual y que, mayoritariamente, suelen animarse a denunciar el hecho muchos años más tarde.

Roberto Piazza fue violado por su hermano cuando era menor de edad
Roberto Piazza fue violado por su hermano cuando era menor de edad

Roberto Piazza conoce bien esa circunstancia: él mismo pudo hablar en su edad adulta de su propia experiencia como víctima. El delito había ocurrido en su infancia y en su propio entorno familiar, un hecho que, por lo general, se repite en todos los casos.

Denunciar no es algo sencillo si hablamos del atropello sufrido por un menor que, generalmente, no puede poner en palabras lo que le han hecho. A pesar del gran avance que significó la Ley Piazza -que permite denunciar aún después de la mayoría de edad- no es "simple" aún en una persona adulta. No se puede escarbar y volver a transitar una experiencia dolorosa sin una dosis de angustia y dolor.

Carolina Prat y Guillermo Andino entrevistaron a Piazza
Carolina Prat y Guillermo Andino entrevistaron a Piazza

Mucho más difícil aún es lograr sentencias firmes y correctas contra los culpables de este tipo de crímenes que vulneran tanto los derechos humanos básicos como la integridad física y psíquica de los menores.

Por éstas y otras múltiples razones es que Roberto Piazza sigue luchando. Aquel que fuera tan conocido como un diseñador exitoso hoy es un referente social por animarse a enfrentar su propio infierno y haberse puesto a la cabeza de una lucha ardua e histórica.

Roberto no ha dejado de pelearla desde el primer día en que se animó a hablar. Sigue sumando apoyos y adhesiones. Continúa sembrando conciencia sobre el valor que tiene animarse a realizar una denuncia aunque haya pasado mucho tiempo desde la concreción del suceso.

Él sabe que la decisión y la valentía de una víctima necesita de la ayuda de todos: en esa contención tienen que estar presentes la sociedad, la justicia y el Estado. Piazza piensa que solo así se pueden dar algunas garantías de éxito en la lucha contra el abuso sexual a menores.

Su gran pelea sigue siendo enfrentar la revictimización de aquel adulto que fue abusado de niño y se anima a contarlo y denunciarlo. Con leyes, pero también con conciencia, será posible llevarles algo de alivio y justicia a los damnificados y juzgar a los abusadores.

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