Bajo el nombre “Tormenta Negra”, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires desplegó un megaoperativo de seguridad sin precedentes en villas y barrios populares porteños. Más de 1.500 efectivos de la Policía de la Ciudad participaron de un despliegue simultáneo que terminó con 27 detenidos, secuestro de droga, clausura de 4 búnkers narco y el cierre de 25 comercios ilegales.
El procedimiento se realizó este jueves entre las 19 y las 22 horas y abarcó las villas 31, 1-11-14, 21-24 y Zavaleta, Ciudad Oculta, Barrio 20, Fraga, La Carbonilla, Rodrigo Bueno, Los Piletones, Fátima, Ramón Carrillo, INTA-Bermejo, Padre Mujica, Cildañez y Barrio Mitre.
La operación combinó saturación policial, allanamientos, controles vehiculares, inspecciones comerciales y tareas de limpieza urbana, en una acción coordinada entre distintas áreas del Ejecutivo porteño.
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El jefe de Gobierno, Jorge Macri, supervisó el operativo desde el Centro de Monitoreo Urbano del Instituto Superior de Seguridad Pública y luego recorrió la Villa 31, en Retiro.
Los principales procedimientos
Villa 31
En la Villa 31 fueron detenidas seis personas. Cinco de ellas quedaron acusadas por infracción a la Ley 23.737 de estupefacientes y se les secuestró cocaína, marihuana, pasta base, celulares y armas. Otro hombre fue detenido por atentado y resistencia a la autoridad.
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Además, se clausuró un búnker narco y dos locales de telefonía celular ubicados en Perette 735 y Alpaca 479.
Barrio Zavaleta
En Zavaleta hubo cuatro detenidos por delitos vinculados al narcotráfico, con secuestro de marihuana, pasta base, celulares y tablets.
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También fue cerrado un búnker y clausurados cinco comercios dedicados a la venta de celulares. En esa zona se secuestraron 32 motos y 14 autos por infracciones de tránsito, mientras que se retiraron 16 vehículos abandonados.
Carbonilla y Fraga
En los barrios Carbonilla y Fraga fue detenido un hombre con marihuana y se cerró otro punto de venta de drogas.
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Además, se clausuraron once comercios y se removieron cinco autos abandonados.
Villa 1-11-14
En la 1-11-14 fueron detenidas cuatro personas por infracción a la ley de drogas y tenencia de armas de fuego. Allí también se secuestraron 28 autos y 25 motos por infracciones de tránsito.
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Las autoridades removieron siete vehículos abandonados y realizaron operativos de limpieza sobre la avenida Bonorino, donde además levantaron toldos y puestos ambulantes.
Barrios 20 y Cildañez
En esos barrios hubo cuatro detenidos: uno por drogas y tres por tenencia de armas y objetos robados. También se removieron vehículos abandonados y se realizaron tareas de limpieza urbana sobre la avenida Escalada.
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Fátima, Carrillo y Piletones
En esos complejos habitacionales fueron detenidas cuatro personas, tres de ellas por delitos vinculados a estupefacientes y otra por desobediencia.
Además, se clausuraron dos locales de telefonía, un comercio de venta de carne y dos locales gastronómicos.
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Despliegue inédito de fuerzas de seguridad
El operativo involucró a agentes de Orden Urbano, Pacificación Barrial, Seguridad Comunal, Investigaciones, brigadas antidrogas y de sustracción de automotores, junto con divisiones especiales como K9, drones, helicópteros y unidades antibombas.
También participaron agentes del SAME, personal de Espacio Público, tránsito, la Agencia Gubernamental de Control y el Programa de Descontaminación, Compactación y Disposición Final de Automóviles.
“Nunca antes hubo un operativo como este, coordinado como nunca antes. Tiene un solo objetivo: proteger el estilo de vida de la Ciudad de Buenos Aires”, sostuvo Jorge Macri.
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“Ninguna persona de bien tiene por qué vivir con miedo. Los únicos que tienen que tener miedo son los delincuentes”, agregó el Jefe porteño.
Junto al cierre de los puntos narco, la Agencia Gubernamental de Control (AGC) inspeccionó locales dedicados a la venta de teléfonos celulares, consultorios médicos que operaban sin habilitación y establecimientos con mercadería considerada peligrosa, como depósitos de garrafas de gas. La acción buscó desmantelar economías informales que funcionan al margen de los marcos regulatorios vigentes.
La Dirección General de Fiscalización (DGFIS) tuvo a su cargo la inspección de chatarreras, mientras que el Programa de Descontaminación, Compactación y Disposición Final de Automotores (PROCOM) procedió al retiro de vehículos abandonados en la vía pública. Ambas acciones apuntaron a recuperar espacios que, según el comunicado oficial, habían quedado fuera del control estatal.
El apoyo aéreo y terrestre estuvo garantizado por dos helicópteros y un vehículo blindado denominado “Fénix”, que brindaron cobertura sobre los puntos de mayor tensión. La presencia del blindado señaló el nivel de precaución con el que las autoridades encararon el ingreso a ciertos sectores.
A la dotación policial se sumaron 165 agentes civiles de cinco áreas del Ejecutivo porteño: la AGC, la DGFIS, el PROCOM, el Cuerpo de Agentes de Tránsito y el Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME). La articulación entre seguridad y gestión urbana fue presentada por el Gobierno como el rasgo distintivo del operativo.
Controles en la calle y limpieza del espacio público
Los controles aleatorios a vehículos y transeúntes se extendieron por todas las zonas intervenidas, con el propósito declarado de reducir la circulación irregular de rodados, prevenir delitos y disminuir la tasa de siniestros viales. El Cuerpo de Agentes de Tránsito coordinó esa parte del procedimiento junto a efectivos de la división especializada.
En paralelo, cuadrillas removieron rachandas, carros, restos de materiales de construcción y chatarra acumulada en calles y veredas. La limpieza del espacio público fue encuadrada por el Gobierno como parte de una estrategia de recuperación territorial que excede lo estrictamente policial y apunta a condiciones de habitabilidad en los barrios afectados.