Así fue la segunda fuga de la cárcel de “Bola 8”, el sanguinario asesino brasileño que estaba preso en Misiones

Con dos identidades y varios crímenes en su prontuario, Jair Figleski escapó esta mañana mientras atendía la huerta del penal de Eldorado. Cumplía una pena de 14 años por matar a tiros a un hombre. Es la segunda fuga de prisión de su carrera

"Bola 8" cuando fue detenido en su país
"Bola 8" cuando fue detenido en su país

Tiene doble identidad y en ambos países en los que se maneja tiene prontuarios teñidos con sangre. Carlos Poncio o Jair Figleski, más conocido como “Bola 8″, se escapó hoy de la cárcel misionera en la que cumplía condena por uno de varios homicidios que le adjudican.

El criminal estaba alojado en el Complejo Penitenciario III de la localidad de Eldorado, a unos 250 kilómetros de la capital Posadas, donde purgaba una pena de 14 años de prisión por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, hecho perpetrado a comienzos de 2016 en un pequeño pueblo del norte de la provincia y cercano a la frontera con Brasil.

La fuga de “Bola 8″ se constató esta mañana y si bien aún se investigan las circunstancias y responsabilidades de lo sucedido, todo indica que la evasión se produjo mientras realizaba tareas de huerta en la llamada Sección Chacra del penal, ubicada a pocos kilómetros del casco urbano de la ciudad de Eldorado. El sector es un espacio extramuros, según fuentes penitenciarias.

En esa cárcel, Poncio (o Figleski, como figura en su ficha de Interpol), cumplía la condena que un tribunal misionero le había impuesto por el asesinato de Elvio Antúnez, un colono de 35 años que el 29 de febrero de 2016 fue sorprendido a tiros por un solitario delincuente que llegó a su chacra en Pozo Azul -localidad ubicada a mitad de camino entre Eldorado y Bernardo de Irigoyen, que tiene frontera seca con Brasil, sin río- y sin mediar palabras dio inicio a una ráfaga de disparos para luego huir sin robar nada.

La alerta roja de Interpol de Figleski
La alerta roja de Interpol de Figleski

Sin embargo, su detención recién se concretó meses después, el 12 de abril de ese año, cuando entre el personal de migraciones, la Policía misionera y la Policía brasileña lograron identificarlo en el paso fronterizo que separa San Antonio (Argentina) de Santo Antonio (Brasil).

El criminal había intentado reingresar caminando a la Argentina. Para evadir a las autoridades había cambiado su aspecto físico: estaba más delgado, se había teñido el pelo y también se había dejado crecer la barba.

Sin embargo, hubo un sello en su cuerpo que no pudo esconder: el dibujo de una bola 8 de billar en su brazo derecho. Gracias a ese tatuaje que le dio su alias, los investigadores pudieron comprobar que se trataba de Poncio o Figleski, identidades que utilizaba según el país en el que se movía, o de acuerdo a lo que ameritaba la circunstancia. En Argentina el hombre aparecía como Carlos Poncio, nacido en Bernardo de Irigoyen y con último domicilio en San Antonio. En Brasil figura como Jair Figleski, oriundo de la localidad de Frederico Westphalen, en el estado de Río Grande do Sul, lo que se puede ver en su ficha de Interpol.

La cárcel de Eldorado, de donde se escapó el asesino
La cárcel de Eldorado, de donde se escapó el asesino

Ese 12 de abril de 2016 el hombre quedó preso en Misiones por el crimen de Antúnez en Pozo Azul, pero su detención también generó expectativas en Brasil, donde el criminal ya registraba un prontuario aún más extenso: tuvo al menos 14 causas por asesinatos, robos calificados, lesiones, conspiración y conducción temeraria, entre otras. Uno de los hechos asentados en el prontuario criminal de Bola 8 en Brasil se registró el 25 de septiembre de 2013, en San Pedro, una ciudad ubicada en el interior del municipio de Vacaria, en Río Grande Do Sul, a 450 kilómetros de la frontera con Misiones.

Ese día Figleski irrumpió en una chacra en la cual había trabajado anteriormente. Llegó al lugar con fines de robo, pero de entrada asesinó a balazos a Zelcio Dos Santos Lima y a Dário Sotil de Carvalho. Luego, utilizó su revólver calibre 38 para apuntar a la cabeza de Clovis José Lima Blanco, a quien obligó a cargar todos los objetos de valor que había en el lugar en el Chevrolet Corsa de una de las víctimas.

Antes de irse, ejecutó a Blanco y prendió fuego la vivienda con los tres cuerpos adentro.

Sin embargo, una parte de su plan falló. El tiro que pretendió que fuera el de gracia terminó dando en el cuello de Blanco, quien simuló su muerte y cuando vio la oportunidad salió de la casa en llamas para ir corriendo en busca de ayuda. El testimonio del sobreviviente terminó siendo clave para atrapar a Figleski. Al día siguiente fue ubicado y, al enterarse de que Blanco no había muerto, confesó la autoría del hecho.

Una vez detenido, las autoridades brasileñas constataron el largo tendal de delitos que Figleski ya tenía en su haber. Por aquel entonces también se lo acusaba de integrar una banda que asaltaba tours de compras en Ciudad del Este, Paraguay.

Poncio-Figleski ya cuenta con dos fugas de la cárcel en su historia criminal
Poncio-Figleski ya cuenta con dos fugas de la cárcel en su historia criminal

Por esa razón, lo catalogaron como un criminal de alta peligrosidad y lo trasladaron de inmediato a la Prisión Estadual de Vacaria, donde duró menos de un año porque el 25 de enero de 2014, mientras esperaba el juicio en el cual podía ser condenado a penas de entre 48 y 80 años, se escapó.

Los portales brasileños narraron que la fuga se constató ese día a las 8 de la mañana, en el habitual conteo de reclusos. La investigación determinó que Figleski se había ocultado en el baño, limó los barrotes de una ventana y escapó por el techo de la penitenciaría.

Se estima que después regresó a la zona de frontera seca entre ciudades brasileñas y misioneras, cruzando constantemente por pasos no habilitados y ocultándose en viviendas de familiares cercanos.

Cuando se excedió en confianza, cruzó por la Aduana y su tatuaje lo delató. Allí saltaron los pedidos de captura que figuraban en su contra desde ambos países e inmediatamente fue detenido, aunque ahora, cinco años después, vuelve a ser intensamente buscado tras protagonizar una nueva fuga. Según información oficial, por estas horas el Servicio Penitenciario Provincial, en conjunto con la Policía de Misiones, comenzó el operativo para encontrarlo.

El mismo comunicado asegura que en un momento “desapareció de la vista de la custodia penitenciaria”. También, en paralelo, se investigan las circunstancias de su fuga.

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