Quién era la docente que murió por graves quemaduras luego de que su celular explotó mientras lo cargaba en el auto

María Lucila Pagani trabajaba en la Universidad Nacional de Córdoba, donde fue reconocida por compañeros y amigos. Días atrás, se le prendió fuego la batería de su teléfono mientras lo mantenía conectado y provocó un incendio dentro del vehículo

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La explosión de un celular que estaba cargando dentro de un Renault Sandero provocó un incendio en el habitáculo y desencadenó el despiste del vehículo

María Lucila Pagani, trabajadora de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), murió este miércoles tras sufrir graves quemaduras en un accidente ocurrido en la ruta E-53 de la provincia de Córdoba. La mujer, de 45 años, viajaba como acompañante en un Renault Sandero cuando un teléfono celular que estaba conectado a la carga explotó dentro del habitáculo, provocó un incendio y derivó en el despiste del vehículo.

Pagani era Magíster en Gestión Cultural Internacional por la Università di Genova (Italia), magíster en Comunicación y Cultura Contemporánea por el Centro de Estudios Avanzados de la FCS-UNC, y licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Dentro de la FCS, Pagani se desempeñaba en la Prosecretaría de Relaciones Internacionales y en la Secretaría de Asuntos Estudiantiles. Además, integraba la Comisión Interclaustro de Derechos Humanos de la facultad y ejercía como docente en el nivel medio y en otras instituciones de nivel superior. A su vez, desarrollaba tareas como investigadora.

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El accidente que le costó la vida ocurrió durante la noche del domingo en el kilómetro 7 de la ruta E-53. Según informó la Policía de Córdoba, el teléfono celular que la mujer llevaba conectado a la carga generó un foco ígneo dentro del auto. El conductor del vehículo, un hombre de 43 años, perdió el control ante el incendio y el Renault Sandero terminó colisionando contra una alcantarilla en un desagüe pluvial.

Pagani fue trasladada de inmediato al Instituto del Quemado, donde quedó internada en estado reservado. El conductor fue derivado al Hospital Municipal de Unquillo y, según se informó, se encuentra fuera de peligro. Las autoridades investigan la secuencia precisa de los hechos y buscan determinar cómo se originó el incendio dentro del habitáculo.

La noticia de su muerte sacudió a toda la comunidad de Sociales. La Facultad de Ciencias Sociales de la UNC decretó jornada de duelo y difundió una serie de testimonios de colegas y compañeras que pintaron, con palabras propias, quién era Lucila Pagani más allá de su currículum.

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María Lucila Pagani era magíster en Gestión Cultural Internacional y en Comunicación y Cultura Contemporánea, además de licenciada en Letras por la UBA

“Despedimos a Lucila, Luli, nuestra Lu, nuestra compañera, nuestra amiga. No queremos despedirla, queremos que siga estando“, escribieron desde la facultad. “Lu amaba lo que las personas buenas aman. Su familia, su compañero Gera y su hijo Lolo, sus amigas, las causas justas, el bienestar de los demás. Estaba en los detalles, en el clavel rojo de la memoria amorosamente creado, en el libro prestado, en la sensibilidad de todos los días. Amaba el mar, una rica comida, el café de la mañana; amaba leer en el patio de su casa mirando las sierras, amaba su cosmopolita Buenos Aires, amaba el otoño en ciudad universitaria”, escribieron.

Junto a Maisy Piñero, Pagani fue una de las artífices de la Prosecretaría de Relaciones Internacionales de la FCS, un área que no existía antes de su llegada. “Desde el primer día que creamos esta facultad, ella pensó en la Prosecretaría de Relaciones Internacionales, nos obligaron a mirar desde un lugar nuevo, la sostuvieron con cuerpo, compromiso y corazón”, recordaron sus compañeras.

Quienes la conocieron desde antes de que el Centro de Estudios Avanzados se convirtiera en facultad también dejaron su testimonio. “La conozco desde que fue secretaria en la maestría hace más de 10 años, en el Centro de Estudios Avanzados, antes de que seamos facultad, y nos reencontramos mucho este tiempo en la Comisión de DD.HH donde tenía un rol fundamental”, escribió una colega.

“Fue, en cada caso, alguien maravilloso con quien compartir el trabajo en la universidad pública con amor, convicción y pasión”, agregó.

Otros testimonios la describieron como “siempre luminosa, serena, paciente y certera ante todo”, y destacaron su amor por la familia: “La mamá más hermosa y dulce, la mejor compañera. Celebrando la vida, el amor y las cosas simples que las convertían en las más hermosas del mundo”. La imagen que emerge de todos esos textos es la de una mujer que construyó vínculos profundos en cada espacio que habitó, ya fuera como estudiante, trabajadora o docente.