Este martes 14 de abril se produjo una explosión en una escuela de La Plata cuando un alumno realizaba un experimento con distintos gases. El episodio ocurrió en el Colegio San Blas, ubicado en City Bell y obligó a que los estudiantes evacuen y motivó la presencia de emergencias, luego de que una botella estalle.
El hecho, que involucró la explosión de una botella de plástico sometida a presión, dejó un ambiente con humo y originó síntomas leves de irritación en las mucosas en algunos estudiantes. Personal del SAME asistió en el lugar y descartó heridos de gravedad, estableciendo controles médicos para evaluar el estado de los afectados por la inhalación de gases.
El operativo de emergencia, según 0221, incluyó la intervención de Bomberos y de la Policía Ecológica. Tras la explosión, el personal realizó diferentes tareas para determinar cuál fue origen del incidente y asegurar que no existieran riesgos adicionales en el edificio tras la evacuación total de los alumnos en el Colegio Blas en City Bell.
La denuncia fue presentada por la directora del colegio y tomó intervención la UFIJ N° 7 de La Plata, que inició actuaciones bajo la carátula de “averiguación de ilícito” con el objetivo de esclarecer las circunstancias del experimento y la causa de la explosión. Este proceso es una investigación preliminar realizada por las fuerzas de seguridad o el Ministerio Público para determinar si se cometió un delito, identificar autores y entender el contexto.
Denuncias asbesto en escuelas de La Plata
Las familias de la Escuela Secundaria Nº3 de Los Hornos denunciaron la reapertura del establecimiento en La Plata antes de que culminaran las obras de remediación tras la detección de asbesto, lo que mantiene la preocupación por el riesgo sanitario para estudiantes y personal. El reclamo se centra en la insistencia por la finalización integral de las obras, la realización de estudios ambientales con metodologías más sensibles y el diseño de un plan de remediación para toda la región.
La reincorporación presencial fue avalada por las autoridades tras un estudio que aseguró la ausencia de fibras en el aire y dispuso monitoreos periódicos. El informe presentado por el Ministerio de Ambiente bonaerense estableció que “no se observan fibras de asbesto” por encima del límite de detección. Sin embargo, familias, estudiantes, docentes y auxiliares cuestionaron la metodología utilizada: recalcan que no detecta las fibras más finas y que el muestreo realizado fue reducido.
Esta discrepancia técnica ha intensificado el reclamo por una evaluación más exhaustiva y por métodos que se adecúen a las condiciones reales de una escuela con circulación constante de aire. Según puntualizó la comunidad educativa, el subsuelo mantiene cañerías con asbesto sin sellar; en la planta baja y oficinas, los trabajos están pendientes y en los pisos superiores existen áreas donde solo se logró un encapsulamiento parcial, persistiendo sectores sin intervención.
La progresividad del regreso a las aulas quedó establecida de esta manera: martes y miércoles asisten estudiantes de primer, segundo, tercer y sexto año, mientras que jueves y viernes es el turno de cuarto, quinto y sexto año, en ambos turnos. Aquellos grupos que no han retomado la presencialidad mantienen la modalidad virtual. Esta alternancia en las clases busca limitar la exposición mientras continúan los trabajos.
También exigen que la evaluación ambiental contemple la dinámica propia de un entorno escolar, donde la presencia constante de personas incrementa el riesgo de dispersión de fibras. Las familias insisten en que el asbesto es un agente carcinógeno que no presenta un nivel seguro de exposición. Su permanencia en edificios escolares, más allá de mediciones puntuales, representa un problema de salud pública que requiere respuesta estructural, según 0221.