Un informe escolar sobre Ángel López, incorporado recientemente a la causa judicial que investiga su muerte en Comodoro Rivadavia, arroja nuevos datos sobre los días previos al trágico desenlace del menor. En el mismo, se detalló que estaba angustiado y de mal humor. El documento fue redactado por Sandra Jaramillo, docente del Jardín de Infantes Nº 413, quien acompañó al niño durante el ciclo lectivo 2025 y consignó cambios abruptos en su comportamiento tras conocer la decisión judicial que le otorgó la tenencia a su madre, Mariela Altamirano.
La descripción de la maestra, citada por el medio local ADN Sur, reconstruyó el clima emocional en el aula y aporta datos sobre la relación de Ángel con su entorno. La docente recuerda que el niño solía ingresar “con una sonrisa” y que sus abrazos “alegraban el día”, una imagen que contrasta con los episodios ocurridos en noviembre.
De acuerdo con el escrito, el 7 de ese mes, poco antes de dejar la institución, el niño se mostró “exaltado, enojado, gritando, angustiado”.
El informe expuso ejemplos concretos de ese estado anímico. La maestra señala que, si bien el niño “demuestra agrado por pintar con crayones, témpera, lápices de colores” y suele dibujar a su familia —“mamá, papá y mí”—, ese día manifestó un rechazo inusual a la actividad. Este detalle adquiere relevancia tras el cambio en la custodia y el inminente traslado a otro establecimiento educativo.
Otro aspecto destacado en el informe refiere a la dinámica familiar del menor. Luis López, padre de Ángel, y Lorena, su pareja, aparecen como figuras presentes en el día a día escolar. Según la docente, ambos “siempre estuvieron presentes en todas las actividades a las que se los convocaba; siempre a horario para su ingreso y retiro del jardín”. El vínculo afectivo también se evidencia en la reacción del niño al verlos: “Él corría a abrazarlos cuando los veía llegar”.
El testimonio de la maestra incluye también referencias a las hermanastras, hijas de Lorena, a quienes el niño nombraba con apodos “algo así como nena, miau y guau”. En el registro escolar, la docente afirma que “era un niño muy feliz con su familia”, una percepción que se contrapone al estado de ánimo observado tras la decisión judicial.
Este documento, elaborado antes de la muerte del niño, fue incorporado a la investigación ante la posibilidad de que constituya una prueba relevante para determinar si las autoridades judiciales prestaron atención a las manifestaciones y necesidades de Ángel.
Por otra parte, la autopsia determinó que tenía más de 20 lesiones cerebrales y creen que la muerte se produjo por “el síndrome del sacudón”.
Los forenses identificaron en la cabeza de Ángel una hemorragia subaracnoidea cerebral de distribución amplia, edema cerebral difuso y herniación cerebral, considerados como lesiones globales secundarias. Además, el examen reveló al menos 21 hematomas en el cuero cabelludo y en la región subgaleal, vinculados a traumatismos craneales.
La solicitud de detención de Mariela Beatriz Altamirano y Michel Kevin González, madre y padrastro de la víctima, se presentó este domingo por iniciativa del fiscal general Facundo Oribones y Diana Florencia Guzmán, funcionaria de Fiscalía. La decisión se fundamentó en el resultado del examen post mortem y tendrán prisión preventiva por 6 meses.
Fuentes vinculadas al caso señalaron a Infobae que las lesiones observadas podrían haber tenido origen, no en golpes de puño o patadas, sino en el denominado “síndrome del sacudón”. Esta forma severa de maltrato físico se produce al agitar con fuerza a un bebé o niño pequeño, lo que provoca que el cerebro colisione contra el cráneo.
Tal mecanismo genera daños cerebrales, como los detectados en Ángel, además de hemorragias en la retina y en las neuronas, lesiones capaces de derivar en discapacidad irreversible, pérdida total de la visión o la muerte.
Las fuentes consultadas remarcaron, en este contexto, que aún esperan los resultados de estudios complementarios, especialmente uno centrado en el análisis de la retina. Esto se debe a que, en casos de fallecimiento por síndrome del sacudón, suelen hallarse evidencias en la membrana interna del ojo.
El informe también menciona tres lesiones antiguas que no estarían relacionadas con el deceso.