Cura Brochero: la conmovedora historia de los niños de los milagros que lo hicieron santo

Fue un sacerdote todo terreno que, a la par que evangelizaba en los rincones de las sierras cordobesas, construyó escuelas, caminos y en el fin de sus días gestionó la llegada del tren. Gracias a dos milagros atribuidos a él, desde 2016 es santo

Incansable. Brochero recorría periódicamente su extenso curato, escuchando las necesidades de la gente
Incansable. Brochero recorría periódicamente su extenso curato, escuchando las necesidades de la gente

Uno fue un violento accidente automovilístico ocurrido el jueves 28 de septiembre de 2000, en Falda de Cañete, a unos quince kilómetros de Alta Gracia, en Córdoba. El otro fue una caída de un caballo, que no fue tal, sino una cruel golpiza, en San Juan. Ambos hechos, sin conexión entre sí, poseen un denominador en común: los desenlaces de ambas situaciones fueron pruebas concluyentes de dos milagros atribuidos a José Gabriel Brochero, el cura gaucho.

Los Flores viajaban en automóvil. Osvaldo Flores junto a su esposa Sandra Violino, que llevaba en brazos a su pequeño hijo Nicolás de 11 meses; manejaba el abuelo de la familia y completaba la abuela Nora.

De pronto una camioneta Ford, sin luces, se cruzó de carril y los impactó. El abuelo falleció, la abuela sobrevivió; Sandra tenía sus piernas fracturadas y Osvaldo salió ileso. Sin embargo, el pequeño Nicolás estaba en el asfalto con pérdida de masa encefálica y ósea y casi no respiraba.

Su papá, que le hizo respiración boca a boca, comprobó que la criatura no reaccionaba. Un bombero que pasó casualmente por el lugar le hizo las maniobras de reanimación. Y le rogó al cura Brochero que le salvase la vida.

Nicolás Flores, con su madre Sandra y su padre Osvaldo. Gracias a su milagro Brochero fue beatificado. (AFP)
Nicolás Flores, con su madre Sandra y su padre Osvaldo. Gracias a su milagro Brochero fue beatificado. (AFP)

El miércoles 30 de octubre de 2013 una mujer ingresó a la guardia del Centro Infantil de la Mujer y el Niño, en San Juan. Llevaba, en sus brazos, a una nena desmayada. Ella era Camila, de 8 años y su mamá, Alejandra Ríos dijo que se había caído del caballo. Al examinarla, los médicos no le creyeron. Tenía destruido el parietal derecho y marcas de moretones que no eran recientes.

Fue la abuela Marina que le rezó a Brochero.

Camila Brusottii, la nena del milagro
Camila Brusottii, la nena del milagro

El 16 de marzo de 1840, en el paraje cordobés Carreta Quemada, nació José Gabriel del Rosario Brochero, el que solía repetir “cualquier día voy a permitir que el diablo me lleve un alma”.

Desde chiquito, señalaba al cura Adolfo Villafañe y le decía a su mamá que quería ser como él. Fue el propio Villafañe quien lo ayudó a ingresar al seminario, del que salió ordenado diez años después.

Cuando llegó a Traslasierra para asumir su curato, puso manos a la obra para levantar la fe de la gente. Pidió materiales y recaudó dinero para terminar la capilla de San Pedro que, a falta de albañiles, la terminó con un grupo de seminaristas que descansaban en la localidad cercana de San Javier. También construyó la Casa de Ejercicios, la que inauguró en 1877 con la presencia del bandolero y rebelde José de los Santos Guayama, que había peleado junto al Chacho Peñaloza y a Felipe Varela. Eran amigos y Brochero insistía en convertirlo.

El cura, además, fundó escuelas, una casa para misioneros, construyó caminos, llevó el correo, hizo llevar agua y era al que se recurría cuando había que dirimir un conflicto entre paisanos.

Responsable de la construcción de las iglesias de San Vicente, de Las Rosas, la de Ciénaga de Allende, la parroquia de Panaholma y el Colegio para Niñas, deleitaba con sus historias y anécdotas matizadas aquí y allá con alguna mala palabra. Todo recurso era válido para acercarse a la gente.

El día de la canonización de Brochero. Se elevaron a la condición de santidad a otros seis beatos, Salomon Leclercq, Elisabeth Catez, Lodovico Pavoni, Alfonso Maria Fusco, Manuel González García y José Sánchez del Ró  (Reuters)
El día de la canonización de Brochero. Se elevaron a la condición de santidad a otros seis beatos, Salomon Leclercq, Elisabeth Catez, Lodovico Pavoni, Alfonso Maria Fusco, Manuel González García y José Sánchez del Ró (Reuters)

Se contagió la lepra por su hábito de tomar mate con los leprosos. Cuando le afectó la vista y la audición, ya no pudo salir solo montado en su mula Malacara, sino que lo hacía acompañado. Apenas distinguía la luz del día, había perdido la sensibilidad de sus manos y pies y la misa la decía de memoria.

En 1908, con la salud deteriorada, dejó el curato y se fue a vivir a Santa Rosa del Río Primero con dos de sus hermanas. Como le quedaba un sueño pendiente, que era el de llevar el ferrocarril, se entrevistó con el entonces presidente Hipólito Yrigoyen cuando estuvo de visita en la provincia.

Sus últimas palabras fueron “ahora, puestos los aparejos, estoy listo para el viaje”. Murió el 26 de enero de 1914.

Una imagen habitual del cura: siempre en contacto con su feligresía, buscando soluciones a los problemas de los que menos tienen.
Una imagen habitual del cura: siempre en contacto con su feligresía, buscando soluciones a los problemas de los que menos tienen.

Volvamos ahora al bebé Nicolás Flores y su estado muy grave. Había sufrido tres paros cardíacos, uno de varios minutos. Tenía serios problemas neurológicos y en el Hospital de Niños Santísima Trinidad eran muy pesimistas. Sorprendentemente semanas después mejoró. Aún cuando los médicos advirtieron que, de recuperarse, quedaría con una total discapacidad, la única secuela fue una leve disminución de su movilidad de su parte derecha. Hace una vida completamente normal.

Volvamos ahora a Camila y los terribles golpes en su cuerpo. La mamá de la niña y su pareja quedaron imputados por tentativa de homicidio y lesiones graves. Así como había ocurrido con Nicolás, ella tuvo una recuperación que los médicos describieron como milagrosa, no encontraron otra explicación, ya que era muy probable que quedase en estado vegetativo. El 22 de diciembre de 2013 le dieron el alta.

En diciembre de 2012 el papa Benedicto XVI firmó el decreto de beatificación por la curación de Nicolás Flores y el 14 de septiembre del año siguiente fue beatificado en la villa que lleva su nombre.

Brochero se convirtió en el primer santo que nació, vivió y murió en la Argentina
Brochero se convirtió en el primer santo que nació, vivió y murió en la Argentina

El domingo 16 de octubre de 2016, durante una misa celebrada en la Plaza de San Pedro, el papa Francisco lo canonizó, cuando nuevamente el Vaticano corroboró el milagro de Camila Brusotti. Una junta de teólogos certificó la intercesión del cura gaucho, esto es, que el milagro se realizó mediante oraciones dirigidas a él y no por ruegos simultáneos a otros santos.

En la Plaza de San Pedro también estaban Nicolás y Camila junto a Silvia Correale, postuladora de la causa de la canonización de este cura que, con la construcción de iglesias, escuelas y caminos, no solo había llevado su fe a los rincones de Traslasierra, sino que también se había puesto la Patria al hombro.

En Villa Cura Brochero hay un parque temático, donde se cuenta su vida en diez estaciones. En la última está representado junto a Nicolás Flores y Camila Brusotti.

Brochero se convirtió en el primer santo que nació, vivió y murió en la Argentina.

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