Nacido y criado en San Clemente del Tuyú, Roberto Ubieta (56) estuvo en contacto con el mar desde que tiene memoria. Junto a su compañero de tripulación, Alejo Vera (23), se embarca todos los días en la Bahía de Samborombón, donde el Río de la Plata se une con el mar, para ganarse la vida.

Desde muy temprano, van en busca de pescado fresco a bordo de la lancha "No la Esperaban". A dos millas de la costa revisan las redes para ver qué tendrán para vender. Pero desde mediados de diciembre, en días previos a las Fiestas, algo alteró la rutina de estos patrones de pesca.

En distintas jornadas, Ubieta y Vera vieron seis tortugas verdes juveniles habían quedado atrapadas en las redes. Sin perder un segundo, las liberaron de la malla y las llevaron hasta la Fundación Mundo Marino.

"Nosotros seguimos el protocolo que nos enseñaron las distintas organizaciones conservacionistas. Es un trabajo silencioso, pero constante. Cuando encontramos animales en problemas, los sacamos del agua para que los revisen", aseguró Ubieta a Infobae.

Las tortugas verdes juveniles, en la orilla (Foto: Fundación Mundo Marino)
Las tortugas verdes juveniles, en la orilla (Foto: Fundación Mundo Marino)

Desde la Fundación aseguran que la solidaridad de estos patrones de pesca no es un hecho aislado. Para lidiar con amenazas como el enmalle y la contaminación del agua, muchos han ido incorporando técnicas para asistir a los animales.

"Aquí lo importante es destacar la colaboración de los pescadores artesanales que se comprometen con la conservación y nos llaman siempre que se encuentran con este tipo de reptiles marinos", explicó Karina Álvarez, bióloga y responsable del departamento de Conservación de Fundación Mundo Marino.

Tras haber sido rescatadas, las tortugas -pertenecientes a la especie Chelonia mydas– fueron cuidadas por un equipo interdisciplinario.

"Los veterinarios se encargan de los cuidados médicos: que tengan el peso necesario y que los valores sanguíneos sean los correctos. De ser necesario, les suministran los antibióticos correspondientes. Nosotros los biólogos estudiamos el comportamiento del animal y su estado en general. Por último, los técnicos se encargan de cumplir el plan cuidadosamente elaborado", enumera Álvarez.

Cada animal tiene sus propios tiempos. En el caso de estos seis ejemplares, la recuperación llevó entre 15 días y un mes. Tres tortugas presentaron los casos más extremos ya que habían ingerido y defecaron plástico. Este compuesto tiene un efecto negativo en los reptiles: les produce obstrucciones intestinales, les impide la inmersión y la correcta capacidad de buceo.

Con sumo cuidado, los profesionales llevaron las tortugas hasta el agua (Foto: Fundación Mundo Marino)
Con sumo cuidado, los profesionales llevaron las tortugas hasta el agua (Foto: Fundación Mundo Marino)

Luego de varias semanas de hidratación, alimentación, cuidado y dedicación, las seis tortugas fueron devueltas al mar en una reinserción colectiva. "No siempre suele darse esta alternativa, pero pudimos lograrlo una vez que todos los ejemplares recibieron el alta médica", aclaró Álvarez.

Ante la atenta mirada de los turistas que disfrutan de la última semana de enero, las tortugas marinas volvieron a su entorno. Algo desconcertadas primero, pero a nado firme luego, encontraron su camino y se alejaron de la costa por sus propios medios.

La mezcla de agua dulce y agua salada hacen de la Bahía de Samborombón un lugar propicio para la alimentación de este tipo de reptiles. Y por eso es que ejemplares como los que fueron rescatados abundan en la zona.

Una de las tortugas, ante la mirada de los turistas (Foto: Fundación Mundo Marino)
Una de las tortugas, ante la mirada de los turistas (Foto: Fundación Mundo Marino)

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, la tortuga verde es una especie catalogada como "en peligro de extinción". Gracias al accionar conjunto de este vecino y de la labor de los investigadores estos seis ejemplares pueden ya seguir su camino, mar adentro.

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