Hoy por la tarde finalizará el Janucá, una de las celebraciones más tradicionales e importantes del pueblo judío. Se trata de la denominada "fiesta de las luminarias", la cual tiene un concepto ligado a un proceso de reflexión, renovación y alegría.
La tradición indica que durante nueve noches se debe encender una vela del candelabro (Janukiá) como motivo de celebración del milagro de la luz.
Según el calendario de 2018, la celebración se inició el 2 de diciembre y finalizará esta tarde, lunes 10. Cada una de las velas debió ser encendida al anochecer de cada día y no pueden ser utilizadas para otro motivo que la reflexión y contemplación.
La historia de la celebración se remonta a un hecho histórico ocurrido hace 2.200 años, en pleno conflicto entre los macabeos y el ejército seléucida, que finalizó con la recuperación del Gran Templo de Jerusalén.
Cuando se recuperó el Segundo Templo, hasta ese momento ocupado por el imperio helénico-griego a través de su satélite sirio, los judíos notaron que el lugar se encontraba en ruinas y profanado con ídolos falsos. Al ser reinaugurado, se debía volver a encender el candelabro, pero sólo había disponible una vasija de aceite puro en todo el templo.
La historia cuenta que esa vasija podía abastecer, en un principio, luz para la vela de un solo día. Sin embargo, pese al poco aceite existente, el candelabro logró arder durante ocho días gracias a ese elemento.
Por ende, el pueblo judío considera la festividad de Janucá también como un honor a la victoria histórica y al milagro del aceite.
SEGUÍ LEYENDO: