La rutina se repite, mayormente, durante las madrugadas. Los controles se intensifican pasada la medianoche, en donde la tolerancia y la contemplación es cero. "La noche hay que cuidarla y el personal que tenemos está bien entrenado, es respetuoso pero no podemos andar persiguiendo al turismo. Cuidamos las horas peligrosas en donde se encuentra gente alcoholizada que realmente puede provocar un desastre. El año pasado y este, a través de los controles de velocidad y de alcohol, hemos logrado que no haya ni un solo siniestro vial", dijo a Infobae Enrique Antía, intendente de Maldonado (IDM).
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