La aparición de una curiosa plaga de murciélagos en los juzgados laborales porteños sobre la avenida Roque Sáenz Peña ocurrida la semana pasada parecía una nota al pie curiosa. En el juzgado federal de Campana, a cargo del doctor Adrián González Charvay, a casi cien kilómetros de distancia, no hicieron falta murciélagos para dar la alarma sobre las condiciones del lugar.
Esta mañana, el transformador que da electricidad al edificio quedó completamente inhabilitado debido al consumo de las computadoras y servidores informáticos del lugar; una crisis de corriente llevó a recalentar las múltiples térmicas en el edificio, que tiene varias fases. Los empleados del lugar tuvieron que enfriarlas con sus propios ventiladores.
Ya la ola de calor pasada había reducido los días de trabajo gracias a los cortes de luz intermitentes, con apenas tres horas de energía por jornada de trabajo. Pero lo cierto es que el viejo edificio tiene problemas históricos en este sentido. Los abogados defensores de la jurisdicción se acostumbraron a que una audiencia que debería durar veinte minutos dure más de dos horas por los desperfectos técnicos que llevan a las caídas de los servidores y la perdida de datos. En invierno, debido al consumo de las estufas eléctricas, los días laborales también se acortan.
La dependencia conducida por González Charvay, que investiga delitos como narcotráfico con causas abiertas contra la mafia china, depende a nivel edilicio del Consejo de la Magistratura. Trabajan allí más de 40 personas. Tiene un volumen de trabajo considerable: 430 causas penales abiertas, 6500 causas civiles y 16 mil ejecuciones fiscales. La luz, por otra parte, no es su único problema.
El edificio, que es alquilado, está a un nivel elevado por sobre la calle y no cuenta con rampas para discapacitados. Los secretarios se ven forzados a atender a ancianos en la vereda. No hay alcaidía: los presos que van al lugar, hasta los más hostiles o con riesgo de fuga, deben esperar en el jardín. Los baños están en malas condiciones. El año pasado, un miembro de una banda narco en silla de ruedas tuvo que ser cambiado de sus pañales para adultos en la mesa de entrada del juzgado luego del horario de atención al público.
González Charvay ya elevó varios reclamos al Consejo de la Magistratura, con varias reuniones, sin tener una respuesta satisfactoria. Lo cierto es que hay una mudanza planeada, al menos en teoría. El Poder Judicial adquirió en diciembre de 2010 un esqueleto de edificio en el centro de Campana, a seis cuadras del actual Juzgado. Sin embargo, por problemas con el ex contratista, las obras están paralizadas desde 2014.