El reemplazo de agua fría por bebidas calientes durante las comidas es una tradición presente en varias culturas asiáticas y, según un estudio citado por la revista Vogue, clínicas de nutrición y longevidad como SHA Spain recuperaron esta práctica. Expertos en nutrición coinciden en que sustituir las bebidas frías ayuda a mejorar la digestión y puede reducir la inflamación abdominal, gracias a mecanismos fisiológicos identificados.
En países como Japón, Corea y Vietnam, el consumo de té caliente junto con los alimentos forma parte de un ritual que va más allá de lo nutricional y se integra en la vida cotidiana y las celebraciones familiares. En Japón, además de beber té, existe la costumbre de servir caldos ligeros antes de cada comida, lo que se asocia no solo al bienestar físico, sino también a la hospitalidad.
Ofrecer bebidas calientes se interpreta como un gesto de respeto y cuidado hacia los comensales. Estas prácticas comenzaron a difundirse en Occidente, donde crece el interés por los beneficios de los hábitos alimentarios tradicionales asiáticos para la salud digestiva.
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La razón principal por la que la cultura asiática promueve el consumo de bebidas calientes es porque ayudan a relajar la musculatura del estómago y a mejorar la motilidad gástrica. De acuerdo con los expertos consultados por Vogue, esto evita molestias como la distensión abdominal y mejora la digestión de los alimentos.
Por qué la temperatura de los líquidos influye en la digestión
Desde una perspectiva científica, la temperatura de las bebidas tiene un impacto directo en el funcionamiento del estómago. Marina Domene, responsable de nutrición de SHA Spain, explica a Vogue que los líquidos demasiado fríos pueden ralentizar el vaciado gástrico y diluir los jugos gástricos, lo que dificulta el proceso digestivo.
Algunos trabajos publicados en revistas de gastroenterología señalan que las bebidas calientes pueden estimular la producción de enzimas digestivas y favorecer una mayor sensación de confort tras las comidas. Además, se observó que el consumo regular de líquidos templados contribuye a una digestión más eficiente y a una menor incidencia de molestias estomacales.
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Domene también señala que ingerir grandes cantidades de líquidos durante la comida, especialmente más de dos o tres vasos, puede causar una distensión abdominal temporal. El agua fría, concretamente, puede provocar molestias y hacer que el estómago se vacíe antes, generando hambre rápidamente y fomentando el picoteo.
Consejos de especialistas sobre bebidas durante las comidas
“El tipo y la cantidad de líquido importan”, indica Domene, quien recomienda infusiones ligeras o caldos templados como mejores opciones en la mesa. Señala que beber agua antes de comer puede ser beneficioso para preparar el sistema digestivo.
El doctor Olivier Courtin-Clarins, citado por Vogue, sugiere tomar un vaso de agua unos veinte minutos antes de sentarse a la mesa. Este acto ayuda a lubricar el esófago y a reducir la sensación de hambre, favoreciendo una aproximación más calmada a la comida.
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Domene recalca que es posible prescindir de líquidos durante las comidas, aunque la costumbre asiática de consumir bebidas calientes ofrece una alternativa para quienes buscan evitar la incomodidad gastrointestinal, particularmente para quienes buscan evitar la incomodidad gastrointestinal.
Adaptar la costumbre a cada persona
No todas las personas responden igual a la incorporación de líquidos durante las comidas. Domene advierte que quienes padecen baja producción de ácido estomacal deberían restringir los líquidos durante la ingesta principal, ya que pueden dificultar la digestión.
El equipo de SHA Spain recomienda individualizar las pautas y atender a las señales del cuerpo para encontrar el equilibrio adecuado. Según Vogue, adaptar esta costumbre permite que cada persona elija la opción que mejor favorezca su bienestar digestivo. Cada organismo reacciona de manera distinta ante los cambios alimentarios propuestos.
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