La enfermedad celíaca suele asociarse con síntomas digestivos y con la necesidad de eliminar el gluten de la alimentación. Sin embargo, sus efectos podrían extenderse mucho más allá del intestino. Un estudio realizado en Estados Unidos encontró que las personas con este trastorno autoinmune o dermatitis herpetiforme presentan un mayor riesgo de muerte prematura, eventos cardiovasculares y algunos cánceres hematológicos.
La investigación, liderada por especialistas del Karolinska Institutet y publicada en The Lancet Regional Health—Americas, analizó datos de más de 200.000 adultos. Los resultados mostraron un aumento del 18% en la mortalidad entre quienes tenían enfermedad celíaca y un 25% más en dermatitis herpetiforme, aunque ese resultado no se mantuvo con la misma consistencia en todos los análisis.
La celiaquía ocurre cuando el sistema inmunitario reacciona de forma anormal al gluten, una proteína presente en el trigo, la cebada y el centeno. Esa respuesta provoca inflamación y lesiones en el intestino delgado, aunque también puede afectar otros órganos y sistemas del organismo.
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Por su parte, la dermatitis herpetiforme es una afección de la piel estrechamente relacionada con la celiaquía. Se caracteriza por la aparición de erupciones y ampollas muy pruriginosas, especialmente en codos, rodillas, brazos y espalda. Aunque afecta principalmente a la piel, comparte con la celiaquía la misma respuesta inmunológica desencadenada por el gluten.
Se estima que alrededor del 1% de la población mundial padece enfermedad celíaca, mientras que la dermatitis herpetiforme es considerablemente menos frecuente. Hasta ahora, la mayor parte de los estudios de seguimiento a largo plazo se habían realizado en Europa, por lo que esta investigación aporta evidencia relevante sobre los riesgos asociados en la población estadounidense.
Un estudio a gran escala con seguimiento prolongado
Para realizar el trabajo, los investigadores utilizaron la base de datos electrónica TriNetX, una de las mayores redes sanitarias de Estados Unidos.
Entre 2005 y 2025 identificaron a 204.056 adultos con enfermedad celíaca y a 6.896 con dermatitis herpetiforme. Posteriormente, compararon su evolución con la de personas sin estos diagnósticos, emparejadas según edad, sexo, hipertensión, diabetes y consumo de nicotina.
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La edad promedio fue de 42,7 años entre los participantes con enfermedad celíaca y de 53,1 años entre quienes presentaban dermatitis herpetiforme. El seguimiento se extendió durante aproximadamente cinco años.
Según los autores, se aplicaron distintos análisis estadísticos y criterios de exclusión para reforzar la solidez de los resultados y minimizar posibles sesgos.
Mayor riesgo de muerte y problemas cardiovasculares
Los datos mostraron que ambas condiciones se asociaron con un incremento significativo del riesgo de mortalidad.
Entre las personas con enfermedad celíaca fallecieron 8.791 pacientes, frente a 7.841 en el grupo de comparación. Tras ajustar por diferentes factores clínicos, esto representó un aumento del 18% en el riesgo de muerte.
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En el caso de la dermatitis herpetiforme, la mortalidad alcanzó el 8,36%, frente al 6,54% observado entre los controles, lo que equivale a un incremento del 25%. Los investigadores también identificaron una mayor frecuencia de eventos cardiovasculares, incluidos infarto de miocardio, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca.
Las personas con enfermedad celíaca presentaron un aumento aproximado del 11% en el riesgo de desarrollar alguno de estos problemas, mientras que en dermatitis herpetiforme el incremento fue cercano al 22%. Los riesgos tendieron a ser más elevados en hombres y en mayores de 60 años, aunque algunas diferencias entre subgrupos no alcanzaron significación estadística.
Los autores destacaron que estos hallazgos aportan nueva evidencia a un debate que llevaba años abierto. Diversos trabajos previos habían mostrado resultados contradictorios respecto a la relación entre enfermedad celíaca y enfermedad cardiovascular.
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Diferencias en el riesgo de cáncer
El análisis también detectó asociaciones con determinados tipos de cáncer, especialmente aquellos que afectan a las células sanguíneas y al sistema linfático.
Entre las personas con enfermedad celíaca, el riesgo de desarrollar linfoma no Hodgkin fue un 51% superior al observado en la población de comparación. Además, el riesgo global de cánceres hematológicos aumentó un 42%.
En cambio, los tumores sólidos no mostraron incrementos significativos. De hecho, los investigadores observaron una menor incidencia relativa de cáncer de mama y cáncer de pulmón entre los pacientes celíacos.
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Para quienes tenían dermatitis herpetiforme, la principal asociación también se observó con el linfoma no Hodgkin, cuyo riesgo fue 2,6 veces superior al registrado en los controles.
Los autores señalaron que estos resultados sugieren que los mecanismos inmunológicos involucrados en ambas enfermedades podrían desempeñar un papel importante en la aparición de determinadas complicaciones oncológicas.
Qué significan estos hallazgos para pacientes y médicos
Los investigadores subrayaron que el riesgo individual sigue siendo relativamente bajo y que los aumentos observados fueron moderados. Sin embargo, debido a la elevada prevalencia de la enfermedad celíaca, el impacto potencial sobre la salud pública podría ser considerable.
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Los resultados sugieren que las personas con enfermedad celíaca o dermatitis herpetiforme podrían beneficiarse de un seguimiento más atento de la salud cardiovascular y de la detección temprana de posibles complicaciones hematológicas.
Entre las limitaciones del estudio, los autores reconocieron que no disponían de información sobre el grado de adherencia a la dieta libre de gluten, uno de los factores más importantes para el control de la enfermedad. Tampoco pudieron confirmar todos los diagnósticos mediante estudios histológicos o serológicos.
Aun así, la magnitud de la cohorte y la consistencia de los resultados convierten a este trabajo en una de las investigaciones más amplias realizadas hasta la fecha sobre las consecuencias a largo plazo de la enfermedad celíaca y la dermatitis herpetiforme.
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Los hallazgos refuerzan la necesidad de considerar estas patologías como trastornos sistémicos que pueden afectar múltiples órganos, y no únicamente como enfermedades limitadas al aparato digestivo o a la piel.